Extractos de entrevistas realizadas a vecinos del barrio Belén. Marzo de 2009

 

Entrevistas y trascripciones: Diego Blanco, Aída García, Carmen Martín y Ana Ma. Pérez

Revisión y edición: María Castrillo

 

 

 

 

 

 

 

El ejercicio de planeamiento

“Te voy a contar algo que, aunque no sea lo que buscas de la entrevista, me ha venido a la cabeza al saber en qué trabajabais. ¿Sabes la anécdota de los Campos Elíseos? (…) Pues bien, cuentan que cuando el jefe de la obra miró los planos vio que el arquitecto no había proyectado caminos. –No puede ser- se decía. Y no paraba de dar vueltas a la cabeza pensando en cómo era posible que se hubiera cometido ese fallo tan grave. Por eso decidió hablar con el proyectista y éste le dijo: espere un mes y al cabo del mismo verá cómo los propios habitantes han hecho los caminos.¿Verdad que es justo lo que queréis hacer vosotros? Je, je…”. Mayor, vecina del Barrio Belén desde hace más de 30 años (noviembre 2008)

 

 

 

Belén en Valladolid

Cuando ella era joven, “el barrio eran sólo unas cuantas viviendas y, aunque formaban parte oficial de Valladolid, nadie los consideraba como tal” y que “cuando se arregló el Esgueva y la Universidad construyó el campus” quedaron “más integrados en la ciudad”, aunque tuvieron que “luchar para conseguir que las puertas del recinto [universitario] no se cerraran” y aún hoy siguen “luchando para eliminar la valla que causa una sensación como de cárcel que hay que bordear”. […] Culpa de la discriminación que han sufrido al “estilo de barrio” y “al vacío que existía entre ellos y la ciudad”. Reconoce, no obstante, que, como el crecimiento de Valladolid ha tendido hacia el Oeste y el Sur, es en cierto modo lógico que se olvidaran de ellos, “porque, claro, como tenemos ahí mismo el ferrocarril…”. Vecina “de toda la vida” del Barrio Belén (noviembre 2008).

Se mudó desde la calle Niña Guapa, al lado de la plaza Circular, a la calle Nueva del Carmen, a los “pisos nuevos” y compara: en la Plaza Circular “no tenía apenas comercio para las compras diarias”, mientras que en su nueva calle “tiene todo lo que necesita cada día” [y da muestras de sentirse satisfecha, incluso orgullosa, “de lo que hay” en “su calle”]; antes vivía en un edificio muy antiguo y, en cambio, su vivienda actual es nueva, “como todas las de la calle”; ahora está “a 10 minutos del Clínico y a 15 de la Plaza España” (“andando”, aclara) y considera que está “muy bien comunicada con la ciudad”. Vecina de Nueva del Carmen y colaboradora de la AVV “24 de diciembre” (noviembre de 2008).

Su historia “es como la de tantos otros que llegaron en los comienzos del barrio: llegar de fuera y auto-construirse un hogar en una zona separada de la ciudad… pero de la ciudad”. Vecina del Barrio Belén (noviembre 2008)

“Pero esto no tiene porqué ser malo… La mezcla, las diferencias con el resto de la ciudad… La gente de fuera tiene un concepto muy malo del barrio, pero en el fondo es porque no lo entienden, no lo ven, no saben qué hay realmente. A mí una vez llegaron a preguntarme si aquí vivíamos en chabolas. ¿Te lo puedes creer? ¡En chabolas! La gente no sabe lo que dice… A mis amigas alguna vez les he invitado a venir, especialmente en las fiestas del barrio, que son muy divertidas y todo el mundo participa. Tenemos actividades, verbena, chocolatada… Pero, cómo van a venir ellas aquí, por favor, no, no, no… Del centro no las sacas. En cambio, en los botellones de los universitarios, a la gente joven no le importa venir a nuestras calles ¿sabes? Fundamentalmente para mear. Que no digo que esté mal lo de las fiestas porque, oye, da vida… pero la Universidad podía organizarlo mejor, poner urinarios, mandar policía… esas cosas. Y ya no es sólo la fiesta. Es que después la basura está dos días ahí por lo menos. Hasta que se abren las facultades y mandan al servicio de limpieza”. Joven, vecina del Barrio Belén (noviembre 2008)

“Es un barrio muy pequeño y con posibilidades de expansión muy limitadas, debido a las barreras que conforman el campus de la Universidad y la vía del ferrocarril. Este hecho hace que sea muy difícil poder reivindicar nada, ya que las autoridades acostumbran a dejarnos caer en el olvido”. Se queja de que, quizá, una causa de ese olvido sea el color del partido en la alcaldía y el hecho de que el Barrio Belén “no sea uno de sus feudos electorales, sino todo lo contrario”. Vecino de las viviendas sociales del Bº Belén (noviembre 2008)

 

 

Barrio

“¡Como estamos encerrados por la Universidad y el tren…!”. Vecina del Barrio Belén (noviembre 2008)

Ella considera que el Barrio Belén “son las casas molineras”, aunque dice que “sabe que, a nivel estricto [sic], el barrio también incluye la zona de la universidad y los nuevos bloques de pisos”. Vecina del Barrio Belén (otoño 2008)

Habla de la calle Nueva del Carmen como parte de su barrio, sobre todo el principio de la calle, pero le parece que el tramo más cercano a la iglesia de la Pilarica “ya está muy lejos” y no lo considera “su barrio”. Tampoco considera “su barrio” el otro lado del campus, es decir, las manzanas que rodean las instalaciones deportivas de la Junta de Castilla y León. Dice que “en teoría, son parte del barrio pero que no acuden a la asociación para nada. No necesitan nuestra ayuda”. Un juicio similar la merecían “los de los bloques nuevos” porque “no intentaban integrarse, no participaban de las actividades”. “El local que tenía antes la asociación era un cuchitril con cucarachas… pero era nuestra asociación y lo único que teníamos. Ahora los locales nuevos están mucho mejor y los de los bloques nuevos ya se van acercando a ella”. Vecina “de toda la vida” del Barrio Belén (noviembre 2008).

 

 

 

 

 

 

Memoria del barrio

“Me mudé aquí en el año 75 y el barrio se había fundado hacia el 72 [sic], así que aún pillé la gestación, por así decirlo. Cuando llegué no había agua corriente ni gas, así que te puedes imaginar a dónde iban las aguas sucias: pozos negros o directamente la calle. Por aquel entonces había en la calle Epifanía una vaquería. Las vacas estaban allí, convivían con nosotros, vaya, y todas las mañanas los vecinos íbamos allí por la leche. La gente ajena al barrio no venía por aquí, sólo los camiones y coches que cruzaban al otro lado [de la vía]. Claro, era un punto de conexión entre la ciudad y la industria, así que todos pasaban por aquí. Fíjate cómo sería que las calles amanecían sembradas de remolachas… de los camiones que iban para la azucarera, claro. Era curioso de ver. […] Te voy a contar otra anécdota que es curiosa. Verás, ¿tú sabes porqué se llama el barrio Belén? No, ¿eh? Pues yo te lo voy a contar. Dicen que hace muchos años vino por aquí el alcalde con sus colaboradores para ver el área donde iban a construir el barrio. Y resulta que esa noche había estado lloviendo mucho, así que estaba todo lleno de charcos, barro… Y cuando preguntó cómo iban a llamar a esa zona uno le contestó: ‘No sé cómo se va a llamar pero construir aquí va a ser un belén…’ ¡Esto es verdad, ¿eh?! ¿Qué te parece? ¡Un belén! Y un belén ha sido. Mayor, vecina del Barrio Belén desde hace más de 30 años (noviembre 2008)

Él fue quien construyó la casa de su madre “en el año 1957, aproximadamente, que es cuando este barrio empezó a formarse. Si la policía te veía, te ponía una multa de 500 pts. y te paraban la obra, pero nadie interrumpía la obra” […] “Dicen que el nombre del barrio viene de cuando se llenaba de barro, que la gente decía: ¡vaya belén se ha preparado!”. Mayor que frecuenta el Barrio Belén (diciembre 2008)

Sus padres no son de Valladolid pero vinieron a vivir a una casa molinera: “antes todo eran casas molineras, todos los bloques de pisos que se ven en Nueva del Carmen eran también casas bajas, todo eran casa bajas y campo”. Propietaria de un negocio y vecina del Barrio Belén (octubre 2008)

 

Belén / Pilarica

La parece que “todo el barrio, así, en términos generales, usa la iglesia de Belén, menos alguno que otro que se va a la de Pilarica”. Propietaria de un negocio y vecina del Barrio Belén (octubre 2008)

Se considera “vecina del barrio Belén”, aunque reconoce que está a caballo entre este barrio y La Pilarica y que “en el buzón siempre tiene los programas de ambas asociaciones” por lo que, aunque trata de pasar más tiempo y participar más activamente en la de Belén, también participa en las de La Pilarica. Vecina de Nueva del Carmen y colaboradora de la AVV “24 de diciembre” (noviembre de 2008).

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 “Place attachment”

“El barrio me gusta mucho y no cambiaría nada de él”. Adolescente, vecina del barrio Belén (noviembre de 2008)

“Es un barrio que está cerca del centro y tienen una casa con patio, sin vecinos arriba ni abajo y con buena convivencia con los vecinos”. “Se conocen todos desde hace varias generaciones… Son como una familia grande. Los vecinos se preocupan si saben que algún familiar está enfermo…”. Sus hijos han ido a “colegios del barrio” y van con amigos “que también son del barrio”. Vecina del Barrio Belén (otoño 2008)

“Yo es que no me iría del barrio aunque me dieran el dinero necesario para comprar un piso en un barrio mejor”. Y es que aquí “se conocen todos”. Lo que ella “ve mal” es “la gente chismosa que siempre está hablando de lo que hiciste o de lo que no hiciste […] Pero, bueno, también cuando cierro la tienda, de camino a casa, de 15 que me encuentro saludo a 14 porque me suelo llevar bien con casi todos” […] Se declara “muy contenta con su barrio, tanto que, aunque le dieran el dinero que cuesta otro piso en un barrio más caro, no se cambiaria”. Propietaria de un negocio y vecina del Barrio Belén (octubre 2008)

“Yo, a decir verdad, creo que este es el mejor sitio de la ciudad donde podría vivir. Y no es porque esté aquí de toda la vida casi, ¿eh? Es porque lo veo así, objetivamente.” Mayor, vecina del Barrio Belén desde hace más de 30 años (noviembre 2008)

En general, se muestra “encantada con su barrio, con el ambiente que se vive en él” […] “no cambiaría su vida allí por nada del mundo”. Vecina del Barrio Belén (noviembre 2008)

La casa de al lado de sus padres quedó vacía y volvieron al barrio. “Estaba deseando volver a Belén. Me encanta vivir aquí y no volvimos antes porque no hubo ninguna oportunidad… no quedan tantas casas libres”. Vecina “de toda la vida” del Barrio Belén (noviembre 2008).

 

 

 

Ambiente(s) del barrio

Cuando ella era pequeña “los niños jugaban en la calle y la gente salía a la calle a la fresca pero ahora la calle es exclusivamente para los coches”. Piensa que “es por lo que se está perdiendo un poco el alma, por lo que antes no se necesitaban parques, porque la gente y los niños se relacionaban en cualquier lado… pero ahora la única manera de relacionarse con los vecinos nuevos es, si tienen algún niño, en el parque de La Campa”. Vecina del Barrio Belén (otoño 2008)

“Hay gente que lleva en el barrio toda la vida” y, “al igual que las amistades perduran desde pequeños, también perduran las viejas rencillas […] En el barrio “se lleva una vida muy de pueblo”, aunque esto cada vez está más en desuso. “Antes se sacaban las sillas a la calle y nos tirábamos horas charlando, y ahora eso se hace menos. Aunque la inmensa mayoría de los vecinos nos seguimos conociendo perfectamente”. Miembro activo de la AVV del Barrio Belén (noviembre de 2008)

“Llegué aquí hace cuatro años y la verdad es que es un barrio muy tranquilo. Pero muy, muy tranquilo. Demasiado. Está como dormido. La gente que lleve viviendo aquí toda su vida seguramente no lo note, pero yo pasé toda mi vida en pleno centro [de Valladolid] y me costó mucho adaptarme a esta nueva forma de relación con la ciudad […] Aparte de pequeñas cosas que pueden resultar molestas, yo vivo a gusto aquí. Aburrida y esas cosas, sí, pero tranquila dentro de lo que cabe. Una cosa sí es cierta. Yo, cuando me mudé, tenía la idea idílica de que me mudaba a un pueblecito dentro de la ciudad, con sus molineras, mi jardincito, todo muy bonito… Y lo que me he encontrado realmente es una zona rodeada de barreras por todas partes y con cierto ambiente de marginalidad. Entre el tren, el campus, el río… somos como un área aislada en la urbe y vacía de las cosas necesarias para el día a día. Las vecinas bajan en zapatillas a comprar, la carnicera les llama por su nombre, todos se saludan por la calle… sí. Pero yo, desde que llegué hace 4 años, no he logrado integrarme en ese ambiente casi rural que se traen entre manos. En conclusión, los que llegamos de fuera siempre parecemos extraños, ajenos a su mundo.” Vecina reciente del Barrio Belén (noviembre 2008)

“Ahora las personas no son tan rurales, son mas de capital “pero “éstos son barrios con muy buena gente” […] En el barrio, la gente mayor se relaciona yendo a los bares (hay 3), en el hogar (83 asociados), “si hace bueno, en el parque de La Campa y, los que van a misa, en la iglesia”. Mayor que frecuenta el Barrio Belén (diciembre 2008)

“El barrio hay extranjeros, pero pocos. Viven en pisos nuevos y la comunicación con ellos es poca. Hay chinos con una tienda, búlgaros, rusos y algún gitano. Como es un barrio en el que la mayoría de los pisos son de V.P.O., quizá solo puedan tenerlas gente con papeles”. Vecina del Barrio Belén (otoño 2008)

Describe su relación con sus vecinos gitanos, la cual califica de buena. De hecho, dice que, cuando “hay jaleo por los botellones de la Universidad”, sus vecinas gitanas son las primeras que defienden a la gente del Barrio Belén “porque aunque sean razas diferentes, son vecinos”. Como en todos los sitios, “hay gente que no ha sabido adaptarse” y “hay portales de la Plaza de las Nieves que no se puede ni entrar. No se puede meter el coche en las cocheras porque te lo deshacen…” pero describe las viviendas sociales y afirma que una de sus amigas “de toda la vida del barrio” vive en una y “está encantada”. Vecina del Barrio Belén (noviembre 2008)

“A nosotros no nos importaba que vinieran [los habitantes de las viviendas sociales], pero tenían que entender que hay que vivir en comunidad”. Sus recelos parecieron ser justificados cuando comprobaron que “algunos individuos no se adaptaban a la forma de vida y no eran capaces de integrarse”. Tras varias reuniones con el patriarca gitano, al final consiguieron “que los que no encajaban en el barrio aceptaran las nuevas normas de convivencia. Y ahora ya no hay ningún tipo de problema”. También aclara que hubo gente que “desde el primer instante trataron de integrarse y lo lograron”. Vecina “de toda la vida” del Barrio Belén (noviembre 2008).

 “Si ahora vas a la plaza, los ves. Y a sus sucesores, que ya empiezan también y desde más pequeños. Se pasan ahí todo el día armando alguna. Hombre, en general no hay mal ambiente. Tampoco es que molesten a nadie. Pero sí que se nota que, cada vez que el Ayuntamiento pone algo nuevo en el barrio, aparece roto a los dos días. Por otra parte, se nota bastante que hay gitanos en este barrio… no es por nada, sólo que tienen otra cultura. En el día a día no lo notamos pero, por ejemplo, cuando hay alguna boda se revoluciona todo el barrio. Pasan varios días de fiesta y nos enteramos todos. Es muy divertido y curioso de ver, la verdad, y además dan algo de vidilla a las calles.” Joven, vecina del Barrio Belén (noviembre 2008)

“Se podría resumir el apartado ’gente en la calle y comercios‘ en que no había ni lo uno ni lo otro. Es normal que en un barrio de casitas unifamiliares no se vea mucha gente, ya que la densidad de población no es la misma que cuando hay pisos, y además, es un barrio apartado, que no comunica nada, por lo que la gente no tiene que pasar por allí. Nosotros teníamos atrás un parquecillo con una cancha de futbito, donde bajábamos de vez en cuando a hacer el canelo. No es que estuviera llenísima, pero de vez en cuando sí que había allí algunos chavales echando partidillos, sobretodo en fines de semana, lo que le daba algo de vidilla al barrio, aunque fueran algunos un poco quinquis. […] De yonkis y así, la verdad es que algunos se veían por esa zona pero a nosotros nunca nos dieron problemas y parecía que no molestaban. Aun así, yo entiendo que no daban buena imagen”. Estudiante joven, vecino del Barrio Belén durante unos meses (noviembre 2008)

 

 

Vida cotidiana

“Antes [cuando vivía en el centro de Valladolid], si quería comprar el pan bajaba a la calle y a la vuelta de la esquina lo tenía. Si me apetecía tomar algo, llamaba a mis amigas, que vivían al lado de mi casa, y nos íbamos a alguna cafetería cercana. En las típicas tardes de fin de semana siempre había algún lugar apetecible al que ir. Pero es que aquí… aquí no hay nada. Es imposible salir a dar una vuelta por aquí. ¡Es que no hay nada! Y claro, yo que tengo niños… te puedes imaginar. Cada vez que queremos dar un paseo vamos hasta el lago a ver los patos y poco más… porque, si quieres ir al centro, a mitad de camino ya se han cansado, así que no nos sale rentable intentarlo.” Vecina reciente del Barrio Belén (noviembre 2008)

“Había un colegio que tuvieron que cerrar por falta de niños y ahora la gente lleva a sus hijos a otros dos colegios que son religiosos y que pillan un poco más lejos”. Miembro activo de la AVV del Barrio Belén (noviembre de 2008)

Del comercio, dice que “hay poco, pero tampoco puede haber más”. Cotidianamente compran en el supermercado de la calle Nueva del Carmen y para compras mayores se van más lejos. Piensa que no hay posibilidad de establecer más comercios “porque no hay demanda”. Miembro activo de la AVV del Barrio Belén (noviembre de 2008)

 “Nunca me fui del barrio. He podido comprarme mi propia casa unifamiliar aquí, en el barrio”. “Así estoy cerca de mis padres y les puedo echar una manilla… y ellos a mi, ¡no te creas! ¡Que me viene muy bien!”. Vecina del Barrio Belén (noviembre 2008)

“Yo tengo una agenda muy apretada pero organizada. Unos días concretos a la semana voy con mis amigas hasta la otra punta de la ciudad para hacer ejercicio y a la vuelta nos pasamos siempre por Rondilla a hacer la compra. ¡Está todo controlado! Y si lo hacemos nosotras que somos mayores, ¡cómo no lo van a hacer los jóvenes! Aparte que tenemos el Carrefour aquí al lado.” Mayor, vecina del Barrio Belén desde hace más de 30 años (noviembre 2008)

“No hay ni que decir que no pasaba ni dios por allí fuera de las épocas de ajetreo del aulario, cuando se petaba nuestra calle de coches (aunque nunca fue difícil aparcar) y que la densidad de tiendas -hablo de tiendas de alimentación, porque para ferreterías, kioskos,…. te tenías que salir del barrio a la calle ésa que acababa en la vía- era como de una por kilómetro cuadrado. Los bares más cercanos eran el Caribe -uno que tenía dibujados comics en la pared-y algún otro por ahí… pero, vamos, que en el ’núcleo duro‘ del barrio (la zona de nuestra calle y las casitas molineras) no había ninguno… si acaso, alguna tasquilla que no abría casi nunca. Las compras un poco grandes o de cosas algo raras se podían hacer o bien en el Carrefour (que no pilla muy lejos en coche) o en un Spar (..o Lupa… No me acuerdo de lo que era…) que estaba en la calle esa que iba a dar a las vías. De todos modos, y para mi vergüenza, he de decirte que algún día fuimos en coche por el pan, por no andar 500 mts.” Estudiante joven, vecino del Barrio Belén durante unos meses (noviembre 2008)

Acude al “hogar de personas mayores”, ya que en su barrio (San Pedro Regalado) no lo hay y, como viene a menudo, aprovecha el desplazamiento. No le importa porque “como tiene familia en el barrio…”. Mayor que frecuenta el Barrio Belén (diciembre 2008)

“Si que es verdad que no hay comercios” pero no la importa desplazarse a la calle Nueva del Carmen a comprar. Además, “ese pequeño paseo se hace ameno porque siempre te cruzas con gente que conoces y hablas y nos vemos…”. Vecina del Barrio Belén (otoño 2008)

 

 

 

Ocio

En sus ratos libres, se dedica “a jugar en la Campa, que se inauguró en junio de este año”, aunque antes también jugaban allí, “aunque no estuviera acondicionado, como ahora”. “A la plaza de las Nieves no voy nunca”, sobre todo porque la Campa queda mucho más cerca de su casa, y también porque la mayoría de los niños van allí. Adolescente, vecina del barrio Belén (noviembre de 2008)

“También tenemos un campo de fútbol, que eso lo sabe poca gente. Está al otro lado de la vía, fuera del barrio, pero nos pertenece a nosotros. Y la verdad es que sí que van los jóvenes allí de vez en cuando a jugar y hacer deporte. Sí, sí. Es nuestra esa campa.” Mayor, vecina del Barrio Belén desde hace más de 30 años (noviembre 2008)

Ella siempre va de compras y sale los fines de semana por el centro, nunca “por atrás” [hacia la vía o más allá de ella], porque en el barrio “no hay ningún sitio donde ir” y porque “gusta no estar siempre en el mismo sitio”. Sus hijos juegan en el barrio porque aun son pequeños para poder “salir fuera” y porque todos sus amigos son del barrio. “Suelen jugar en el parque de La Campa”. Propietaria de un negocio y vecina del Barrio Belén (octubre 2008)

 

 

 

 

 

Asociación

“El Ayuntamiento y el resto de la ciudad” los tienen “como abandonados, apartados al final de Valladolid”, y que “todo lo que hemos conseguido ha sido a base de movernos mucho. Y, aún así, no hemos conseguido todo por lo que nos hemos movido”. Vecina de Nueva del Carmen y colaboradora de la AVV “24 de diciembre” (noviembre de 2008).

“Para serte sincera, hasta hace unos años yo vivía en el barrio, pero no con el barrio. No sé si me explico. Me quedé viuda hace 8 años y fue entonces cuando me metí en la asociación y empecé a participar, a involucrarme en las actividades… esas cosas. Desde entonces, eso sí, estoy en todas. Es que éste es un barrio muy activo. Se lucha mucho para conseguir las cosas porque, si no se hace así, ya sabes lo que pasa siempre […] Lo de los grupos sí que es una cosa fantástica porque, mira, tenemos el hogar del jubilado, el grupo de jóvenes, el grupo de mujeres las CEAS, la asociación de vecinos… y seguro que me dejo más de uno. Hay siempre mucha vida y mucha actividad. Una peculiaridad, por ejemplo, de nuestro hogar del jubilado es que es independiente (al contrario que la mayoría). Está subvencionado por el Ayuntamiento pero no pertenece a él […] Las infraestructuras que tenemos también están muy bien, sobre todo ahora. Porque antes… bueno, la asociación estaba en un local privado y el mantenimiento… pues ya sabes lo que pasa, que lo teníamos todo un poco descuidado. Pero luego nos cedieron el gimnasio del colegio Jacinto Benavente y desde entonces estamos mucho mejor”. Mayor, vecina del Barrio Belén desde hace más de 30 años (noviembre 2008)

Ella da mucha importancia a las actividades de la asociación de vecinos y del grupo de mujeres, tanto por actividades de ocio y culturales como por las movilizaciones que se llevan a cabo para conseguir “las cosas que el barrio necesita”. Se muestra muy orgullosa de cómo los vecinos han conseguido “que el barrio sea lo que es hoy en día”, aunque confiesa que “todavía hay algunos proyectos que nos gustaría realizar, pero nosotros solos no podemos…” Vecina “de toda la vida” del Barrio Belén (noviembre 2008).

Realiza actividades en la Asociación (“ya las realizaba antes de tener el local nuevo”), sus hijos también (“porque tienen que conocer a la gente de su barrio”) e incluso sus padres. […] Dice que “el alcalde nos tiene olvidados” y que “lo que consiguen es porque luchamos por ello desde la asociación de vecinos”. Vecina del Barrio Belén (noviembre 2008)

 

Ir a mejor… aunque aun falta…

“Al principio de todo, las calles eran de arena y no teníamos agua pero si luz”. Después de muchas movilizaciones, consiguieron “que pareciera más ciudad… porque antes era como las chabolas que hay a las afueras de la ciudad ahora”. Vecina “de toda la vida” del Barrio Belén (noviembre 2008).

Insiste mucho en el cambio que ha dado el barrio desde que ella llegó, que “ahora está mucho mejor”. “Hasta la Asociación tiene un local nuevo”. El barrio es “un sitio muy tranquilo” que “ha mejorado mucho”. Vecina de Nueva del Carmen y colaboradora de la AVV “24 de diciembre” (noviembre de 2008).

“La plaza de las Nieves, por ejemplo, tiene 2 años [sic]. Luchamos muchííísimo por ella. Y ahora mira qué bien: las personas mayores se pasan allí todo el día prácticamente… cuando hace bueno, claro. También van los niños a jugar, los padres… Los jóvenes en cambio no pisan por allí. Bueno, para hacer el gamberro de vez en cuando… ya sabes cómo sois los chicos, ¿eh? Je, je…”. Mayor, vecina del Barrio Belén desde hace más de 30 años (noviembre 2008)

Se dice “muy contenta con su barrio” y remarca “cuánto ha cambiado” a lo largo del tiempo, desde cuando “no tenían ni asfalto ni agua” hasta ahora, con “las viviendas reformadas” y los nuevos espacios públicos y redes urbanas… aunque a continuación comenta que, en días muy lluviosos, determinadas zonas del barrio se inundan porque las redes de saneamiento son las primitivas y ya no dan abasto. Vecina del Barrio Belén (noviembre 2008)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La Esgueva

En tema de mejoras del barrio, “es mucho más importante el cambio del Esgueva” [que la llegada de la Universidad]. “Antes era un riachuelo, que se desbordaba y el agua llegaba hasta el barrio… ¡a quién se le cuente que nos bañábamos allí…!”. “Ahora está muy bien, con los puentes nuevos”. Vecina del Barrio Belén (noviembre 2008)

La mayor mejora del barrio fue, a su juicio, la “adaptación del río [Esgueva]” porque “antes sólo había dos puentes en cada extremo del barrio y ahora no les supone ninguna barrera. Sí que, hace poco, hubo alerta de desbordamiento pero se solucionó cortándolo mucho más arriba, inundando tierras antes de entrar en Valladolid… pero estaban preparadas las maquinas para tirar algún puente…”. Vecina del Barrio Belén (otoño 2008)

 

 

 

Valla, Universidad… y botellón

“Por el otro lado tenemos el campus. Que no molesta, no, pero tiene las vallas. Esas vallas que no tienen mucha función, más allá de marcar el límite. Pero digo yo que habrá otras formas de marcarlo ¿no? Sin hacernos dar la vuelta cada vez que queremos ir a “la ciudad de verdad”. Y si no la quieren quitar, al menos que abran más puertas, vaya. Es que la verdad, se han lucido”. Joven, vecina del Barrio Belén (noviembre 2008)

“El campus [universitario de ingeniería y económicas] tiene cosas buenas y cosas malas. Y es que evita que el barrio sea sólo una esquina en el mapa general de la ciudad. Nos trae vida. Pero las vallas que hay son contraproducentes porque lo que hacen precisamente es bloquear ese flujo teórico entre el barrio y la ciudad. La verdad es que están muy mal puestas. Deberían pensar en quitarlas o poner alguna otra cosa… Es que, además, debajo tienen un muro de ladrillo a media altura y a veces los niños pasan rozando con la mano o lo que sean y se acaban cortando. Mi hijo, de hecho, ya se ha cortado más de una vez, porque se rompen los ladrillos y claro, pasa lo que pasa. Además están las fiestas, que a mí no me molestan ¿eh? Lo que sí me molesta es que, cuando están borrachos, los chicos se meten a mear en las macetas de los viejos que, como quien dice, salen al jardín de su propia casa y se los encuentran ahí con el culo al aire. ¡Por favor…! Y, dentro de lo malo, eso son necesidades fisiológicas. Que, oye, yo no me voy a meter con ellos… Si el rector les cierra los baños, a algún sitio tienen que ir, eso está claro, pero es que hay más…” Vecina reciente del Barrio Belén (noviembre 2008)

“[Las escuelas de ingeniería y económicas y el barrio] podrían compenetrarse mucho mejor”, ya que actualmente el campus parece “estar dando la espalda al barrio”. Le parece “denigrante” la colocación de las vallas que cierran el recinto, que ”separan más que unen” y que “no tienen ningún sentido actualmente”. Sobre las fiestas universitarias que allí se celebran cada cierto tiempo, dice: “me parece estupendo; pero el problema grave es el de la gente que hace sus necesidades fuera del recinto vallado, es decir, en pleno barrio, incluyendo portales de viviendas”. Vecino de las viviendas sociales del Bº Belén (noviembre 2008).

“[En el campus Miguel Delibes] hay un espacio amplísimo en el que no se está realizando ninguna actuación urbanística y en el que debería implantarse al menos un espacio verde bien organizado con bancos y caminos bien asfaltados”. Vecino de las viviendas sociales del Bº Belén (noviembre 2008).

“El punto más positivo para nosotros era que estábamos al lado del aulario… y de nuestras clases de ingeniería. La universidad se veía desde nuestra calle como un inmenso muro porque el barrio da al parking de la escuela de ingenieros y al aulario, y, por otro lado, linda con los terrenos de la uni que están desocupados. No sé que escuelas hay allí, pero creo que teleco y alguna otra… La verdad es que yo no veía mucho la ‘relación’ del barrio con la uni, si no es porque algunos estudiantes sueltos vivíamos por allí… ya que me parece que más que unir el barrio a la ciudad, lo separa un poco. […] Andando, nosotros íbamos por medio de la escuela de ingenieros, como todo el mundo, así que eso, aunque esté vallado, viene bien que ande abierto para el paso, porque si no, sí que aislarían el barrio al 100%”. Estudiante joven, vecino del Barrio Belén durante unos meses (noviembre 2008)

“El campus que tenemos aquí al lado me parece maravilloso porque ha traído vida al barrio. Vida joven, ¿sabes? Me gusta ver movimiento, caras nuevas… esas cosas, no siempre lo mismo. Además, los vecinos utilizan la zona del lago para pasear, llevar a los niños… Por otra parte, ha ayudado a conectar mejor el barrio. Sin ir más lejos, delante de mi casa han puesto una parada de autobús. Hombre, tiene sus cosas negativas también, no te lo voy a negar. Por ejemplo, yo tuve que colocar una chapa en la verja de mi jardín, porque los chicos cuando esperaban me tiraban cosas dentro y molestaban al perro. Pero eran los chicos de la universidad, eh. No eran los del barrio. […] Ah, bueno, y otra cosa. Que cuando hacen las fiestas… madre mía. A mí me parece muy bien que los chicos se diviertan, pero el rector tenía que pensar un poco más en los vecinos. Abre el campus y cierra los servicios y, claro, los chicos tienen que hacer sus necesidades y no les queda otra que meterse al barrio, que es lo que más a mano les pilla. Además, el servicio de limpieza no viene hasta 3 días después, con lo que después de la fiesta me toca salir con la manguera a limpiar mi trozo de calle.” Mayor, vecina del Barrio Belén desde hace más de 30 años (noviembre 2008)

“[La presencia de la Universidad] sólo ha hecho que el valor de los pisos aumente” pero a ella “no le da de comer. Es más cuando hay fiestas universitarias… ¡vaya gente…! Pura vergüenza… […] Sólo alguna vez ha usado el aparcamiento de la universidad pero ya no lo hace porque le robaron en el coche. Sin embargo, sí sigue “pasando por medio para atajar porque hay veces que, si no, tendrías que dar una vuelta tremenda. Antes pasaba por un agujero donde la valla estaba rota pero ahora han puesto un mallazo, para que nadie tenga un accidente”. Propietaria de un negocio y vecina del Barrio Belén (octubre 2008)

Dice no tener “mucha queja, aparte de las fiestas que se preparan… pero, por lo demás, el terreno ya no es aquel campo de barros que yo atravesaba para ir al colegio, que ahora está mejor, aunque las vallas estorben el paso”. Vecina del Barrio Belén (noviembre 2008)

Está “contenta con la Universidad, con que la colocaran donde está”. Además, “ve mucho futuro” en las nuevas facultades “que van a construirse o abrirse en un corto período de tiempo” porque, en su opinión, “dan mucha vida al barrio y no dan ningún problema (al margen de las fiestas que se montan en determinados días del año…)”. Esas fiestas, dice, “no la afectan por la calle en la que vive” y reconoce que sus hijos “son los primeros que van” aunque también es conciente que “los vecinos de las casas molineras se quejan mucho de la situación del barrio en esas fechas… pero es un hecho puntual”. Las nuevas facultades “darían oportunidad a alquilar más viviendas a estudiantes”. En su bloque, “hay dos pisos que siempre están alquilados a universitarios” pero sabe que “eso ocurre más en pisos, no tanto en las casas bajas”. Cuenta la controversia que suscitó la Universidad cuando decidió cerrar sus puertas durante el horario no lectivo pero se muestra comprensiva con la medida: “todos deberíamos entender que, aunque el barrio quizás quedará mejor sin las vallas, todos somos humanos y tenemos ese instinto de destrozar todo lo que no sea nuestro”. Por ello, entiende que la Universidad “no quiera correr con los gastos de mantenimiento añadidos que supondría abrir por completo el campus”. Me pone un ejemplo muy claro: la zona del estanque. “¿Lo has visto? Está abandonado y lo usamos tanto como la zona vallada… Quizás sean las obras, pero no está tan cuidado como lo otro…”. Vecina de Nueva del Carmen y colaboradora de la AVV “24 de diciembre” (noviembre de 2008).

 

 

 

 

 

La vía y el apeadero

“La vía es un horror. Nos quita las ganas de pasar al otro lado de la ciudad, la verdad. Muchas veces estás en casa y, si tienes que ir a algún sitio de allá, sólo por no cruzar la vía te quedas en el sofá. Y, dentro de lo malo, a mí tampoco me cuesta tanto. Al menos, físicamente. Pero para la gente mayor está fatal porque no es lo más cómodo del mundo, la verdad. Entre las esperas si te toca tren, las vías, ya sabes, esas cosas… todo son pegas.” Joven, vecina del Barrio Belén (noviembre 2008)

Se muestra muy prudente en sus opiniones y comenta que él no está “a disgusto en este momento” porque piensa que la vía actúa como una barrera contra “lo que nos pueda venir desde el exterior” [¿]. Sin embargo, acto seguido, señala que el soterramiento será una “gran ventaja” para el barrio, ya que permitirá que se abra hacia todo el Este. Vecino de las viviendas sociales del Bº Belén (noviembre 2008)

“Con el tren tampoco tenemos problemas. La verdad es que está muy bien porque el apeadero nos ahorra el viaje hasta la estación, así que es muy cómodo. La única pega es el paso subterráneo… Yo sólo paso por ahí cuando voy con más gente, porque en ocasiones entran, ya sabes, los que se pinchan. Pero vamos, que por lo demás está muy bien. Estamos todos muy contentos.” Mayor, vecina del Barrio Belén desde hace más de 30 años (noviembre 2008)

No necesita cruzar la vía. Para ella “no es una barrera” porque “de aquel lado no hay nada. “Antes, cuando era niña, sí que ibamos en bici al Tomillo a pasar el fin de semana….” […] “El apeadero es un punto en que se intercambia droga, la policía lo sabe, lo tiene controlado, pero tampoco le interesara coger al último de la cadena”. “Antes estaba sucio. Dicen que ahora está limpio pero la gente sigue con recelo… aún así no se usa porque no es necesario ir al otro lado.”. Vecina del Barrio Belén (otoño 2008)

“[El apeadero] Por allí es mejor no pasar. Yo, si tengo que ir al otro lado, paso por Pilarica y, en el peor de los casos, por encima de las vías, pero nunca por el paso subterráneo: te puedes encontrar cualquier cosa”. Nunca ha usado el apeadero porque “nunca se sabe si el tren que quieres coger será el que para o el que no. Así que, si tengo que ir a algún sitio, voy a la estación del centro. Incluso mi hijo, cuando iba a estudiar a Palencia, usaba el autocar porque el tren era más incómodo y más caro… La verdad es que no tengo muy claro para que lo hicieron. Casi nadie lo usa”. Vecina “de toda la vida” del Barrio Belén (noviembre 2008).

No va al apeadero “porque le da miedo”. “Está sin vigilar, no hay edificios y la gente va hacer cosas…” Propietaria de un negocio y vecina del Barrio Belén (octubre 2008).

Para ella, “[la vía] no es ningún problema”, que “cruza habitualmente al otro lado para ir a visitar a un familiar y para ir a la Asociación de La Pilarica” y que “siempre había cruzado por el paso subterráneo (que siempre han andado arreglándolo cuando ya no estaba tan bien), pero ahora cruzo por encima de las vías, desde que han puesto el semáforo”. Esto le ha parecido “un gasto innecesario si de verdad van a soterrar el tren” pero bromea: “Ya sabes, el ayuntamiento gasta el dinero como quiere…”. Cuenta que cuando su hijo era pequeño, tenía que ir a las instalaciones deportivas de “El Tomillo”. Ella le acompañaba “para pasar por debajo del Apeadero porque te puedes encontrar a la vuelta de la esquina a alguien que no quieres…”. No da más detalles […] Sobre el apeadero, no sabe “si la gente lo usa o no”, ni siquiera sabe “cómo habría que hacer para montar en el tren allí. No hay donde comprar el billete…”. Cuando va a Madrid, prefiere irse hasta la Estación porque cree que “esos trenes no van en esa dirección”. Tampoco tiene muy claro “de quién es la responsabilidad del mantenimiento de esa zona pero alguien debería hacerlo, que hace falta” porque ”¡con lo limpito que esta siempre el barrio…!” Vecina de Nueva del Carmen y colaboradora de la AVV “24 de diciembre” (noviembre de 2008).

Ella utiliza todos los días el paso a nivel de Pilarica pero el túnel del apeadero de la Universidad lo ha cruzado una sola vez en su vida y “porque íbamos muchos juntos”. Insinúa brevemente las razones de su recelo del túnel: parece que fueran conocidas de todos… Vecina del Barrio Belén (noviembre 2008)

 

 

Soterramiento

No sabe “si al final llegaría a construirse [el soterramiento]”, “¡va tan lento…!”. No se plantea cómo será su barrio cuando eso ocurra porque no tiene mucha seguridad en que al final se haga, aunque me confiesa que “ya hay vecinos que tienen pensado abrir una segunda puerta de su casa a esa zona [futuro bulevar], incluso alguno ya la tiene”. “[Si no hubiese soterramiento] los futuros vecinos de Los Santos-Pilarica tendrían que usar también el único paso a nivel de la zona, el de la Iglesia de La Pilarica. Antes había otro en Belén pero, como lo quitaron… Aún no sé porque…” Vecina “de toda la vida” del Barrio Belén (noviembre 2008).

Sabe que “van a soterrar el tren”. “Pero no me parece algo que a mi, personalmente, me vaya a venir bien, aunque sí me parece bien para destinar ese espacio a una gran avenida, para pasear o ir en bici y quitar el peligro que supone el tren, ya que hay muchos suicidios y atropellos por distracciones”. Mayor que frecuenta el Barrio Belén (diciembre 2008)

Sobre el ferrocarril, confiesa que ella “ya ni lo oye”, que “está tan acostumbrada que ni se entera”. Ante la perspectiva del soterramiento se muestra desconfiada pero espera “que al menos sus dos hijos lo vean algún día…”. Aunque el soterramiento “pudiera dar algo más de vida al barrio, creo que no puede ser algo real que pueda ocurrir a corto o medio plazo”. Vecina del Barrio Belén (noviembre 2008)

Se muestra dubitativa sobre si [el soterramiento] se llevará a cabo y sobre lo que se va a construir en superficie. Ella sabe que “es un paseo-jardín y dos carriles de tráfico, uno de ida y otro de vuelta” pero “seguro que al final ponen dos para cada sentido y, si sobra sitio, un poquito de parque, pero no mucho tampoco… Pero mientras nos pongan bastantes pasos no habrá mucho problema…”.Vecina de Nueva del Carmen y colaboradora de la AVV “24 de diciembre” (noviembre de 2008).

 

 

 

Tráfico

“Luego está el problema del tráfico, que este barrio, en ese aspecto, parece la ciudad sin ley, en serio. Es un caos total. Nadie respeta las señales, se meten en direcciones contrarias, hacen giros en lugares en que no se puede, aparcan en doble fila en calles imposibles, etc. Es terrible. Si llamas a la policía sí que vienen, eso es cierto, pero tampoco vamos a estar nosotros patrullando por aquí para ver cuándo hay que llamar y cuándo no… Yo, por eso, sobre todo, no suelto la mano a los niños cuando vamos por aquí. Me parece muy peligroso porque, a la mínima que se crucen sin mirar o echen a correr, tienen casi más peligro que en otras partes de la ciudad. Como parece que no hay mucho tráfico se confían en seguida… por eso considero que hay más riesgos incluso que en el centro.” Vecina reciente del Barrio Belén (noviembre 2008)

“El acceso al barrio desde la ronda Norte está tirado, aparte que tienes el Carrefour al lado, pero luego [hace gesto de disgusto] para acceder a la ciudad tienes na’más dos ó tres calles para salir con el coche y luego al otro lado está la vía.” Estudiante joven, vecino del Barrio Belén durante unos meses (noviembre 2008)

“El barrio está limitado 30km/h, aunque si que es verdad que hay muchos jóvenes que no lo respetan. El único inconveniente es que las calles son de un único sentido y hay que dar una vuelta para llegar a casa. Y los camiones de basura tienen dificultad para entrar, así que solo hay dos puntos de recogida en Nueva del Carmen y en Navidad. Las ambulancias y los bomberos pasan sin problemas. Hay pocas papeleras porque la acera es estrecha. Las han colocado en postes de luz que también se usan para poner carteles…”. Vecina del Barrio Belén (otoño 2008)

“En el barrio hay muchas personas mayores que llevan viviendo aquí desde sus orígenes, pero poco a poco también va llegando gente joven, que vuelve al barrio para vivir en él”. Como anécdota, dice que los fines de semana “hay problemas de aparcamiento porque todos los nietos e hijos vienen a ver a los abuelos, que viven solos” pero que “durante la semana, no hay problemas de tráfico, ni siquiera con la universidad tan cerca. Eso sólo molesta cuando hay fiesta”. Vecina “de toda la vida” del Barrio Belén (noviembre 2008).

 

Molineras

“Yo siempre he vivido en una molinera y no sabes lo a gusto que estamos. Cuando voy a casa de mi novio, que vive en el centro, no sé cómo sobrevive. Me vuelvo loca con los ruidos de los vecinos. Y es que allí nunca hay silencio. Siempre se oye algo de la casa de al lado. Es un horror. Además nosotros tenemos la ventaja de que no sólo no oímos al de al lado, sino que él tampoco nos oye a nosotros. Lo de poder dar tus fiestas cuando te apetezca, poner tu música a tope sin preocupaciones y demás es una ventaja enorme. Aparte, tener patio particular también es fantástico. Cuando hace calorcito salimos al sol y podemos invitar a quien queramos. También podemos tener perros con muchas menos pegas que en un piso convencional… Todas esas cosas yo no las cambio por nada.” Joven, vecina del Barrio Belén (noviembre 2008)

[Cuando su familia llegó al barrio], fueron acogidos en casa de unos familiares y vivían en total tres familias en una casa molinera de tres habitaciones, “a habitación por familia”. Narra cómo, a medida que sus padres fueron consiguiendo dinero, compraron un terreno cerca de su alojamiento inicial y comenzaron a edificar la casa. “Al principio sólo eran las paredes, el tejado y un par de estancias”, por lo que no fueron a vivir allí hasta que no pudieron “adecentarla más y hacerla habitable”. […] Su casa la ha ido modificando “desde que la auto-construyeron sus antiguos dueños” y tiene cosas a medio terminar “para cuando se pueda, o se necesite”. Su dormitorio es una habitación sin ventanas porque su marido necesitaba silencio y acostarse pronto y como, en cuanto hacía bueno, todo el mundo salía después de cenar a la calle hasta las tantas, “pues la mejor opción fue meterse para dentro”. Esta costumbre de salir por la noche a la calle “era hasta hace unos siete años. Ahora no. Muchos de los vecinos ya son muy mayores y ya no hay tanta costumbre de hacer eso”. Además, han unido la casa de sus padres a la suya con una puerta “para poder cuidarlos”. Sus padres “viven felices con la tranquilidad del barrio, la paz que se respira, el buen ambiente de vecindad… casi como una gran familia”. Comenta además que muchos miembros de la familia viven en Belén y cómo este tipo de casa les permite tener “su pequeño huerto” y “sus gallinas y conejos”, que ellos “se entretienen” y son “felices”. “En un piso no podría ser igual”. Vecina “de toda la vida” del Barrio Belén (noviembre 2008).

“De unos años a esta parte han cambiado mucho las casas, antes la gente no las arreglaba, pero no sé… como hace siete años o así empezaron, y mira como están de bien”. “Yo tuve la suerte de conseguir la casa porque su dueño ya no la usaba pero, si no, habría sido feliz en la casa de mis padres, todos juntos, porque hay espacio de sobra”. Describe su casa y cómo la consiguió (”no es fácil, hay demanda de casas en Belén”). Vecina del Barrio Belén (noviembre 2008)

“Las casitas por lo general están bien cuidadas, quitando algún núcleo… pero creo que están yendo parejas de mediana edad (35-50) a vivir a las casas que se han ido reformando, que tienen muy buena pinta.” Estudiante joven, vecino del Barrio Belén durante unos meses (noviembre 2008)

“Yo vivo en una molinera con jardín delante y patio detrás. La verdad es que estoy muy contenta… ¡Es que hago más vida de pueblo aquí que cuando me voy al pueblo! Además, mira, no pago comunidad. Que las averías me las pago yo, vale… pero compensa. Hace algunos años algunos vecinos vendieron sus molineras porque existía la idea de que eran casas de pobres y, claro, ahora se arrepienten. Han tratado de re-comprar sus casas y todo, y no han podido, con que no te digo más.” Mayor, vecina del Barrio Belén desde hace más de 30 años (noviembre 2008)

Ella lleva viviendo en el barrio “desde pequeña”. Sus padres “vinieron y se hicieron una casa molinera, una casa que cada año tenía alguna ampliación, una casa autoconstruida”. Está “tan a gusto en el barrio”. Vive en una casa molinera “que consiguió comprar… no todos los que quieren quedarse pueden porque no hay tantas casas molineras como hijos que se han querido quedar”. Tuvo que “remodelarla entera”, ya que, en general, las antiguas casas molineras “se encuentran en malas condiciones”. […] El precio de una casa molinera es más bajo [que un adosado en Parquesol, por ejemplo] aunque tienes que contar con que tienes que reformarla completamente, así que quizá económicamente sean parecidas…” […] “Las casas molineras no se alquilan, es preferible venderlas, porque para alquilarlas necesitarían rehabilitarlas y eso supone una inversión. Así, tú la vendes y el que la compra se encarga de hacer lo que quiera.” Vecina del Barrio Belén (otoño 2008)

Piensa que “el barrio tiene que prosperar mucho en cuanto a las casas molineras porque hay muchas en muy mal estado, aunque sí que es verdad que tienen libertad para construir otra planta más y la gente que las mejora ya hace una planta mas dejando la de abajo para cochera…” Mayor que frecuenta el Barrio Belén (diciembre 2008)

 

 

 

 

 

Plaza de las Nieves

“Hace unos años arreglaron la plaza y pusieron unos columpios, pero son columpios raros, muy extraños. De hecho, yo nunca había visto nada parecido. Da la sensación de que les sobraron en el Ayuntamiento de alguna obra, o que no pudieron ponerlos en algún otro lugar, y los han traído aquí. De veras, no sabría decirte porqué, pero tienen cosas extrañas. La verdad es que resultan incómodos y ni a ellos [sus hijos] les gusta jugar en ellos ni a mí me apetece que lo hagan. Así que nada, sin columpios.” Vecina reciente del Barrio Belén (noviembre 2008)

“En esa plaza tenemos ubicado el CEAS y el lugar de reunión para los mayores, así que no es una zona aislada del barrio […] Aboga por “comunicar la plaza de las Nieves con la calle Reyes Magos tirando un edificio industrial y dejando la parcela libre, como paso libre”. También reivindica “que se tire una cochera de autobuses que hay haciendo esquinazo, en esa misma zona.” Miembro activo de la AVV del Barrio Belén (noviembre de 2008)

 

 

 

 

 

Nueva del Carmen

Considera que vive en una localización “privilegiada”, en el “centro del barrio”, “con todo a un paso” y beneficiándose “de los servicios de ambos barrios” pero entiende que la contrapartida es que el gran número de comercios que hay en los bajos de su edificio y otros de la misma calle provoca “mucho ruido a primeras horas de la mañana, de camiones descargando, y más tarde, muchos coches que usan su calle como zona de paso, o que van a los comercios”. No obstante, expresa que le gusta tanto la localización como el ambiente. “No lo cambiaría”. Vecina de Nueva del Carmen y colaboradora de la AVV “24 de diciembre” (noviembre de 2008).

 

 

 

 

 

Plan Parcial Santos-Pilarica

Alaba el plan Santos-Pilarica aunque “no les afecte tan directamente” porque, dice, “toda esa zona va a generar un gran impulso para toda la ciudad”. Critica la actuación de la administración local porque, en esa nueva zona, no se vaya a reconstruir finalmente la Ciudad de la Justicia y, en su lugar, vaya a haber un gran centro comercial. Él está completamente en contra de este tipo de instalaciones y es partidario de los locales comerciales pequeños, típicos de barrio. Vecino de las viviendas sociales del Bº Belén (noviembre 2008)

 

 

Necesidades y aspiraciones

“Hay una zona de casas donde, vez en cuando, se producen inundaciones en los patios”. Pero este problema de saneamiento, cree, va a tener pronta solución: “Esto lo arreglarán mediante la construcción del nuevo colector que dicen irá hasta la playa de las Moreras y, por el paseo Zorrilla, hasta Simancas; ya que actualmente todas las aguas desembocan directamente en el Esgueva, a la altura de la residencia deportiva”. Miembro activo de la AVV del Barrio Belén (noviembre de 2008)

“Tendrían que mejorar el alcantarillado, aunque sí que es verdad que se está mejorando ya, porque hay veces que se inundan los patios”. Le gustaría que hubiera un centro de día, sobre todo por su madre “que es mayor y así estaría mejor atendida”. Mayor que frecuenta el Barrio Belén (diciembre 2008)

“Hay algunos proyectos que nos gustaría realizar, pero nosotros solos no podemos Por ejemplo, una residencia de ancianos o un centro de día, porque la mayoría de la población es muy mayor ya y así no tendrían que irse del barrio”. Avanza incluso una ubicación: “la parcela enfrente de la Inmaculada” (se refiere a ella pero no tiene “claro” si “eso ya pertenece a Belén o a partir del Camino del Cementerio ya no es Belén”). Dentro de las cosas que echa en falta en el barrio están los comercios. “Cuando yo era joven, había pocos pero eran los justos para poder hacer la compra diaria sin tener que desplazarse mucho. Pero ahora ya no queda absolutamente nada y hay que ir a la calle Nueva del Carmen con el carrito o al Carrefour 2… con el coche, claro”. “Ya ni siquiera queda el colegio. Si hay algún niño en el barrio, tiene que ir a las Batallas o a la Pilarica”. Vecina “de toda la vida” del Barrio Belén (noviembre 2008).

Con respecto a los mayores, la asociación también demanda “que se cree un centro de día para ellos con diversas actividades”. Miembro activo de la AVV del Barrio Belén (noviembre de 2008)

“El perro es un problema porque es un barrio con poco espacio libre. La mayoría pasea al perro en la parcela de la universidad, con lo que se ha intentado que quiten las vallas, pero la Universidad dice que no tiene dinero para quitarlas, que hay zonas con un gran desnivel y no bastaría con quitar las vallas, que habría que hacer más obra…”. Vecina del Barrio Belén (otoño 2008)

Comenta que antes, “cuando el colegio Jacinto Benavente estaba abierto”, “se podía llevar a los niños al colegio del barrio pero ahora ya no se puede y la gente que tiene niños pequeños tiene que llevarlos fuera”. […] Echa en falta una parada de taxis. “Antes la había, pero no debía ser un gran negocio…”.  Vecina de Nueva del Carmen y colaboradora de la AVV “24 de diciembre” (noviembre de 2008).

“Lo único que yo echo de menos en este barrio, mira lo que te digo, es el comercio. Tampoco demasiado, entiéndeme, que lo tenemos todo al lado, pero, oye, a veces para una urgencia vendría bien alguna tiendecita más o yo qué sé.” Mayor, vecina del Barrio Belén desde hace más de 30 años (noviembre 2008)

Considera que al barrio “le faltan comercios”: tienen una tienda de ultramarinos pero que “el chico se ha puesto malo y nos ha dejado sin tienda tres meses ya…”. Para ella esto no es un gran problema porque, como trabaja fuera del barrio, a la vuelta a casa pasa por la calle Nueva del Carmen y va a haciendo la compra. “Pero si que estaría bien tener aunque fuera la panadería o algo cerca”. Vecina del Barrio Belén (noviembre 2008)

Echa en falta “algunas cosas” en el barrio y cambiaría otras: “por ejemplo, La Campa debería tener más espacio para estar y menos río seco, que aún no sé para qué sirve”. Vecina del Barrio Belén (noviembre 2008)

Por sus actividades particulares del día a día (trabajo, obligaciones u ocio), se ve obligada a hacer uso permanente del coche. Indica dónde están las paradas del autobús urbano al tiempo que declara que echa en falta líneas que la permitieran llegar a otros puntos de la ciudad y también una parada de taxis distinta de “la del Ambulatorio de Pilarica”, porque en la situación actual no puede “solucionar sus viajes a determinadas horas del día”. Vecina del Barrio Belén (noviembre 2008)

 

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