Pajarillos en Valladolid
“La diferencia de vivir de un lado y del otro de la vía la marca el precio de los pisos. La discriminación es evidente. Los niños del centro llaman a los niños del Este “pies negros” o “drogadictos”. Es cierto que la gente de esta zona es más pobre que la de otras. […] Los medios de comunicación pronto se hicieron eco [de las manifestaciones antidroga] y venían a filmar todo. Entonces, la gente que no conocía el barrio pensaba que sólo hay narcotraficantes y marginales. Y no es así.” Vecina de Pajarillos Bajos (noviembre de 2008).
“Lo de atrás [refiriéndose a la parte trasera de la residencia Don Bosco] une con el barrio de Las Flores” pero “estamos encerrados por la vía y la ronda Este”, una “estupidez” que deja al barrio “cerrado”. Vecino y trabajador en Pajarillos Altos (noviembre 2008)
“Nos tienen discriminados, en Parquesol hacen muchas más cosas en mucho menos tiempo, pero como este es un barrio pobre, no nos ayudan nada; además, si vamos a vender el piso, tenemos que poner un precio bajo porque nadie los quiere.” Dos mujeres, vecinas de Pajarillos Bajos desde sus inicios (noviembre 2008)
“Pajarillos es un barrio que se encuentra cerca de la ciudad [sic]. En unos 20 minutos puedes estar en la Plaza Mayor pero, como hay que pasar el túnel, parece que está más lejos”. Vecina de Pajarillos Bajos (noviembre de 2008).
“Yo siempre he sido de barrio. Nací en el barrio de Delicias y ahora soy de Pajarillos. Son dos barrios parecidos: los dos del otro lado de la vía. También son diferentes, aunque tener que pasar por los túneles para ir al centro es algo que los unifica. Cuando éramos pequeños esto era aún más fuerte que ahora porque pasar el túnel era ir a Valladolid”. Vecina de Pajarillos Bajos (noviembre de 2008).
Aunque reconoce un “aislamiento por el ferrocarril”, el barrio le parece “bien situado: tardas veinte minutos en llegar al centro”. Vecino y trabajador en Pajarillos Altos (noviembre 2008)
Dice que el barrio está bordeado por la “ronda de circunvalación” y considera que esto ofrece ventajas frente a otros barrios de la ciudad, ya que permite un rápido acceso a Pajarillos desde fuera y una buena comunicación del barrio con el resto de ciudad. Vecina de Pajarillos Bajos (noviembre de 2008)
Ella cree que la imagen del barrio “puede haber incluso empeorado”, no lo sabe seguro. Pide “un poco de piedad para el barrio”, respetar un poco su imagen. “Tendría que ser un barrio de integración, sin guetos. Con el miedo se va a acabar convirtiendo en algo malo.” Trabajadora en Pajarillos y ex-vecina del barrio (otoño 2008)
Nada más comenzar la entrevista comenta que vive bien en el barrio; de hecho ya lleva muchos años aquí. Eso sí, le parece “que está algo abandonado”. “De la vía hacia allá es otra historia”, no es como en la “calle Villabañez, por ejemplo, donde la iluminación es pobre”. Vecino y trabajador en Pajarillos Altos (noviembre 2008)
Su impresión es que “la gente que no es del barrio lo relaciona con la droga” y que “existen muchos prejuicios a este respecto cuando, en realidad, es un barrio normal: no hay drogatas por la calle, menos incluso que en Delicias o zona de Portu, aunque hace años sí los hubiera”. Vecino y trabajador en Pajarillos Altos (noviembre 2008)
“Place attachment”
“Cuando la gente del centro de Valladolid nos pregunta dónde vivimos, a mi me da vergüenza y respondo que soy de las afueras. Pero no nos queremos cambiar de barrio, nos gusta porque todos nos conocemos y algunos conocidos que se han cambiado de barrio, dicen que no se acostumbran y se arrepienten de haberse ido. Esta vida se parece a la de los pueblos. A los nietos les da miedo que vivamos aquí, ¡nos dicen que no salgamos a la calle! Pero nosotras les decimos que no nos vamos de aquí porque aquí hemos hecho nuestra vida. […] Los hijos quieren que nos vayamos con ellos, pero no nos queremos ir de nuestro barrio. […] Pero estamos convencidas de quedarnos. No queremos vender el piso y no nos queremos ir del barrio. Somos muy buenos vecinos. Todos nos conocemos. Es salir de casa y encontrarte con la gente. […] Y los que venden el piso y se van a otros lugares, no suelen estar a gusto. Ni siquiera los que se van a Las Delicias, que está aquí al lado, se acostumbran. […] No nos queremos ir del barrio […] La gente que se va, se cambia a una casa mejor pero están solos, no hablan entre ellos y no se conocen”. Dos mujeres, vecinas de Pajarillos Bajos desde sus inicios (noviembre 2008)
“Nos tratan como un suburbio pero tenemos un sentimiento de barrio, de unión, que no tienen ellos y, aunque nos quejamos de nuestra situación, estamos muy a gusto aquí y no nos queremos ir. […] Los pisos aquí valen poco y no dan para comprar otro más céntrico. Pero la mayoría de la gente no quiere irse, se considera de aquí; los gitanos también. La gente mayor del barrio se conoce de toda la vida, siempre hay alguna referencia de tiendas o antiguos compañeros de clase.” Vecina de Pajarillos Bajos (noviembre de 2008).
“Te puedo decir que Pajarillos es demasiado grande para tener ese sentimiento de barrio que hay en sitios más pequeños donde la gente se conoce como si fuera un pueblo (por ejemplo, el barrio Belén)”. Ella se siente “muy ligada al barrio a través del colegio, de la familia, del Instituto Leopoldo Cano, de su calle…”. (…) Eso sí, ella es “de Pajarillos a muerte, y también del Leopoldo Cano. Trabajadora en Pajarillos y ex-vecina del barrio (otoño 2008)
El entrevistado arranca declarándose “muy contento” en el barrio (…) Dice también que se trata de un ”barrio conflictivo” donde “hay gente como si fuera barrio marginal”, donde la “vía del ferrocarril” es un problema y donde “en su día, el tema de droga” trajo también muchos problemas. Vecino de Campo de Tiro (diciembre 2008)
El es “del barrio de siempre”. Antes vivía en la calle Cigüeña, “al lado del colegio [Lestonnac], pero ahora se ha ido “más arriba”. (…) Afirma: [en el barrio] “hay de todo” y cita asociaciones de vecinos, zonas de juego, zonas deportivas, el Mercado Central (donde él juega al baloncesto), piscina, campos de fútbol (“el de antes” y “el de Villabáñez”)… “Hay de todo. Están los almacenes San Isidro. Esa tienda es muy grande y tiene prácticamente de todo”, aunque él se compra la ropa “en el centro”. Adolescente, vecino de El Pato (otoño 2008).
Entiende que en el barrio hay “todo tipo de gente” (…) “Hay de todo, se vive bien. Ahora el Mercado Central está muy bien con instalaciones renovadas, está el parking, el campo de fútbol, etc.”. Sin embargo, dice que en Pajarillos no hace nada. ”No hay nada que hacer”.(…) El vive allí porque “no queda más remedio”, porque vive con sus padres, pero en un futuro, si puede elegir, preferiría vivir en una zona “mejor”. (…) “En el barrio también hay ambulatorio, parque de juegos para niños (aunque a veces esté estropeado), cafeterías etc., vamos, que la zona está muy bien. También los martes hay mercadillo”. Joven, vecino de San Isidro (otoño 2008).
Vive en “cerca del centro del barrio”, en un piso. Su marido, también vecino de Pajarillos “de toda la vida” [como ella], trabaja en “el polígono”, cerca de su casa y que tarda muy poco en llegar al trabajo. Dice que se siente afortunado por esto. (…) Repite durante toda la entrevista que “se siente muy a gusto en el barrio”, que podría haberse mudado a cualquier otro barrio de Valladolid, que ha tenido ofertas, pero no ha querido. Dice que tiene familiares en otras zonas -pone como ejemplo el Paseo Zorrilla- que no entienden “cómo sigue viviendo todavía en Pajarillos”. Estima que “en el barrio hay muchas cosas buenas: todo el mundo se conoce, las asociaciones realizan muchas actividades y buscan siempre mejorar el barrio”. Habla sobre la gran ligazón existente “entre la gente de Pajarillos”. “En otros barrios no existe ese sentimiento de pertenencia al barrio”. Vecina de Pajarillos Bajos (noviembre de 2008)
Barrio
“Las zonas más usadas del barrio son el entorno del Centro Cívico, las calles con más comercios, y los parques… cuando tienes hijos pequeños o perro”. Vecina de Pajarillos Bajos (noviembre de 2008).
“Pajarillos acaba en el Esgueva” (…) Habla de “Pajarillos Viejos” para referirse a Pajarillos Altos. Vecino mayor de Pajarillos Altos (diciembre 2008)
Actualmente, detrás de los salesianos, se están construyendo bloques de viviendas protegidas [Plan parcial “Campo de Tiro”]. Esto es “Pajarillos Altos, pero nuevo”. (…) Lo que se ve más allá de la Ronda es el barrio de Las Flores. “Pajarillos llega hasta la Ronda”, más o menos hasta donde se sitúa hoy una iglesia evangélica. Vecino mayor de Pajarillos Altos (diciembre 2008)
Define el barrio comenzando por sus límites: el río Esgueva y la vía del tren, que le parece más importante que el río en la “segregación del barrio”. Propietaria de un establecimiento en Pajarillos Bajos (noviembre de 2008)
En dirección hacia la carretera Soria, detrás del ambulatorio, “pasada esta calle ya es San Isidro. Toda la calle Cigüeña es Pajarillos. Las casas de Ibáñez pertenecen a San Isidro. La carretera Soria pertenece a San Isidro y a Delicias”. Vecino mayor de Pajarillos Altos (diciembre 2008)
Para empezar, te cuento, Pajarillos está dividido en dos zonas Pajarillos Altos y Pajarillos Bajos. Yo vivo en Pajarillos Bajos, en la zona de San Isidro”. Joven, vecino de San Isidro (otoño 2008).
Memoria del barrio
“Antes todo eran huertas en Pajarillos. En el año 1969, más de la mitad. El Parque Patricia era una escombrera. Ahí la gente se dedicaba a recoger basura”. Vecino de Campo de Tiro (diciembre 2008)
“Cuando me vine a vivir aquí, es cuando más gente se trasladó a este barrio. Había gente de todo tipo: jóvenes autóctonos que se independizaban y buscaban una primera vivienda, trabajadores en general y gente de los pueblos que se trasladaba a la ciudad, la mayoría con hijos pequeños… Esta gente es la que primero pidió la educación para adultos, para conseguir el graduado escolar para poder trabajar. También había gente más mayor que quería aprender a leer y escribir para mejorar. El centro de educación de adultos nace al abrigo de la asociación de vecinos tras esas peticiones pero después se independizó. Empezó con enseñanza básica de alfabetización y luego se fueron incluyendo más cursos. En Pajarillos Altos estaba ocurriendo algo diferente: las viviendas eran casas molineras y sus habitantes era gente de mayor edad, con hijos ya criados. Además, estaba el poblado de la Esperanza, ocupado sobre todo por gitanos, con un nivel de vida bajo y marginal. Estaban sin escolarizar. Eran analfabetos y se dedicaban a la venta de droga. Estamos hablando de un gueto. Eran tiempos difíciles para el barrio. El problema no estaba en los gitanos que vivían en comuna en Pajarillos Altos, sino en el paso continuo por abajo [Pajarillos Bajos] de los drogadictos de la ciudad e incluso de la región. Algunas mañanas podías encontrarte algún drogadicto dormido en tu portal. Subían a comprar y se notaba sobre todo en las calles que llevaban directas al poblado, como la calle Tórtola, Pelícano o Villabáñez. Eran las arterias. Y para llegar al poblado, solían atravesar el parque Patricia, haciendo senderos como prolongación de sus caminos, lo que llamaban La Senda de los Elefantes”. En el centro del barrio está el antiguo Mercado Central. Y al otro lado de la calle Cigüeña, estaban los garajes y almacenes para los camiones y las mercancías y había movimiento, no sólo por la noche como ocurría con el mercado. Era un ambiente animado, pero organizado […] Afortunadamente, el gueto de la Esperanza se cerró. Una parte de la población se extendió por el barrio, sobre todo donde las casas eran más baratas, como el 29 de octubre”. Vecina de Pajarillos Bajos (noviembre de 2008).
“Los bloques donde vivimos […] son los dos primeros que se hicieron. Antes no estaban las calles asfaltadas. Primero hacían los bloques de viviendas y dejaban un camino de barro para que nos hiciéramos nosotros mismos la urbanización si queríamos. Estuvo mucho tiempo así. Después empezaron a abrir comercios de todo tipo y todos funcionaban, pero han empezado a ir a peor y muchos han cerrado. […] Antes había mucho más movimiento en el barrio. Los niños bajaban a la calle y jugaban, había menos coches que ahora… pero ahora todo ha cambiado.” Dos mujeres, vecinas de Pajarillos Bajos desde sus inicios (noviembre 2008)
Alrededor del 1900 se formó por “una especie de inmigración”. Más tarde “con Renault se formó la parte de abajo”. (…) Empezamos a andar desde la esquina del INEM hacia lo que denomina “barrio antiguo de Pajarillos”. Existe en él una calle con el nombre de un maestro llamado Teófilo Villamañán, “el único que ha hecho algo por el barrio” aunque seguidamente comenta que “por mediación de Fernando Ferreiro se hizo todo”. Éste fue un alcalde que también posee una calle dedicada. Nada más empezar a subirla comenta que en su margen derecho, en sus tiempos de niño, es ahí donde se hallaba la “escuela de niñas”. Las gentes del barrio en esa época “eran muy pobres“, muchos “se dedicaban a la basura ayudándose de carretas y burros”. En una casa que llama “Corales” se hacinaban entonces los inmigrantes. (…) “Ahí [en la calle Alta] la casa de don Manolo era la de más prestigio”. En el Barrio Antiguo “la Casa la Pepa” era el bar. Más arriba, en el “Tiro Nacional”, me indica dónde estaba el “colegio de niños” al que acudió él de pequeño (…). Más tarde también se formó en una escuela al lado de la calle Lope de Vega. En el “Tiro Nacional” se hacia tiro de pistola y “a lo lejos estaba el campo de militares”. Antes de adentrarnos en la calle Fragua exclama (…): “¡Todo aquí es nuevo!”. Al llegar a la manzana donde se encuentran los salesianos, explica que su iglesia apareció hace 30 años, que antes se encontraba en la sala de una casa. Donde está ahora el campo de fútbol antes eran tierras (…), “Las cascajeras”. (…) “Todo eran tierras de ahí para atrás”. Le parece que está cambiado. Justo al lado de donde estamos había una casa en la cual en su día tenían ovejas, donde de pequeño llegó a trabajar. “Todo es ahora nuevo” repite (…). Una segunda “fase” en la construcción del barrio, según él, comienza sobre el año 1955-57. La primera sería la que forma el triángulo delimitado por las calles Fernando Ferreiro, los Pajarillos y Villabáñez, en la cual sólo había una tienda, exactamente en la calle Alta, “la del señor Eloy”. En la calle Villabáñez hubo una iglesia y en Juan Carlos I existió “un fielato, una casilla de consumeros” (había otros en el camino de Mataburros y en la carretera Soria). Era como pasar una frontera el atravesar ese punto y había cierto estraperlo. Al otro lado del fielato (desde el actual paseo de Juan Carlos I hacia la vía) había huertas y “alguna casa que no pertenecía a Pajarillos”. Calcula que, hacia el año 1955, comenzaron a construirse las casas situadas entre la calle Villabáñez y el Esgueva, sobre las huertas y viñas hasta entonces existentes. Hubo gente que compró su parcela a plazos para poder pagarla. Hoy hay “gitanos con dinero se han ido acaparando de muchas de las viviendas“ (…) “Son gente pacífica“. En un edificio de la calle Golondrina estuvo instalada, dice, la primera asociación de vecinos de Pajarillos. (…) Surgió el proyecto de construir el Poblado de la Esperanza. Al igual que él, muchas personas no estaban a favor de ello y llegaron a cortar las calles como protesta, pero eso no evitó que se hiciera. Se planteó “para 125 casas y se metieron 500”. La casa en esquina del cruce del camino viejo y de la calle Villabáñez y otras dos situadas en la manzana del instituto Galileo mirando a Villabáñez fueron las primeras en llevarse a cabo. Un aula verde junto a las dos últimas casas nombradas servía para dar clases y actualmente está cerrada y abandonada. (…) Ya por segunda vez en la calle Fernando Ferreiro, recuerda “los personajes importantes de Pajarillos de esos años”: el “maestro Teófilo Villamañán, de Carrión de los Condes” y el “que fue alcalde, Fernando Ferreiro”. Este último”buscaba jerseys, pantalones… para los niños del barrio”. Bajo su alcaldía “se abrió el primer comedor en Pajarillos”. ”Entonces la gente del barrio era muy pobre”. Su madre, por ejemplo, “hacía jabón y lo cambiaba por otras cosas”. También había “quien compraba pan y lo vendía por raciones aunque estaba prohibido”. Mira al centro del INEM y se refiere a él como ”el PPO”, donde “se venían hacer trabajos para aprender”. Mirando hacia Pajarillos Altos desde este edificio, recuerda que, en la esquina de las calles Villabáñez y Teófilo Villamañán, donde hoy hay una farmacia, “se encontraba, en sus épocas jóvenes, el bar de Teodoro”. Vecino mayor de Pajarillos Altos (diciembre 2008)
Cuando llegó al barrio [1965], había “pocas edificaciones”, “no había aceras y las calles estaban sin asfaltar” y, cuando llovía, las calles “se llenaban de charcos, a veces tan grandes que tenían que venir los bomberos a achicar el agua para que las personas pudieran pasar”. “Estaba todo lleno de barro. Aquello no eran calles, era un lodazal”. Considera que la demanda de vivienda de la población llegada a Valladolid “desde los pueblos” para trabajar en la industria, “sobre todo en la Fasa” fue la razón del crecimiento del barrio. ”Al principio eran familias recién creadas, en ocasiones con algún hijo”, “gente muy joven, con mucha ilusión, muy trabajadora y con ganas de prosperar”. (…)Recuerda dos centros de enseñanza en el barrio: uno de carácter público y otro privado. Entiende que, desde un principio, la gente del barrio pudo recibir educación y recalca que, fruto de ello, muchos hijos de las familias que llegaron “se han labrado un futuro”. Considera que Pajarillos es hoy “un barrio con un nivel cultural medio-alto, donde la mayoría de la gente ha prosperado”. (…) En cuanto a vivienda, considera que la construcción del barrio fue fruto de “unos promotores despiadados que sólo pensaron en su propio beneficio”. Para ella, “el más claro ejemplo de especulación son las viviendas que hicieron en San Isidro sobre el año 1965…”.Hace hincapié en los grandes beneficios obtenidos por el promotor creando un problema de “hacinamiento”. Recuerda también que, en los años 50, “estaban las chabolas de San Isidro, en torno de la Fuente de la Salud… eran casi todos gitanos” y que se les realojó en el Poblado de la Esperanza, “me parece que por los años 70”. “Algunos de aquellos individuos se dedicaron a la droga”. Recalca que no todos se dedicaban a este negocio “que produce el enriquecimiento rápido de algunas familias y que empobrece al resto del barrio. Nadie se atreve a crear otro tipo de comercio…”. Dice que a ello se debió que Pajarillos Altos se viese como una zona de marginalidad. Indica la gran labor llevada a cabo por los salesianos que intentaron siempre paliar la marginalidad “dando oportunidades a través de la educación a aquellas personas que deseasen mejorar sus posibilidades de inserción en la sociedad”. Aclara que actualmente existen otras asociaciones que trabajan con colectivos desfavorecidos pero que fue esta congregación la primera en actuar “creando actividades para la juventud”. Las viviendas que se construyeron después fueron de mejor calidad tanto en los materiales como en el diseño y, sobre todo, de menor densidad. (…) En el ámbito político, considera que las actuaciones de mejora del barrio han sido acertadas y llevadas acabo por alcaldías de diferente color pero denuncia “errores en el apartado salud” y cita la venta ambulante del aceite de colza desnaturalizado que hizo que ”el barrio de Pajarillos, junto alguno de los barrios periféricos de Madrid, fuesen de los mas afectados por aquel problema… Muchos murieron y muchas personas resultaron gravemente perjudicadas, quedando imposibilitadas para llevar una vida normal”. Propietaria de un establecimiento en Pajarillos Bajos (noviembre de 2008)
Sus padres vivían en la Plaza de la Circular y ella tuvo relación con el barrio desde niña. Recuerda que, cuando era pequeña, su familia iba a coger agua a la Fuente de la Salud, en el “páramo de San Isidro”. Reconoce que hoy le parece un desplazamiento pequeño pero, por aquel entonces, todo era muy distinto. El barrio de Pajarillos era “principalmente huertas” y algún edificio muy precario, y “cruzar la vía y atravesar el barrio” le parecía entonces una “gran aventura” que recuerda con gran cariño. Vecina de Pajarillos Bajos (noviembre de 2008)
Pajarillos / Pilarica
“Del barrio Belén no tenemos mucha relación y no conocemos a mucha gente. Pero en el barrio Pilarica sí que conocemos a mucha gente y nos relacionamos con ellos, en cosas como, por ejemplo, la coral Río Esgueva. Además, como el centro de mayores de la Pilarica está mejor, vamos allí, y hacemos excursiones juntos. La gente que acude a las actividades es maja. El barrio de la Pilarica también quiere el soterramiento y para el nuevo barrio también sería muy bueno. Estos son tres barrios muy olvidados de Valladolid, parece que ‘no son hijos de Valladolid’”. Dos mujeres, vecinas de Pajarillos Bajos desde sus inicios (noviembre 2008)
“La Pilarica tiene muchos de los problemas que tiene Pajarillos. Hay un sentimiento de conjunto, de cercanía. A nivel asociativo se han llevado muy bien siempre. La población es muy parecida, incluso más mayor. Con las Delicias tenemos menos relación. La relación con el otro lado de la vía es más lejana. Más allá no hay sentimiento de barrio como en Pajarillos”. Vecina de Pajarillos Bajos (noviembre de 2008).
Ambiente(s) en el barrio
“Algo de droga sí que se vende pero no es nada en comparación con la cantidad que se vendía en el poblado. Además, el tipo de drogadicto que hay hoy no está tan degradado como los que iban al poblado y recorrían el barrio. Los túneles, por las noches, son un nido de drogadictos que acuden a comprar. Pero lo que hay ahora es un 1% de lo de antes. […] Hay gente a la que no les gusta que haya variedad en el barrio porque llevan mucho tiempo viviendo con la situación de la droga y no quieren que se vuelva a formar. Por eso están muy alerta.” Vecina de Pajarillos Bajos (noviembre de 2008).
“El barrio tiene mala fama pero buena gente. Desde fuera sólo se ven los problemas y no se ven las cosas buenas. Las manifestaciones de los martes dan a conocer lo malo del barrio […] Los pisos de Pajarillos valen muy poco porque la gente no quiere venirse a vivir aquí, y cuando dejan un piso libre en el mismo bloque que vivimos, pues tenemos el miedo de qué desconocido entrará a vivir allí, porque la gente que los compra son normalmente personas que tiene una economía muy escasa, inmigrantes y gitanos. Nosotras somos viudas y vivimos solas porque los hijos ya se han ido del barrio y no queremos jaleos. […] Pero cuando alguno muere o vende el piso, no sabemos quién se va a ir a vivir allí. No es cuestión de racismo, sino de respeto entre la gente, gente normal”. Dos mujeres, vecinas de Pajarillos Bajos desde sus inicios (noviembre 2008)
“En el barrio hay dos mezquitas: la primera está en una perpendicular a la calle Gallo, hacia el 29 de octubre; la otra está nada más cruzar el túnel [de Casasola]. Se ve los viernes un mogollón de gente yendo a la mezquita”. Trabajadora en Pajarillos y ex-vecina del barrio (otoño 2008)
“Es un barrio normal, tranquilo, a veces pasan cosas, como en todos los barrios. No hay problemas. Hay mucho inmigrante”. Adolescente, vecino de El Pato (otoño 2008).
“Hay bancos para encuentros de jóvenes, ancianos e inmigrantes. Otros sitios de encuentro son los bares y al hacer la compra.” Vecina de Pajarillos Bajos (noviembre de 2008).
“Hay una especie de leyenda, sobre todo hace un tiempo, como unos 15 años, aunque todavía también, sobre Pajarillos, como si fuera el Bronx. Las cosas son como son, no son en tu contra. La gente tiene miedo de Pajarillos; yo no tengo miedo ¿A qué voy a tener miedo?¿A mí?” (…) “La droga es un problema, pero lo único que te puede pasar es que te pidan dinero. Los toxicómanos son enfermos, nada más.” (…) “La acogida de tanta inmigración es algo muy importante, algo muy positivo para el barrio”. (…) Sabe que “el miedo crea el problema”. “El miedo a la inmigración hace a muchos padres sacar a los niños del barrio. En realidad, lo que pasa es que a los padres les gustaría irse y están fomentando el gueto. Se sienten extraños en su barrio, tienen miedo…”. Ella trabaja “con la gente que se ha querido quedar” aunque ve “riadas de gente que se va fuera”. Trabajadora en Pajarillos y ex-vecina del barrio (otoño 2008)
“Pajarillos es un barrio tranquilo con buena gente… y últimamente mucho inmigrante, sobre todo marroquíes, que son los que más abundan o, al menos, los que yo más veo”. Vecino mayor de Pajarillos Altos (diciembre 2008)
Colabora en las asociaciones de padres [de los colegios del barrio] para “organizar y sacar adelante actividades”. Considera que ésta es una labor necesaria para mejorar el barrio. Sin embargo, nota que hay nuevos residentes en el barrio no llevan a sus hijos a los colegios próximos y que, entre los que lo hacen, no es fácil encontrar voluntarios que organicen las actividades. “Es una pena porque así se va perdiendo el espíritu de barrio”. Vecina de Pajarillos Bajos y miembro de la Red Pajarillos (noviembre de 2008)
Empieza la entrevista calificando al barrio como “muy tranquilo, con muy mala fama”. Vecino mayor de Pajarillos Altos (diciembre 2008)
En lo relativo a la droga, “ahora mismo está más presente en Parquesol y en El Cuadro que aquí”. Eso sí, “todavía se ve venir algún indigente”. Vecino de Campo de Tiro (diciembre 2008)
Habla de “vida tranquila” en el barrio y recalca que tan sólo hacen falta veinte minutos para llegar a la Plaza Mayor. Vecino y trabajador en Pajarillos Altos (noviembre 2008)
Me aconsejó (…) que “no tuviera miedo” cuando llegara cerca de la vía y me topara con inmigrantes apoyados en las vallas, ya que “su cultura es otra y, para ellos, ésta es una forma de encuentro”. Vecino y trabajador en Pajarillos Altos (noviembre 2008)
Nunca he visto a nadie drogándose, excepto fumando porros, marihuana, que es una cosa más o menos normal. También he escuchado entre los compañeros del instituto hablar sobre coca… pero sólo lo oyes, no lo ves”. Él solo conoce concretamente un bar en el que se mueve mucha droga y donde suele aparecer con frecuencia la policía. Joven, vecino de San Isidro (otoño 2008).
Envejeciendo
“Ahora la población autóctona ha envejecido y están en la 3ª edad. Hay aun algunos de mediana edad y pocos jóvenes. Los trabajadores con un poco de nivel, como los de Fasa, venden su piso y se van. La mayoría de la gente joven se va también, sobre todo estudiantes y los que no encuentran trabajo. Otros habitantes son los inmigrantes, cada vez más, sobre todo de nacionalidades búlgara, y marroquí y latinoamericanos.” Vecina de Pajarillos Bajos (noviembre de 2008).
Echa de menos a la juventud “que se está yendo”. “Va quedando la gente mayor”. ”No hay nada que incentive la juventud”. Estaría bien que hubiese “algún ente que se viniera al barrio, como pasa en Parquesol u otras zonas de élite”. “No hay juventud quitando la zona de Campo de Tiro. Ahí ya va creciendo el número de niños y es donde actualmente están faltos de guarderías” (…) “La juventud tiende a irse”. ”En el Campo de Tiro y en El Pato sí hay juventud y justo ahí no hay guarderías”. Vecino de Campo de Tiro (diciembre 2008)
Asociación
“[Las asociaciones] No sólo se ocupan de lo negativo, también de organizar actividades variadas. La gente del barrio se queja de que sólo se le conoce por la droga pero también hay mucha organización y eso no se sabe. Un tipo de actividad que se viene haciendo desde hace 20 años es la Semana Cultural”. Vecina de Pajarillos Bajos (noviembre de 2008).
Le parece “importante” la labor de la asociación de vecinos La Unión en la gestión y apoyo para “el acceso a nuevas viviendas en la Zona Residencial del Esgueva, El Pato y El Campo de Tiro”. Propietaria de un establecimiento en Pajarillos Bajos (noviembre de 2008)
Ir a mejor
“El centro cívico está muy bien ahora […] De comercios está muy bien, hay de todo. Dicen que van a abrir un centro comercial allí al lado de la gasolinera. Eso está bien. Todo lo que se mejore para el barrio debería ser bueno, ¿sabes lo que te digo? Pero todo para bien”. Vecino del Polígono 29 de octubre (diciembre de 2008)
“Ha ganado mucho Pajarillos pero aún así guarda mala fama, como todos los barrios aislados”. Vecino mayor de Pajarillos Altos (diciembre 2008)
“Uhmmm,…. Bueno, qué te puedo contar. El barrio está mejorando, mejorando mucho, porque siempre ha estado mal visto ser de Pajarillos. Joven, vecino de San Isidro (otoño 2008).
”A pesar de todo, este barrio es un barrio asociativo, reivindicativo, y por eso se ha conseguido mejorar la calidad de vida. […] A día de hoy hay cambios, pero hay cosas que siguen estando tal cual estaban cuando yo llegue, como la vía del tren y los túneles […] El mercado central ahora está dedicado a dotaciones públicas y esto ha mejorado mucho el barrio. Ahora están ahí la piscina y el centro de salud. Antes, el centro de salud estaba en un bajo de la calle Tórtola y sólo había atención mínima, para lo demás había que irse hasta la Pilarica porque en nuestro barrio no había. Ahora, tenemos el centro de salud Integrado Zona Este, el de la calle Tórtola y otro en la calle Pelícano. El centro cívico también está mucho mejor, es un lugar de encuentro y un centro cultural, aunque debería de atraer a más gente de otros barrios o del centro de la ciudad, pero tienen miedo de venir aquí porque sea un barrio inseguro, aunque eso no es real. Ahora hay menos ruidos y olores [que cuando estaba el Mercado Central]. Además ha facilitado otras mejoras por los alrededores, por ejemplo, aparcamientos asociados a las actividades y se han ocupado terrenos vacíos al lado del mercado para la piscina y el centro de salud. Además, los bajos de los edificios, que antes eran almacenes y garajes para los camiones, se han convertido en grandes comercios donde acuden vecinos de alrededor. Siempre pensamos que nuestras calles eran anchas… Cuando el mercado central cerró, mejoró mucho el tráfico porque no había los camiones que pasaban continuamente. Además, la apertura de la Ronda Este quitó mucho tráfico a la circunvalación de Juan Carlos I, pesado y no pesado […] Se me había olvidado hablarte de la biblioteca, que también está muy bien. Hay una amplia oferta en la enseñanza […] Está claro que los árboles que se plantan en las calles quitan aparcamientos pero me gustan porque limpian el ambiente y dan un mejor aspecto. Las calles están bien arregladas y hay espacio para pasear”. Vecina de Pajarillos Bajos (noviembre de 2008).
Antes de llegar a él [al Esgueva] por la calle Aguanieves te topas con un “parquecito muy bueno”. La margen del río se encuentra arreglada. La parte del colegio y polideportivo Diego de Praves (…) es nueva también, pues antes había huertas. Están terminando un Mercadona en la calle Carbonero. “¡Menos mal que han hecho algo porque en Pajarillos no hay nada de nada!”. “En Pajarillos Bajos se han hecho cosas más importantes”. Vecino mayor de Pajarillos Altos (diciembre 2008)
Dice que ella está “contenta con su vivienda”. La comunidad ha realizado obras de mejora de la accesibilidad: ha construido una rampa hace muy poco tiempo e instaló ascensores hace “unos siete años, mas o menos”. Esta instalación supuso a su familia un desembolso, aproximadamente, de 1400 euros pero lo considera necesario para “subir los carritos de bebés y las personas mayores”. Vecina de San Isidro (noviembre de 2008)
El centro de salud “está muy bien”. La piscina “está muy bien”. “En general, el barrio está bien dotado de servicios, de coles, de institutos, de mercados…. Hay absolutamente de todo, está muy dotado, es envidiable. Hay negocios, centro cívico, centro de salud…”. “Antes había que ir a la Pilarica, se ha ganado mucho”. (…) El Mercado Central “está ahora muy bonito pero antes era un problema, apestaba ha pescado y era asqueroso”. Trabajadora en Pajarillos y ex-vecina del barrio (otoño 2008)
Ha habido algunos cambios recientes en el barrio: en el nudo de la Ronda han abierto un Lidl y en la calle Curruca van a abrir un Mercadona. Aún así, dice, “los supermercados siguen muy concentrados en torno al antiguo Mercado Central”. También “La urbanización El Pato es nueva y ha cambiado la fisonomía del barrio” en los últimos años. Vecino y trabajador en Pajarillos Altos (noviembre 2008)
Recuerda lo que suponía el Mercado Central cuando estaba en funcionamiento: “un punto negativo”, “tráfico, ruido y muchas molestias por las congestiones en las horas punta, de madrugada”. (…) Considera una buena actuación la sustitución del Mercado Central por el actual “Centro Cívico” e insiste en la falta de espacios de reunión y culturales, salvo los creados por los salesianos y, posteriormente, por la asociación de vecinos La Unión. Recuerda también la creación de un gran espacio para ancianos por Caja Madrid (“posiblemente como Obra Social”) en los bajos de la esquina de las calles Pelícano y Pato, con acceso desde el parque [El Pato]. Indica allí también la existencia de una biblioteca municipal pero cree que, en la actualidad, este centro para ancianos ha disminuido su tamaño y oferta de actividades. Otra actuación importante que recuerda es la transformación en un parque de una escombrera que había sobre la Av. Juan Carlos I y que llegaba hasta una barriada de chabolas cerca de la fuente de la Salud. (…) Considera una buena actuación la de los vecinos en cuanto al mantenimiento, conservación y limpieza de fachadas y edificios, así como las obras para facilitar la accesibilidad con rampas, ascensores…. “Lo vienen haciendo desde hace un par de años, aunque en algunos edificios no se puede colocar ascensor porque no hay sitio, en otros han comprado terreno a los comerciantes de los bajos o los han puesto por el exterior…”. Propietaria de un establecimiento en Pajarillos Bajos (noviembre de 2008)
…Y a peor
Percibe como un problema grave para los inmigrantes la nueva Ley que regula el derecho de trabajo y residencia en España porque permite que un cónyuge con permiso de trabajo y residencia reagrupe en España a su familia pero no reconoce el derecho de trabajo del otro cónyuge. A su juicio, esto plantea graves dificultades económicas a las familias inmigrantes y les está conduciendo a comprar “casas de gitanos”, casas que, según ella, están en zonas con problemas de droga, vandalismo y hurtos y en las que “no se puede estar a gusto”. Conoce personalmente al menos a 5 familias en esta situación y dice de ellas que se sienten totalmente a disgusto en sus viviendas y que quieren venderlas cuanto antes. Compara el precio de estas “casas de gitanos”, -aproximadamente nueve millones de pesetas- con el de su vivienda en el barrio de San Isidro, que le costó “como el doble”. Vecina de San Isidro (noviembre de 2008)
Vida cotidiana
Lleva una “vida normal”. Va al colegio andando y tarda “10 minutos”. (…) Tiene entrenamientos en Santa María de la Cabeza, entre los parques Patricia y Fuente de la Salud. (…) Antes también iba a una academia de inglés cerca de Vadillos. Todo lo que hace lo tiene cerca, “al lado de casa”. “Merendar, dar una vuelta….” lo hace “por el centro”. Adolescente, vecino de El Pato (otoño 2008).
Su vida cotidiana en el barrio transcurre principalmente en su tiempo libre porque es propietaria de un negocio cerca del barrio. Se desplaza habitualmente en coche y considera peligrosa la circulación en los pasos subterráneos de acceso rodado al barrio porque en ellos se concentra muchísimo tráfico. (…) Su marido trabaja en el Polígono de San Cristóbal y, por ello, no tiene que realizar grandes desplazamientos para poder acudir a su puesto de trabajo ni tampoco madrugar mucho. Esto le parece muy ventajoso. Su hijo va al colegio (…) Cuando no está en el colegio, a él y a su hermana (que no va a la guardería) los cuida su abuela materna. (…) Cuenta que la separación de hombres y mujeres también se practica [además de las mezquitas] en otro tipo de actividades, como las peluquerías, e indica que hay una peluquería marroquí masculina en la misma calle que la mezquita y que ella se debe trasladar hasta la Plaza Circular para hacer uso de este servicio, según dice, siguiendo lo que dicta su religión. En cuanto al edificio, la entrevistada refiere un problema surgido con la comunidad en torno a la colocación de antenas parabólicas. Ella las considera esenciales como medio cultural y de divulgación de las tradiciones [para los extranjeros en España]. Personalmente nunca ha tenido problemas para la instalación (cree que por ser propietaria y por el tiempo que lleva viviendo en la comunidad) pero conoce a otras personas a las que se les han puesto trabas para colocar una parabólica en su casa. Vecina de San Isidro (noviembre de 2008)
La vía y su soterramiento
“[La vía] es una barrera muy grande […] Pasando la vía ya parece el centro. Y si lo soterran… pues fenomenal. Estaría muy bien para todos. Pero eso no es lo que más importa.” Vecino del Polígono 29 de octubre (diciembre de 2008)
“Del soterramiento, la gente tiene muchas ganas y creen que es muy importante para la ciudad, sobre todo de aquí hacia el centro. El valor de las viviendas aumentaría mucho y también el nivel de vida. Del ruido de los trenes, la gente ahora ya no se queja. Antes sí era un poco molesto pero se han acostumbrado. Los túneles son una barrera, una incomodidad discriminatoria. Antes la gente saltaba las vías. La gente sigue prefiriendo los pasos a nivel. El paso subterráneo es degradante y desagradable. Esperemos… En ese lugar [del soterramiento] estaría bien un espacio verde de unión, no otro intento de separación. El plan de Rogers no está mal.” Vecina de Pajarillos Bajos (noviembre de 2008).
“El barrio tiene mala imagen. El soterramiento de la vía mejoraría la imagen”. Joven, vecino de San Isidro (otoño 2008).
“Es una frontera muy clara, es un peligro y sobra”. Ella estaba convencida de que el soterramiento “se iba a hacer” pero “ya no se lo cree”. El umbral del año 2020 está demasiado lejos y le parece “tercermundista” la situación del tren, especialmente el paso a nivel de la Pilarica. A este respecto, ella es “muy escéptica”, cosa “que siente”. Trabajadora en Pajarillos y ex-vecina del barrio (otoño 2008)
“Lo importante” es que “[la vía] no se vuelva una vía rápida” cuando se soterre. (…)Quiere que “no sea una vía rápida y sí una vía de servicios con jardines y carril bici”. Habla de la posibilidad de comercios ahí. “Que sea un bulevar y haya un poco de todo”. Quizás así “la frontera desaparezca”. Vecino de Campo de Tiro (diciembre 2008)
“Me parece bien [el soterramiento]. Daría espacio y quitaría la frontera. Habría menos molestias para todos los vecinos y, sobre todo, para los de esa zona [Pajarillos Bajos], por los ruidos, porque se oye el tren por todo el barrio (creo que el tren pita en el paso a nivel de la Pilarica)”. Adolescente, vecino de El Pato (otoño 2008).
Con la palabra “frontera” se refiere a la vía del tren. “Pajarillos ahí se corta. La vía es una barrera. Antes se pasaba encima. ¡Menos mal que han hecho túneles!”. Vecino mayor de Pajarillos Altos (diciembre 2008)
La vía “te bloquea mucho y sólo se puede atravesar siguiendo el río, la calle Villabáñez o por la Circular”. Vecino y trabajador en Pajarillos Altos (noviembre 2008)
Respecto a la vía, recuerda que, hasta los años 70, existió un único paso nivel con barrera, un “punto negro” donde hubo “varios incidentes graves, con muertos”. Ella lo cruzaba cuatro veces al día como mínimo. “Ahora, con el túnel, el acceso es más sencillo” pero recalca la importancia del futuro soterramiento del tren para conseguir una “mayor relación del barrio con la ciudad”. Propietaria de un establecimiento en Pajarillos Bajos (noviembre de 2008)
Túneles
“[El túnel] nos obliga a desviarnos del camino y pasar por ahí abajo da mucha inseguridad. Ese es uno de los aspectos que debería cambiar”. Vecina de Pajarillos Bajos (noviembre de 2008).
“El túnel está en malas condiciones, a veces sin luz, lleno de pintadas. El túnel de la Circular está relativamente bien y el de Vadillos está regular, pero están mejor en general que el túnel de Labradores” (…) Recuerda haber oído hablar sobre algún atraco en el túnel y piensa que eso da sensación de falta de seguridad ciudadana. Joven, vecino de San Isidro (otoño 2008).
“Luego están los túneles, y eso es otro peligro porque puede que nos esperen allí y no podamos salir. ¡Ojala sea verdad lo del soterramiento y así no tendríamos miedo de pasar el dichoso túnel y la comunicación con el centro sería más fácil! Cuando nuestros hijos eran pequeños y no había túneles, teníamos que pasar por encima de las vías y a veces hemos tenido sustos porque se nos soltaban de las manos y el tren podía atropellarlos”. Dos mujeres, vecinas de Pajarillos Bajos desde sus inicios (noviembre 2008)
Ella “siempre ha vivido a gusto, sin miedo al túnel”. Nunca le ha dado miedo. Solía cruzar el de la Circular. Trabajadora en Pajarillos y ex-vecina del barrio (otoño 2008)
En el barrio se encuentra a gusto pero posee mala fama y “encima, ¡con esos túneles…!”.Por ejemplo, “en el de la Circular, no ves lo que hay al otro lado; en los otros dos, como el de Vadillos, sí. Los taxis, por eso, hacen negocio sobre todo los fines de semana”. Vecino de Campo de Tiro (diciembre 2008)
Tráfico y transporte público
“El transporte público lo usa mucha gente para ir a trabajar. Están el 3 y los circulares, pero éstos tardan mucho. Para ir a las zonas a las que no llegan, se puede hacer trasbordo. Los fines de semana están los búhos, que lo usan muchos jóvenes y mayores que se quedan por el centro… incluso llegan a Pajarillos Altos.” Vecina de Pajarillos Bajos (noviembre de 2008).
“Hay carril bici por todo el río Esgueva, desde la desembocadura hasta Renedo e incluso más. También hay desde el parque Fuente de la Salud hasta la Cistérniga. También hay un cacho en la calle de la Salud, pero no va a ningún lado”. El bus es “suficiente” y “está bien”. La línea 3 es “para ir al centro (en la calle Santa María de la Cabeza hay dos paradas)” y “está un poco deteriorada. Podría estar mejor pero también podría estar peor…”. La línea C2 “también viene muy bien para ir al paseo Zorrilla y a Las Delicias. Adolescente, vecino de El Pato (otoño 2008).
Usa mucho el bus, “la línea 3 todos los fines de semana para ir a trabajar” […] aunque a veces, en verano, va en bici “porque tarda 30 minutos en bus”. Al Instituto va “casi siempre andando”, a veces en bus. No tiene coche. En su familia hay dos coches: el de su padre y el de su hermano. No tienen problemas para aparcar porque tienen garaje. El carril bici tiene “buena conexión” con La Cistérniga y él va mucho de paseo por allí. También va a pasear y a correr al parque de Canterac y por la carretera Soria, “por los restos de un polígono industrial”. Para hacer todo eso tiene que subir desde su casa al paseo Juan Carlos I, es decir, “de Pajarillos Bajos a los Altos”. A la pregunta de cómo, dice que hay escaleras y también rampa para subir a la calle y que es suficientemente accesible. Joven, vecino de San Isidro (otoño 2008).
El aparcamiento lo considera un problema muy difícil, pese a que hay un aparcamiento en superficie cercano a su vivienda. En él, ha sufrido robos de partes de su vehículo, hurtos oportunamente denunciados que, según sospecha, han sido cometidos por jóvenes a los que no se puede aplicar ningún tipo de sanción.. Este hecho –dice- se repite desde hace poco tiempo en ese aparcamiento, y, por ello, ella ha comenzado a aparcar en el interior de las calles existentes en su manzana. Como no hay mucho espacio disponible para ello, comenta que en algunas ocasiones ha tenido que esperar hasta dos horas para aparcar. Vecina de San Isidro (noviembre de 2008)
En Pajarillos Bajos no hay garajes en los bloques antiguos, lo que da muchos problemas ahora que cada familia dispone de uno y hasta dos o tres coches. La calle Villabáñez y la Avenida de Soria son las “entradas a Valladolid” y la primera se llena de coches y más actualmente que está cortada la avenida de Juan Carlos I por las obras de Santos Pilarica. Vecino y trabajador en Pajarillos Altos (noviembre 2008)
Indica que hay “buena comunicación” en autobús pero que hecha en falta algo que considera “muy importante”: “líneas directas a la estación del tren y de autobuses”, a las que ahora sólo se puede llegar “haciendo trasbordo”. Vecina de Pajarillos Bajos (noviembre de 2008)
La Esgueva
“El paseo del río está muy bien”. Vecino y trabajador en Pajarillos Altos (noviembre 2008)
Considera positivamente la “revalorización del margen del río Esgueva” porque permite salir a pasear de forma segura, “no como antes, que había que ir por la carretera de Soria hacia Cistérniga. Todavía hoy se hace, pero ya menos”. Propietaria de un establecimiento en Pajarillos Bajos (noviembre de 2008)
Hay otra barrera: la Esgueva. Antes estaba sucia y había de todo en sus orillas. Ahora está mucho más cuidada y hay muchos puentes que nos unen con la Pilarica”. Vecina de Pajarillos Bajos (noviembre de 2008).
Parques y jardines
“[El Parque Patricia] es un parque bastante curioso…con árboles de unos 40 años”. Por el paseo Juan Carlos I había en su día “un almorrón donde venían las mujeres a lavar” y una noria para regar. El almorrón, de un metro de ancho, circulaba por donde están hoy las casas que miran al parque en la avenida de Juan Carlos I (entonces camino de tierra). El parque no existía, “era una montaña, graveras, cascajeras…”.
Considera que el barrio dispone de bastantes y que, aunque algunos son ”pequeños”, “tienen aprovechamiento” por parte de los vecinos mas próximos. De su infancia, tiene también el recuerdo de la gente bajando a la calle con sus propias sillas para “pasar el rato con los vecinos”. Reconoce que esto ya no se hace, que es un recuerdo que le llega cuando ve a la gente los espacios ajardinados “y con suficientes bancos” que se han hecho en torno al Centro Cívico: ancianos conversando, niños jugando en el parque junto a sus padres… Vecina de Pajarillos Bajos y miembro de la Red Pajarillos (noviembre de 2008)
El Parque Patricia cuenta con dos rampas (dos subidas) “demasiado pronunciadas para sillitas de niños y carros de compras”. Vecino de Campo de Tiro (diciembre 2008)
En el parque Fuente de la Salud destaca “su célebre fuente, donde se venía por agua para beber”; también a pozas (“eran cuevas, manantiales, 10 o 12 metros tenían”). Aquí es donde estuvo asentado un poblado de gitanos de 80 chabolas, muchas de ellas de lata. Fueron llevados después al Poblado de la Esperanza. “No puedes decir que pertenezca a Pajarillos”. Este parque se ha arreglado sobre lo que eran “cascajeras, sitio donde se sacaban arena y tierra, graveras”.
La zona en la que vive le parece “bonita”: “el parque [Fuente de la Salud y parque Patricia] está bonito”. El iba a jugar allí y ahora, a veces, va a pasear con la novia. Joven, vecino de San Isidro (otoño 2008).
Ocio
“Como la mayoría”, el “no sale por Pajarillos”. Como mucho sale con los amigos por la zona de la Circular. En el barrio “sólo hay alguna cafetería para ir con los padres”. También “por el parque de atrás [Fuente de la Salud y parque Patricia] se puede ir a pasear sin encontrarte con problemas de drogas”. Joven, vecino de San Isidro (otoño 2008).
“En el barrio no hay muchas actividades ni locales para jóvenes, ni siquiera bares…”, aunque él es “demasiado joven para ir a bares” (…) “Bares, cafeterías… para gente joven hay pocos”. El sólo conoce dos, “uno en la calle Cigüeña y otro en la calle Tórtola”. Adolescente, vecino de El Pato (otoño 2008).
“En Vallsur, por ejemplo, hay cines pero aquí, en este barrio, nada de nada para jóvenes”. “El sotechado que se ha montado en el Mercado Central cubre dos canchas de baloncesto y, junto a ellas, hay otras dos descubiertas. El resto de espacio hasta la piscina es embaldosado y debajo se está terminando un aparcamiento subterráneo donde quedan plazas todavía sin vender. Se puede acceder desde Juan Carlos I, pero la rampa de acceso posee demasiada pendiente para las sillas de ruedas”. Vecino de Campo de Tiro (diciembre 2008)
Dice que los bares no le gustan, que sale a pasear por el barrio o al campo. Aún así, ya no callejea tanto como antes. Vecino mayor de Pajarillos Altos (diciembre 2008)
En el barrio, dice, “no hay parques, sólo el de Patricia; no hay plazas ni zonas deportivas. La residencia Don Bosco sí dispone de un campo de fútbol de hierba”. En la zona de la calle Abejaruco, donde él vive, “hay una nueva urbanización que está muy bien, pero necesitaría canchas”. Vecino y trabajador en Pajarillos Altos (noviembre 2008)
Comercio
“El barrio representa un mercado de pequeño tamaño, de carácter familiar, en el que se oferta una amplia cantidad de productos a precios muy asequibles”. Para ella, “lo mejor es la facilidad para tener un producto determinado en el momento necesario; bajar de casa cuando se necesita, comprarlo o incluso dejarlo a pagar para otro momento”. Considera que esto es posible porque comprador y comerciante “se conocen”, “son vecinos del mismo edificio”. Sin embargo, dice sentir añoranza por este tipo de comercio familiar cuya pérdida le parece patente “más o menos, a partir del año 2000”, con la aparición de supermercados de gran tamaño pertenecientes a cadenas. Manifiesta rechazo frente a lo que considera “dependencia del tipo de compra actual” (“comprar gran cantidad de productos en centros comerciales una vez a la semana o cada quince días”), especialmente por lo que supone de “pérdida de lazos entre los vecinos”. Propietaria de un establecimiento en Pajarillos Bajos (noviembre de 2008)
En lo referente a otros aspectos de su vida cotidiana, como la compra, menciona que únicamente encuentra productos de alimentación de su país en el supermercado Eroski, que “está muy lejos”. Estos productos también se encuentran en el barrio en tiendas de propietarios marroquíes pero son más caros porque –según afirma- proceden del supermercado y el precio está incrementado. Vecina de San Isidro (noviembre de 2008)
Para él, “la calle Cigüeña es la zona comercial del barrio. La mayor parte de los supermecados (Lupa, Gadis, Mercadona, Día…) están allí”. En el polígono 29 de Octubre “ya no hay locales” comerciales y en Pajarillos Altos no hay “ni comercio grande ni locales. Hay mucha gente mayor”. Vecino y trabajador en Pajarillos Altos (noviembre 2008)
El centro del barrio
“El centro del barrio podrían ser la calle Cigüeña, Tórtola, Pelícano y Gallo.” Vecina de Pajarillos Bajos (noviembre de 2008).
”El Mercado Central es lo único importante que queda por enseñar; el núcleo de Pajarillos es el Mercado”. Las tiendas, bancos y cajas importantes se hallan en calle Cigüeña: ”el núcleo está aquí”. Es el lugar de las compras y donde se instaló un tiempo la Asociación. “Queda parte de la estructura del Mercado, no se tiró todo ello”. Actualmente hay “una asistente social, un salón de actos… un ambulatorio, una piscina climatizada y un aparcamiento para muchos coches (600-700 plazas cree haber oído) que se está terminando y abrirán pronto”. Dentro del edificio, en su planta superior exclama: “¡Está bonito el edificio con aulas!” y repite: “La estructura en sí del Mercado ha quedado”. Vecino mayor de Pajarillos Altos (diciembre 2008)
La calle Cigüeña es el “centro del barrio”. Hace mucha vida en esa calle pero casi siempre sin pasar del mercado central hacia el Norte. Hay muchos supermercados, estancos, bancos y muchas tiendas, también de ropa, “sobre todo de estilo rapero”. La ropa y el calzado le parecen más baratos en el barrio que en el centro, pero a él le gusta más comprarse la ropa en el centro. Están los almacenes San Isidro donde te puedes comprar muy bien vaqueros y cosas así. También hay tiendas de móviles, de informática, quioscos, cibers, locutorios, etc. Los locutorios están en manos de inmigrantes y la gente “normal” del barrio no los utiliza. También hay fruterías y tiendas de pan llevadas por gitanos, que “están muy integrados”. (…). El barrio es muy tranquilo excepto la calle Cigüeña que es muy céntrica. Allí para el autobús, la línea 3, la C1 y la C2. Todos los autobuses pasan por la calle Cigüeña. Aquí está todo”. Joven, vecino de San Isidro (otoño 2008).
Vuelve por tercera vez a insistir que los comercios Lupa, Mercadona, Día, Lidl, Gadis…están “todos seguidos” en la misma calle. También en el mismo emplazamiento aparece la piscina municipal y un centro sanitario “algo pequeño”. Por tanto está “TODO AHÍ”. Se puede decir que es “una zona distinta al resto del barrio”. Vecino y trabajador en Pajarillos Altos (noviembre 2008)
Arriba y abajo
“Abajo aumentó la cantidad de inmigrantes y de minorías étnicas como los gitanos. En Pajarillos Altos también ha habido cambios; las molineras siguen ahí, pero hay menos. […] Al disminuir el tráfico del paseo de Juan Carlos I, parece que se unen un poco las partes alta y baja [del barrio] pero no ha desaparecido todo.” Vecina de Pajarillos Bajos (noviembre de 2008).
“Pajarillos Bajos es lo de siempre, con peor fama. Pajarillos Altos no tiene tan mala fama pero son los dos lo mismo; arriba quizás con menos problemas que abajo. De la calle Tórtola hacia San Isidro es diferente….” Aunque en general para él “el barrio es muy uniforme y eso es bueno. No hay más problemas que en otros lados.” Adolescente, vecino de El Pato (otoño 2008).
Los Salesianos “era un núcleo muy importante. La parroquia de Pajarillos Altos es la de los Salesianos. La parroquia de San Isidro y la de San Ignacio son las de Pajarillos Bajos. También el don Bosco ha sido un núcleo social muy importante para Pajarillos Altos. Abajo las parroquias no eran núcleos sociales pero sí lo eran los colegios, sobre todo el Instituto Leopoldo Cano y las asociaciones de vecinos, sobre todo Aleste que ahora sí que es un núcleo social”. Trabajadora en Pajarillos y ex-vecina del barrio (otoño 2008)
Otra de las diferencias entre Pajarillos Bajos y Altos, dice, “son los edificios altos frente a los bajos, con la excepción de la nueva urbanización del Poblado de la Esperanza, donde hay edificios de mayor número de plantas que en el resto de Pajarillos Altos”. Vecino y trabajador en Pajarillos Altos (noviembre 2008)
Pajarillos Bajos
A su juicio, “las calles Pelícano (que es ancha) y Cigüeña son de las mejores del barrio”. Vecino y trabajador en Pajarillos Altos (noviembre 2008)
Su piso “tiene unos 85 m2”, que “esta bien distribuido” y que “disponen del espacio necesario”. ”No es un piso hoy en día” pero no se siente “a disgusto por falta de espacio”. Donde vive “no está densificado como en San Isidro”. Además tiene “un supermercado abajo, toda una ventaja para hacer la compra”. Vecina de Pajarillos Bajos (noviembre de 2008)
29 de Octubre
“Antes el problema de Pajarillos se localizaba en el Poblado de la Esperanza y ahora en el 29 de Octubre”. Precisa más: cuando la droga estaba en el Poblado de la Esperanza, para la gente (por ejemplo, la que estuviera en 29 de Octubre) no era exactamente un problema, ya que el Poblado estaba “fuera”. “La gente va de fuera adentro, hacia el centro”. Vecino y trabajador en Pajarillos Altos (noviembre 2008)
“Casas en malas condiciones, antiguas, mal construidas, con materiales baratos y gente problemática; en alguna de las viviendas se intenta vender droga”. Vecino y trabajador en Pajarillos Altos (noviembre 2008)
“Mira, al principio el mercado de la droga estaba en La Esperanza, allí arriba, y la gente que vendía la droga eran todos gitanos. Pero bajaron a esta gente a las casas del 29 de octubre. Puede que quisieran que estuvieran integrados con gente normal, no lo sé, pero seguían estando juntos y no cambió nada. Se fueron al 29 de octubre como su segundo mercado. Tenían que haberlos repartido por toda la cuidad, y no metérnoslos aquí, en una zona tranquila de gente trabajadora. A nosotras ahora nos da miedo pasar por allí porque hacen grupitos y a saber qué estarán tramando… Han tomado las calles como si fueran suyas […] Las casas del 29 de octubre están muy mal y tienen muchos problemas de humedad. Antes eran casas normales, pero ahora no están habitables y crean un mal efecto. Hemos oído hablar de que quieren tirar las casas y hacer otras, pero una amiga nuestra que vive allí dice que no quiere irse, que te digamos que no quiere que tiren su casa. Dentro del conjunto de las casas hay un colegio que ya no funciona y allí solo va gente a dormir y a pincharse, así que estaría bien que fuera una de las primeras cosas que se derriben, y que se empezaran a construir allí los nuevos bloques e ir realojando a la gente, y poco a poco renovar la zona. […] El 29 de octubre da una sensación muy mala para el barrio. No cuidan sus casas […] Hay también gente trabajadora que lleva muchos años allí y no quieren que se tiren las casas. Este es un barrio pobre pero digno. […] Sí, la verdad es que no todos son gente mala pero deberían repartirlos por todo Valladolid”. Dos mujeres, vecinas de Pajarillos Bajos desde sus inicios (noviembre 2008)
“Son casas antiguas de protección oficial que están descuidadas. […] Se ha seguido creando la psicosis en el barrio de que se sigue vendiendo droga. Hay miedo de haber trasladado el gueto a un lugar más cercano. Esos pisos son muy pequeños y la gente que sigue ahí son señores y señoras mayores que llevan mucho tiempo y tienen miedo por la nueva gente que se pueda mudar a vivir ahí. […] La única parte un poco complicada [de Pajarillos] es el 29 de Octubre. Hay familias marginales, pobreza heredada, incultura y enfermedad… por no haber salido nunca de ahí. Los preadolescentes son los que pueden causar algún que otro conflicto porque viven en la calle. […] La reorganización del 29 de octubre también es importante para el barrio porque las casas son muy malas y pequeñas, y algunas tienen tantos problemas que no son habitables”. Vecina de Pajarillos Bajos (noviembre de 2008).
Al atravesar el polígono público 29 de Octubre explica que “son viviendas protegidas cuyos ocupantes son gitanos… Por las colgaduras de la ropa ya se sabe”. Junto a esas casas está la iglesia de San Ignacio de Pajarillos. Vecino mayor de Pajarillos Altos (diciembre 2008)
Le resulta indiferente: no ve “nada malo ni nada bueno”. No le parece “muy deteriorado, aunque quizás las viviendas están peor que otras”. “Algunas viviendas de abajo necesitan más arreglos que las de arriba” pero el no ve que “las casas estén en estado ruinoso”. “En la zona de la calle Golondrina, Jilguero… en ese primer tramo de viviendas molineras, algunas están rehabilitadas y están muy bien, pero también las hay en ruinas”. Adolescente, vecino de El Pato (otoño 2008).
Son “casas muy antiguas y en malas condiciones”. El lugar lo califica como “insano, insalubre” y dice que hay “hasta ratas” en torno a los desagües, debajo de las viviendas. (…) Hay un proyecto. Se trata de viviendas en bloques, “viviendas sociales para gente mayor que no pueda ya pagar una hipoteca y zonas ajardinadas. Un proyecto curioso”. Vecino de Campo de Tiro (diciembre 2008)
Su opinión es muy clara y firme: “las casas del 29 de Octubre habría que derribarlas. Son enanas y muy frías. Son viviendas muy cutres sin espacio ni para las puertas. No cumplen nada, nadie se merece vivir en una vivienda tan pequeña y tan cutre. El portal estaba abierto y aquello era muy frío. El bajo es medio sótano: subes un poco y vuelves a bajar para entrar al bajo. Las condiciones son muy malas. Son irrecuperables.” Trabajadora en Pajarillos y ex-vecina del barrio (otoño 2008)
San Isidro
“Por la zona de San Isidro quedan algunos callejones que dan un poco de miedo, sobre todo si no los conoces, pero cuando entras ves que está todo arreglado”. Joven, vecino de San Isidro (otoño 2008).
Anteriormente vivía de alquiler y con el nacimiento [de su hijo] decidieron trasladarse a una vivienda en propiedad que compraron en San Isidro [casas de Ibáñez Olea]. Actualmente reside con su marido, sus dos hijos (…) y sus padres (…) en una vivienda de 78 m2. Considera que es “una buena vivienda”, con “dos galerías y mucha luz”. Observa que en el mismo edificio reside población de avanzada edad, la mayoría de ellos jubilados, pero declara sentirse muy a gusto en la comunidad de vecinos. Vecina de San Isidro (noviembre de 2008)
En San Isidro “hay unas calles muy estrechas”. “Desde Juan Carlos I, ves bloques de casas de mal efecto”. “Son tipo cárcel”, apunta otro hombre que pasa por la sala. “Dan mala sensación allí, al lado de las canchas de baloncesto del Mercado Central… Están en un hondo”. [calles Oriol, Estornino y Ánade]. “Esta zona y la del 29 de Octubre es la parte más fea de Pajarillos…. Los balcones dan unos contra otros”. Vecino de Campo de Tiro (diciembre 2008)
Las casas de Ibáñez Olea “le parecen bien”. Tienen ocho viviendas por planta, son edificios de baja más cuatro y conforman un área muy densa pero “él está a gusto”. En su caso, su casa “tiene patio” y eso le gusta. Joven, vecino de San Isidro (otoño 2008).
Las casas de Ibáñez Olea le parece una zona “horrorosa y deprimente. Están como enterradas respecto a Juan Carlos I. Los habitantes de esa zona suelen decir que no son de Pajarillos, sino de San Isidro. Se dan aires de ser de San Isidro para no identificarse con Pajarillos”. Trabajadora en Pajarillos y ex-vecina del barrio (otoño 2008)
Juan Carlos I
El paseo de Juan Carlos I “ahora tiene algo menos de tráfico”. “Es la calle que hay que usar siempre para ir al parque Patricia o a Villabánez, para subir a Pajarillos Altos”. La ve como una “calle normal”: “no es como la Avenida Salamanca, sino más bien como la Avenida Palencia”. Trabajadora en Pajarillos y ex-vecina del barrio (otoño 2008)
Pajarillos Altos
“Pajarillos Altos es otra cosa”. (…). “Es otro rollo, más de pueblo”. La diferencia está en “las casas y las parroquias”. Pero no lo ve “realmente como otra cosa, sino que todo es Pajarillos”. Trabajadora en Pajarillos y ex-vecina del barrio (otoño 2008)
Destaca la presencia de casas molineras. “No veas algunas, qué casas más majas” (…) “Se vive muy bien”. Vecino de Campo de Tiro (diciembre 2008)
Insiste en que Pajarillos Altos se encuentran “abandonados”, ya que el centro de salud y la biblioteca del barrio se sitúan donde antes estaba el Mercado Central, “no centrados, justo donde también está el comercio pero al otro lado de la acera”. “¡Con Santos Pilarica, a ver si se potencia la zona!”. Vecino y trabajador en Pajarillos Altos (noviembre 2008)
La residencia Don Bosco y el instituto Galileo (…) son un punto de referencia en Pajarillos Altos. Cerca de allí está la “Casa de Juventud” (“quitando las del antiguo Mercado Central no hay muchas más salas de juegos; anteriormente a éstas era usada la sala Don Bosco”). Otra de las edificaciones importantes en esta manzana es la parroquia. Con la llegada de inmigrantes han surgido distintas iglesias: las evangelistas, la de gitanos del local bajo de la calle Villabáñez, la de cerca de la calle Cisne (“tipo mezquita”) y la de la calle Salud; cuatro iglesias en total. La de gitanos situada “más allá del Galileo es muy grande”. Vecino y trabajador en Pajarillos Altos (noviembre 2008)
El Pato
“En Santa María de la Cabeza las casas también son nuevas. Acaban de tirar algunas y hacer nuevas, casi pegando a la ronda. Es casi todo nuevo”. Calcula que “tiene todo menos de cinco años”. Se mudó “arriba” hace un año y medio. Antes vivía “abajo” en la calle Cigüeña. “Arriba, en el Campo de Tiro” es donde está su campo de fútbol. “Allí están ahora poniendo tiendas y está muy bien.” Adolescente, vecino de El Pato (otoño 2008).
Campo de Tiro
“Al Campo de Tiro es donde se ha ido a vivir mucha gente de esta zona y gente joven con hijos. La separación de la cuidad se nota mucho más y los viven allí están concienciados de que viven en una ciudad dormitorio; muchos ni se plantean ir andando hasta el centro de la ciudad, directamente cogen el coche. Además, arriba no hay muchos colegios, ni comercios. Los colegios están centrados abajo. Sería lógico que los niños fueran a estos colegios, pero los mandan afuera. Incluso en el colegio concertado que hay, Lestonnac, no hay mucha gente de arriba. […] Parte de los que viven en Campo de Tiro no conocían el barrio y no se sienten seguros; meten a los niños en autobuses y los llevan a colegios fuera de la zona, como al San José. Para comprar bajan a las grandes superficies y pocos al Centro Cívico o a la piscina.” Vecina de Pajarillos Bajos (noviembre de 2008).
“Para acceder existe la posibilidad de ir entre las piscinas militares y el parque Patricia, por un camino de tierra que debería arreglarse”. “En la calle Sta. María la Cabeza existen bloques nuevos y, en su entorno, tal como ya se había comentado anteriormente, en la calle Escancianos debería cambiarse el sentido de circulación”. Hace un dibujo de la solución que considera adecuada teniendo en cuenta la situación de los garajes de la calle Escancianos y de la calle Cofradía y la necesidad de llegar en autocar al centro de minusválidos psíquicos que limita en uno de sus lados por la calle Fragua (“que también debería cambiar de sentido de circulación”). De este modo se “cambia el entorno para el mejor acceso de los autocares… y del camión de basura” (…). En su esquema, la calle Cofradía se circularía hacia el Este y la calle Escancianos hacia el Paseo de Juan Carlos I. Vecino de Campo de Tiro (diciembre 2008)
La sombra de la Esperanza
Para finalizar la entrevista dimos una vuelta (…) Me comentó que en esa zona, conocida aún como Poblado de la Esperanza, existen nuevos bloques con piscina. Vecino y trabajador en Pajarillos Altos (noviembre 2008)
Vive cerca de donde estuvo el Poblado de la Esperanza y, aunque conoce le nombre, el “no lo ha visto nunca. Ahora allí hay canchas y mesas de ping-pong” donde van en verano a jugar. No recuerda la época de la existencia del poblado. “El barrio está ahora tranquilo pero siempre queda la fama y los rumores de inseguridad.” Adolescente, vecino de El Pato (otoño 2008).
“Lo conocía hace unos 15 años (…). Los yonquis no me han dado miedo nunca; el poblado no daba miedo, lo que era, era indignante. Había gente viviendo en la calle, se consumía heroína, cocaína, una mezcla, tanto fumada como inyectada. Pero nunca en las calles se ha visto pinchar a nadie porque había picaderos. Tenías que ir a los picaderos a propósito para verlo. En el parque Patricia y en el parque del Pato sí podías encontrarte jeringas. En Pajarillos Bajos nunca se ha visto nada, salvo alguna persona dormida en el portal. Había gente drogadicta del barrio, sí, pero la gente que iba normalmente iba a comprar era gente de toda España y Portugal porque aquí la droga estaba muy barata y venía gente de todas partes y venían a dormir aquí, casi siempre al centro, en la calle o en los cajeros.” Trabajadora en Pajarillos y ex-vecina del barrio (otoño 2008)
El realojo [tras la demolición del Poblado de la Esperanza] lo vivió ya desde fuera, “como una mera espectadora, no como vecina”. Dice que la mayor parte del realojo se hizo en el 29 de Octubre (Pajarillos Bajos) y en las Viudas (Las Delicias). “Fue muy duro para el barrio meter a esa gente en Pajarillos Bajos. Eso ha hecho cambiar el barrio. Comenzaron los enfrentamientos y fue una cosa muy negativa pero ahora la vida del barrio y su ambiente se van suavizando.” El poblado “era supuestamente transitorio pero se quedó allí y se convirtió en un problema”. Trabajadora en Pajarillos y ex-vecina del barrio (otoño 2008)
¿Un conflicto ligado al urbanismo?
“La coordinadora contra el narcotráfico se organizó en Pajarillos cuando se cerró el poblado de La Esperanza y los gitanos se fueron a vivir a la parte baja. A algunos vecinos les entró una sensación de pánico y crearon una asociación en contra de la droga que se opuso al resto de asociaciones del barrio. Querían controlar el tema de la droga y el realojo en el barrio de los habitantes de La Esperanza… pero estaban controlados desde fuera del barrio […] Se juntaban 1000 o 2000 personas. No querían negociar, ni se preocupaban de buscar alojamientos. Se enfrentaban también con los demás vecinos, con la policía y con los gitanos, aunque no fueran narcotraficantes. Les metían a todos en el mismo saco”. Vecina de Pajarillos Bajos (noviembre de 2008).
Entiende que esto [la drogodependencia] es un problema de salud pero también “un problema de desentendimiento por parte de las autoridades locales”.Indica que “este problema se ha paliado en gran medida en el barrio con la reubicación de la familia de los Monchines en diversas partes de Valladolid, pero algunos todavía están aquí y por eso mucha gente ha decidido crear un grupo de acción directa y hacen manifestaciones todos los martes del año”. Aclara, no obstante, que se trata de una acción radical y que no está de acuerdo, que considera que provoca más problemas de los que soluciona y que el asunto se debería resolver por “cauces legales”. Propietaria de un establecimiento en Pajarillos Bajos (noviembre de 2008)
Inundaciones
Otro problema que tiene el barrio son “las inundaciones por mala evacuación de aguas pluviales”. (Él vive en un piso bajo de las casas de Ibánez Olea, que están bajo la rasante de la carretera de Soria). Joven, vecino de San Isidro (otoño 2008).
Necesidades y aspiraciones
“[El centro de salud] Está muy lejos”, “en San Isidro”. “Debería estar en Pajarillos Altos”. “En esta parte del barrio es donde vive más gente mayor y donde más se necesita”. Miembro de la AVV “La Unión” (diciembre 2008)
“Falta policía por aquí. Tiene que haber más policías para que haya más orden, pero no policías de paseo, sino policías legales [sic], que hagan bien su trabajo y que cumplan con su trabajo […] Lo que hace falta no son los cambios, […] queremos gente buena. […] Hace falta cambio, ¡cambio! En este barrio antes había gente buena y conocida. Ahora, allí arriba [Pajarillos Altos] les ha tocado la lotería.” Vecino del Polígono 29 de octubre (diciembre de 2008)
“Hay pocas zonas verdes en el barrio, dentro del barrio. El barrio es muy denso, hay pocas zonas de juego”. Trabajadora en Pajarillos y ex-vecina del barrio (otoño 2008)
“Hay problemas de aparcamiento. A determinadas horas del día es imposible aparcar, incluso en doble fila. […] Las tiendas especializadas no existen, no como en Delicias, así que para comprar cosas como algún regalo hay que irse fuera. Tampoco hay médicos especializados, ni dentistas, ni abogados. En la calle Cigüeña están concentrados los bancos. La gente de arriba siempre tiene que bajar a alguna cuestión.” Vecina de Pajarillos Bajos (noviembre de 2008).
“Mal no puedo hablar [del barrio]. Vivo bien. No es tan conflictivo como la gente piensa, aunque sí hacen falta cosas. La gente sigue yendo al centro a comprar”. “Se necesitan guarderías también. Está la de la Junta [de Castilla y León] al lado del río [Esgueva] pero donde se necesitan ahora mismo es en el [plan parcial] Campo de Tiro”. Vecino de Campo de Tiro (diciembre 2008)
“Queremos un Centro de Mayores, que ya estaba proyectado entre la piscina y el Centro Cívico, pero aún no nos lo han hecho. Nosotras vivimos solas y nos gusta estar por el día entretenidas y con más gente. También queremos más plazas, ajardinadas. Comercios tampoco tenemos. De comida hay muchos pero no de otras cosas. Ahora nos tenemos que desplazar al centro. ¡En las Delicias sí hay otros comercios! […] Está muy claro lo que le falta al barrio: un centro para mayores (como nos han prometido), que entierren la vía, y que las calles estén más limpias. […] Otra cosa que le falta al barrio son guarderías. Ahora hay dos privadas y una del Ayuntamiento, pero de la Junta de Castilla y León no hay ninguna. Por las calles hacen falta muchos más policías y vigilancia, aunque hay pocos robos, pero estaría bien que deshicieran los grupitos. […] Queremos más iluminación, que las zonas verdes estén mejor conservadas y que las calles sean más anchas, que las viviendas estén más humanizadas, un centro comercial, zonas de ocio, una administración de lotería, más aparcamientos, autobuses, instalaciones deportivas, una residencia de ancianos y el centro de mayores que estaba programado para el 2008. Un aparcamiento subterráneo también estaría bien. Ya han hecho uno, pero sigue habiendo muchos coches y poco aparcamiento. No es que a nosotras nos moleste, pero todo lo que sea mejor para el barrio, también será mejor para todos. Hay un polideportivo en San Isidro, pero deberían de hacer otro abajo, porque la gente lo usaría más. El centro cívico está muy bien planteado, pero hay mucha gente y se está haciendo pequeño. La línea del bus que hay, la número 3, pasa cada 15 minutos, pero debería pasar más a menudo, cada 10 minutos. No hay mucho acceso a la ciudad sólo con esta línea. También está el C1, pero va por fuera de la cuidad y son insuficientes. Por ejemplo, para subir a la Residencia, o sea, al Hospital Río Ortega, que está muy lejos, no hay líneas que nos lleven. El ayuntamiento nos tiene abandonados: […] el centro cívico tardaron mucho en hacerlo, y no se molestan en hacer ya más cosas.” Dos mujeres, vecinas de Pajarillos Bajos desde sus inicios (noviembre 2008)
“Una zona deportiva o de encuentro para muchachos se necesita”, como canchas de baloncesto. “Pusieron alguna al lado del Mercado Central” y “a las del parque Patricia la gente no va, aunque las haya”. Vecino y trabajador en Pajarillos Altos (noviembre 2008)
Alude a la necesidad de que “haya una plaza que represente Pajarillos, un sitio bueno”. Propone ubicarla en el lugar ocupado actualmente por el instituto Leopoldo Cano. “Fue en su día prefabricado para salir del paso” ya que “había mucha demanda”. En lo referido al tráfico, “hacen falta aparcamientos”. En el Mercado Central “han hecho uno pero no todo lo grande posible, por lo visto. Aparte, no es asequible por el precio”. Los equipamientos del barrio “son muy poquitos“ y, para las compras no cotidianas, “hay que acudir a centros comerciales o al centro”. “Los pequeños negocios abiertos no han dado buenos resultados”, no suelen funcionar bien. “Para ir a comprar ropa debes ir al centro. Sin embargo de alimentación estamos bien servidos, aunque todas las tiendas están en el mismo sitio”. “Me tengo que bajar a comprar desde arriba, donde vivo”, añade. Propone la explanada de los militares como un lugar idóneo, “una alternativa”, “para hacer algo grande, un Palacio de Congresos quizás”. Vecino de Campo de Tiro (diciembre 2008)
Declara que desearía un control más habitual de la policía como solución al problema de la falta de seguridad y vandalismo. (…) Le gustaría que hubiese mas actividades infantiles para el rango de edades de sus hijos y hace referencia a que no ha podido inscribirlo a la piscina cubierta del barrio. Puntualiza que también desearía unos horarios de guardería más amplios para facilitar el acceso al trabajo a las personas de su colectivo. Respecto a instalaciones en el barrio, menciona la existencia de una mezquita en la calle Villabañez. Dice que antes estaba en la calle Faisán, pero que la trasladaron para tener una local de mayores dimensiones. Esta mezquita es la única existente en Valladolid y, debido a ello, recibe una gran cantidad de fieles. Se trata de una mezquita para hombres y dice que, por ello, ella no puede acudir al culto como desearía. (…) Dice que, en su tiempo libre, los fines de semana, pasa mucho tiempo con sus hijos en el parque cercano a su vivienda [Fuente de la Salud]. Considera que éste está bien dotado de instalaciones pero echan en falta un campo de fútbol. (…) Realiza algunas labores de voluntariado dentro de la asociación de vecinos y colabora con los servicios sanitarios como mediadora. Señala que ésta última es una función necesaria, fundamental para los marroquíes que acuden a los servicios médicos y que no hablan el castellano, y que debería de existir continuamente una persona capacitada para realizarla. Ella encuentra mucha dificultad en compaginar su trabajo con esta actividad. Vecina de San Isidro (noviembre de 2008)
Destacan “la carencia de un centro de día para personas mayores en el Mercado Central. Hay naves adjudicadas para ello pero está parado”. También piden un solárium para la piscina cubierta. Varios miembros de la AVV “La Unión” (diciembre 2008)
El colegio Pío de Río Hortega no funciona como tal desde hace tres o cuatro años. “Parece que una parte se dedica ahora a chicos autistas”. “Es aquí donde se podría hacer una guardería”. Miembro de la AVV “La Unión” (diciembre 2008)
Han pedido [al Ayuntamiento] otro aparcamiento “al lado del colegio Miguel Hernández, en el solar donde ahora se juega a la petanca”. Insiste además en que quieren “una plaza de Pajarillos”, “que quiten el Leopoldo Cano y pongan ahí una plaza bonita”. En cuanto a la circulación en coche, comentan que “es necesario modificar el semáforo de la calle Cigüeña en el cruce con la calle Pelícano” porque “viniendo del Mercado Central por la calle Cigüeña, se abre el semáforo para atravesar el cruce con la calle Pelícano y, a la vez, se pone en verde el del sentido contrario, así que si quieres girar hacia la izquierda (para ir hacia la vía) debes esperar a que dejen de pasar coches en el sentido contrario al tuyo y haces que se formen atascos grandes en este punto tras el semáforo”. Para evitar este problema consideran como opciones “modificar los semáforos” y, si no, “prohibir el giro”.Miembro de la AVV “La Unión” (diciembre 2008)
La localización del “instituto prefabricado [Leopoldo Cano]” –insiste- “es idónea para una plaza y aparcamientos”, más “ahora que sobran colegios e institutos en Pajarillos”. Dice que el paseo Juan Carlos I, en el tramo comprendido entre la carretera Soria y la calle Villabáñez, sería recomendable que “se quede en un sólo un carril por sentido porque los coches corren mucho”. De cuatro carriles se debería pasar a dos: “en vez de dos y dos, uno y uno”. Además “falta un carril bici” pues ya en la parte nueva de Pilarica está presente. Las aceras no estaría de más que fueran más anchas. “Quedaría el paseo elegante”. Vecino de Campo de Tiro (diciembre 2008)
No ve en el barrio un espacio identificativo. “Quizás ahora el centro cívico en el Mercado Central. Antes se jugaba mucho en el parque Patricia, aunque con la droga se perdió un poco. Quizás la plaza del centro cívico ahora sea el centro”. Pero ella “no ha vivido un centro” y “quizá ese centro fuera necesario”. Trabajadora en Pajarillos y ex-vecina del barrio (otoño 2008)
Para él, a su edad, ve necesario “algo para ancianos”. Vecino mayor de Pajarillos Altos (diciembre 2008)