Extractos de entrevistas realizadas a vecinos del barrio de Pajarillos. Marzo de 2009

30 abril 2009

 

 

Pajarillos en Valladolid

“La diferencia de vivir de un lado y del otro de la vía la marca el precio de los pisos. La discriminación es evidente. Los niños del centro llaman a los niños del Este “pies negros” o “drogadictos”. Es cierto que la gente de esta zona es más pobre que la de otras. […] Los medios de comunicación pronto se hicieron eco [de las manifestaciones antidroga] y venían a filmar todo. Entonces, la gente que no conocía el barrio pensaba que sólo hay narcotraficantes y marginales. Y no es así.” Vecina de Pajarillos Bajos (noviembre de 2008).

“Lo de atrás [refiriéndose a la parte trasera de la residencia Don Bosco] une con el barrio de Las Flores” pero “estamos encerrados por la vía y la ronda Este”, una “estupidez” que deja al barrio “cerrado”. Vecino y trabajador en Pajarillos Altos (noviembre 2008)

“Nos tienen discriminados, en Parquesol hacen muchas más cosas en mucho menos tiempo, pero como este es un barrio pobre, no nos ayudan nada; además, si vamos a vender el piso, tenemos que poner un precio bajo porque nadie los quiere.” Dos mujeres, vecinas de Pajarillos Bajos desde sus inicios (noviembre 2008)

“Pajarillos es un barrio que se encuentra cerca de la ciudad [sic]. En unos 20 minutos puedes estar en la Plaza Mayor pero, como hay que pasar el túnel, parece que está más lejos”. Vecina de Pajarillos Bajos (noviembre de 2008).

“Yo siempre he sido de barrio. Nací en el barrio de Delicias y ahora soy de Pajarillos. Son dos barrios parecidos: los dos del otro lado de la vía. También son diferentes, aunque tener que pasar por los túneles para ir al centro es algo que los unifica. Cuando éramos pequeños esto era aún más fuerte que ahora porque pasar el túnel era ir a Valladolid”. Vecina de Pajarillos Bajos (noviembre de 2008).

Aunque reconoce un “aislamiento por el ferrocarril”, el barrio le parece “bien situado: tardas veinte minutos en llegar al centro”. Vecino y trabajador en Pajarillos Altos (noviembre 2008)

Dice que el barrio está bordeado por la “ronda de circunvalación” y considera que esto ofrece ventajas frente a otros barrios de la ciudad, ya que permite un rápido acceso a Pajarillos desde fuera y una buena comunicación del barrio con el resto de ciudad. Vecina de Pajarillos Bajos (noviembre de 2008)

Ella cree que la imagen del barrio “puede haber incluso empeorado”, no lo sabe seguro. Pide “un poco de piedad para el barrio”, respetar un poco su imagen. “Tendría que ser un barrio de integración, sin guetos. Con el miedo se va a acabar convirtiendo en algo malo.” Trabajadora en Pajarillos y ex-vecina del barrio (otoño 2008)

Le parece que las principales necesidades del barrio están cubiertas y que “en Pajarillos, las instalaciones están ya hechas cuando la gente ocupa las viviendas, no como otros barrios de Valladolid, donde la gente se establece en las viviendas y no tienen servicios desde el principio”. Propietaria de un establecimiento en Pajarillos Bajos (noviembre de 2008)

Nada más comenzar la entrevista comenta que vive bien en el barrio; de hecho ya lleva muchos años aquí. Eso sí, le parece “que está algo abandonado”. “De la vía hacia allá es otra historia”, no es como en la “calle Villabañez, por ejemplo, donde la iluminación es pobre”. Vecino y trabajador en Pajarillos Altos (noviembre 2008)

Su impresión es que “la gente que no es del barrio lo relaciona con la droga” y que “existen muchos prejuicios a este respecto cuando, en realidad, es un barrio normal: no hay drogatas por la calle, menos incluso que en Delicias o zona de Portu, aunque hace años sí los hubiera”. Vecino y trabajador en Pajarillos Altos (noviembre 2008)

 

 

 

“Place attachment”

 

 “Cuando la gente del centro de Valladolid nos pregunta dónde vivimos, a mi me da vergüenza y respondo que soy de las afueras. Pero no nos queremos cambiar de barrio, nos gusta porque todos nos conocemos y algunos conocidos que se han cambiado de barrio, dicen que no se acostumbran y se arrepienten de haberse ido. Esta vida se parece a la de los pueblos. A los nietos les da miedo que vivamos aquí, ¡nos dicen que no salgamos a la calle! Pero nosotras les decimos que no nos vamos de aquí porque aquí hemos hecho nuestra vida. […] Los hijos quieren que nos vayamos con ellos, pero no nos queremos ir de nuestro barrio. […] Pero estamos convencidas de quedarnos. No queremos vender el piso y no nos queremos ir del barrio. Somos muy buenos vecinos. Todos nos conocemos. Es salir de casa y encontrarte con la gente. […] Y los que venden el piso y se van a otros lugares, no suelen estar a gusto. Ni siquiera los que se van a Las Delicias, que está aquí al lado, se acostumbran. […] No nos queremos ir del barrio […] La gente que se va, se cambia a una casa mejor pero están solos, no hablan entre ellos y no se conocen”. Dos mujeres, vecinas de Pajarillos Bajos desde sus inicios (noviembre 2008)

“Nos tratan como un suburbio pero tenemos un sentimiento de barrio, de unión, que no tienen ellos y, aunque nos quejamos de nuestra situación, estamos muy a gusto aquí y no nos queremos ir. […] Los pisos aquí valen poco y no dan para comprar otro más céntrico. Pero la mayoría de la gente no quiere irse, se considera de aquí; los gitanos también. La gente mayor del barrio se conoce de toda la vida, siempre hay alguna referencia de tiendas o antiguos compañeros de clase.” Vecina de Pajarillos Bajos (noviembre de 2008).

“Te puedo decir que Pajarillos es demasiado grande para tener ese sentimiento de barrio que hay en sitios más pequeños donde la gente se conoce como si fuera un pueblo (por ejemplo, el barrio Belén)”. Ella se siente “muy ligada al barrio a través del colegio, de la familia, del Instituto Leopoldo Cano, de su calle…”. (…) Eso sí, ella es “de Pajarillos a muerte, y también del Leopoldo Cano. Trabajadora en Pajarillos y ex-vecina del barrio (otoño 2008)

El entrevistado arranca declarándose “muy contento” en el barrio (…) Dice también que se trata de un ”barrio conflictivo” donde “hay gente como si fuera barrio marginal”, donde la “vía del ferrocarril” es un problema y donde “en su día, el tema de droga” trajo también muchos problemas. Vecino de Campo de Tiro (diciembre 2008)

El es “del barrio de siempre”. Antes vivía en la calle Cigüeña, “al lado del colegio [Lestonnac], pero ahora se ha ido “más arriba”. (…) Afirma: [en el barrio] “hay de todo” y cita asociaciones de vecinos, zonas de juego, zonas deportivas, el Mercado Central (donde él juega al baloncesto), piscina, campos de fútbol (“el de antes” y “el de Villabáñez”)… “Hay de todo. Están los almacenes San Isidro. Esa tienda es muy grande y tiene prácticamente de todo”, aunque él se compra la ropa “en el centro”. Adolescente, vecino de El Pato (otoño 2008).

Entiende que en el barrio hay “todo tipo de gente” (…) “Hay de todo, se vive bien. Ahora el Mercado Central está muy bien con instalaciones renovadas, está el parking, el campo de fútbol, etc.”. Sin embargo, dice que en Pajarillos no hace nada. ”No hay nada que hacer”.(…) El vive allí porque “no queda más remedio”, porque vive con sus padres, pero en un futuro, si puede elegir, preferiría vivir en una zona “mejor”. (…) “En el barrio también hay ambulatorio, parque de juegos para niños (aunque a veces esté estropeado), cafeterías etc., vamos, que la zona está muy bien. También los martes hay mercadillo”. Joven, vecino de San Isidro (otoño 2008).

Manifiesta que su relación con el barrio le ha llevado a sentirse “plenamente integrada en él”. Dice que “conoce a todos los vecinos de esos inicios” y considera que presta “un servicio al barrio”. “En ocasiones también me han dejado a deber… y he llevado encargos a las casas si han venido a comprar algo y en ese momento no lo tenía…” Propietaria de un establecimiento en Pajarillos Bajos (noviembre de 2008)

Vive en “cerca del centro del barrio”, en un piso. Su marido, también vecino de Pajarillos “de toda la vida” [como ella], trabaja en “el polígono”, cerca de su casa y que tarda muy poco en llegar al trabajo. Dice que se siente afortunado por esto. (…) Repite durante toda la entrevista que “se siente muy a gusto en el barrio”, que podría haberse mudado a cualquier otro barrio de Valladolid, que ha tenido ofertas, pero no ha querido. Dice que tiene familiares en otras zonas -pone como ejemplo el Paseo Zorrilla- que no entienden “cómo sigue viviendo todavía en Pajarillos”. Estima que “en el barrio hay muchas cosas buenas: todo el mundo se conoce, las asociaciones realizan muchas actividades y buscan siempre mejorar el barrio”. Habla sobre la gran ligazón existente “entre la gente de Pajarillos”. “En otros barrios no existe ese sentimiento de pertenencia al barrio”. Vecina de Pajarillos Bajos (noviembre de 2008)

 

 

 

 

 

 

Barrio

“Las zonas más usadas del barrio son el entorno del Centro Cívico, las calles con más comercios, y los parques… cuando tienes hijos pequeños o perro”. Vecina de Pajarillos Bajos (noviembre de 2008).

“Pajarillos acaba en el Esgueva” (…) Habla de “Pajarillos Viejos” para referirse a Pajarillos Altos. Vecino mayor de Pajarillos Altos (diciembre 2008)

Actualmente, detrás de los salesianos, se están construyendo bloques de viviendas protegidas [Plan parcial “Campo de Tiro”]. Esto es “Pajarillos Altos, pero nuevo”. (…) Lo que se ve más allá de la Ronda es el barrio de Las Flores. “Pajarillos llega hasta la Ronda”, más o menos hasta donde se sitúa hoy una iglesia evangélica. Vecino mayor de Pajarillos Altos (diciembre 2008)

Define el barrio comenzando por sus límites: el río Esgueva y la vía del tren, que le parece más importante que el río en la “segregación del barrio”. Propietaria de un establecimiento en Pajarillos Bajos (noviembre de 2008)

En dirección hacia la carretera Soria, detrás del ambulatorio, “pasada esta calle ya es San Isidro. Toda la calle Cigüeña es Pajarillos. Las casas de Ibáñez pertenecen a San Isidro. La carretera Soria pertenece a San Isidro y a Delicias”. Vecino mayor de Pajarillos Altos (diciembre 2008)

Para empezar, te cuento, Pajarillos está dividido en dos zonas Pajarillos Altos y Pajarillos Bajos. Yo vivo en Pajarillos Bajos, en la zona de San Isidro”. Joven, vecino de San Isidro (otoño 2008).

 

 

 

Memoria del barrio

“Antes todo eran huertas en Pajarillos. En el año 1969, más de la mitad. El Parque Patricia era una escombrera. Ahí la gente se dedicaba a recoger basura”. Vecino de Campo de Tiro (diciembre 2008)

“Cuando me vine a vivir aquí, es cuando más gente se trasladó a este barrio. Había gente de todo tipo: jóvenes autóctonos que se independizaban y buscaban una primera vivienda, trabajadores en general y gente de los pueblos que se trasladaba a la ciudad, la mayoría con hijos pequeños… Esta gente es la que primero pidió la educación para adultos, para conseguir el graduado escolar para poder trabajar. También había gente más mayor que quería aprender a leer y escribir para mejorar. El centro de educación de adultos nace al abrigo de la asociación de vecinos tras esas peticiones pero después se independizó. Empezó con enseñanza básica de alfabetización y luego se fueron incluyendo más cursos. En Pajarillos Altos estaba ocurriendo algo diferente: las viviendas eran casas molineras y sus habitantes era gente de mayor edad, con hijos ya criados. Además, estaba el poblado de la Esperanza, ocupado sobre todo por gitanos, con un nivel de vida bajo y marginal. Estaban sin escolarizar. Eran analfabetos y se dedicaban a la venta de droga. Estamos hablando de un gueto. Eran tiempos difíciles para el barrio. El problema no estaba en los gitanos que vivían en comuna en Pajarillos Altos, sino en el paso continuo por abajo [Pajarillos Bajos] de los drogadictos de la ciudad e incluso de la región. Algunas mañanas podías encontrarte algún drogadicto dormido en tu portal. Subían a comprar y se notaba sobre todo en las calles que llevaban directas al poblado, como la calle Tórtola, Pelícano o Villabáñez. Eran las arterias. Y para llegar al poblado, solían atravesar el parque Patricia, haciendo senderos como prolongación de sus caminos, lo que llamaban La Senda de los Elefantes”. En el centro del barrio está el antiguo Mercado Central. Y al otro lado de la calle Cigüeña, estaban los garajes y almacenes para los camiones y las mercancías y había movimiento, no sólo por la noche como ocurría con el mercado. Era un ambiente animado, pero organizado […] Afortunadamente, el gueto de la Esperanza se cerró. Una parte de la población se extendió por el barrio, sobre todo donde las casas eran más baratas, como el 29 de octubre”. Vecina de Pajarillos Bajos (noviembre de 2008).

“Los bloques donde vivimos […] son los dos primeros que se hicieron. Antes no estaban las calles asfaltadas. Primero hacían los bloques de viviendas y dejaban un camino de barro para que nos hiciéramos nosotros mismos la urbanización si queríamos. Estuvo mucho tiempo así. Después empezaron a abrir comercios de todo tipo y todos funcionaban, pero han empezado a ir a peor y muchos han cerrado. […] Antes había mucho más movimiento en el barrio. Los niños bajaban a la calle y jugaban, había menos coches que ahora… pero ahora todo ha cambiado.” Dos mujeres, vecinas de Pajarillos Bajos desde sus inicios (noviembre 2008)

Alrededor del 1900 se formó por “una especie de inmigración”. Más tarde “con Renault se formó la parte de abajo”. (…) Empezamos a andar desde la esquina del INEM hacia lo que denomina “barrio antiguo de Pajarillos”. Existe en él una calle con el nombre de un maestro llamado Teófilo Villamañán, “el único que ha hecho algo por el barrio” aunque seguidamente comenta que “por mediación de Fernando Ferreiro se hizo todo”. Éste fue un alcalde que también posee una calle dedicada. Nada más empezar a subirla comenta que en su margen derecho, en sus tiempos de niño, es ahí donde se hallaba la “escuela de niñas”. Las gentes del barrio en esa época “eran muy pobres“, muchos “se dedicaban a la basura ayudándose de carretas y burros”. En una casa que llama “Corales” se hacinaban entonces los inmigrantes. (…) “Ahí [en la calle Alta] la casa de don Manolo era la de más prestigio”. En el Barrio Antiguo “la Casa la Pepa” era el bar. Más arriba, en el “Tiro Nacional”, me indica dónde estaba el “colegio de niños” al que acudió él de pequeño (…). Más tarde también se formó en una escuela al lado de la calle Lope de Vega. En el “Tiro Nacional” se hacia tiro de pistola y “a lo lejos estaba el campo de militares”. Antes de adentrarnos en la calle Fragua exclama (…): “¡Todo aquí es nuevo!”. Al llegar a la manzana donde se encuentran los salesianos, explica que su iglesia apareció hace 30 años, que antes se encontraba en la sala de una casa. Donde está ahora el campo de fútbol antes eran tierras (…), “Las cascajeras”. (…) “Todo eran tierras de ahí para atrás”. Le parece que está cambiado. Justo al lado de donde estamos había una casa en la cual en su día tenían ovejas, donde de pequeño llegó a trabajar. “Todo es ahora nuevo” repite (…). Una segunda “fase” en la construcción del barrio, según él, comienza sobre el año 1955-57. La primera sería la que forma el triángulo delimitado por las calles Fernando Ferreiro, los Pajarillos y Villabáñez, en la cual sólo había una tienda, exactamente en la calle Alta, “la del señor Eloy”. En la calle Villabáñez hubo una iglesia y en Juan Carlos I existió “un fielato, una casilla de consumeros” (había otros en el camino de Mataburros y en la carretera Soria). Era como pasar una frontera el atravesar ese punto y había cierto estraperlo. Al otro lado del fielato (desde el actual paseo de Juan Carlos I hacia la vía) había huertas y “alguna casa que no pertenecía a Pajarillos”. Calcula que, hacia el año 1955, comenzaron a construirse las casas situadas entre la calle Villabáñez y el Esgueva, sobre las huertas y viñas hasta entonces existentes. Hubo gente que compró su parcela a plazos para poder pagarla. Hoy hay “gitanos con dinero se han ido acaparando de muchas de las viviendas“ (…) “Son gente pacífica“. En un edificio de la calle Golondrina estuvo instalada, dice, la primera asociación de vecinos de Pajarillos. (…) Surgió el proyecto de construir el Poblado de la Esperanza. Al igual que él, muchas personas no estaban a favor de ello y llegaron a cortar las calles como protesta, pero eso no evitó que se hiciera. Se planteó “para 125 casas y se metieron 500”. La casa en esquina del cruce del camino viejo y de la calle Villabáñez y otras dos situadas en la manzana del instituto Galileo mirando a Villabáñez fueron las primeras en llevarse a cabo. Un aula verde junto a las dos últimas casas nombradas servía para dar clases y actualmente está cerrada y abandonada. (…) Ya por segunda vez en la calle Fernando Ferreiro, recuerda “los personajes importantes de Pajarillos de esos años”: el “maestro Teófilo Villamañán, de Carrión de los Condes” y el “que fue alcalde, Fernando Ferreiro”. Este último”buscaba jerseys, pantalones… para los niños del barrio”. Bajo su alcaldía “se abrió el primer comedor en Pajarillos”. ”Entonces la gente del barrio era muy pobre”. Su madre, por ejemplo, “hacía jabón y lo cambiaba por otras cosas”. También había “quien compraba pan y lo vendía por raciones aunque estaba prohibido”. Mira al centro del INEM y se refiere a él como ”el PPO”, donde “se venían hacer trabajos para aprender”. Mirando hacia Pajarillos Altos desde este edificio, recuerda que, en la esquina de las calles Villabáñez y Teófilo Villamañán, donde hoy hay una farmacia, “se encontraba, en sus épocas jóvenes, el bar de Teodoro”. Vecino mayor de Pajarillos Altos (diciembre 2008)

Cuando llegó al barrio [1965], había “pocas edificaciones”, “no había aceras y las calles estaban sin asfaltar” y, cuando llovía, las calles “se llenaban de charcos, a veces tan grandes que tenían que venir los bomberos a achicar el agua para que las personas pudieran pasar”. “Estaba todo lleno de barro. Aquello no eran calles, era un lodazal”. Considera que la demanda de vivienda de la población llegada a Valladolid “desde los pueblos” para trabajar en la industria, “sobre todo en la Fasa” fue la razón del crecimiento del barrio. ”Al principio eran familias recién creadas, en ocasiones con algún hijo”, “gente muy joven, con mucha ilusión, muy trabajadora y con ganas de prosperar”. (…)Recuerda dos centros de enseñanza en el barrio: uno de carácter público y otro privado. Entiende que, desde un principio, la gente del barrio pudo recibir educación y recalca que, fruto de ello, muchos hijos de las familias que llegaron “se han labrado un futuro”. Considera que Pajarillos es hoy “un barrio con un nivel cultural medio-alto, donde la mayoría de la gente ha prosperado”. (…) En cuanto a vivienda, considera que la construcción del barrio fue fruto de “unos promotores despiadados que sólo pensaron en su propio beneficio”. Para ella, “el más claro ejemplo de especulación son las viviendas que hicieron en San Isidro sobre el año 1965…”.Hace hincapié en los grandes beneficios obtenidos por el promotor creando un problema de “hacinamiento”. Recuerda también que, en los años 50, “estaban las chabolas de San Isidro, en torno de la Fuente de la Salud… eran casi todos gitanos” y que se les realojó en el Poblado de la Esperanza, “me parece que por los años 70”. “Algunos de aquellos individuos se dedicaron a la droga”. Recalca que no todos se dedicaban a este negocio “que produce el enriquecimiento rápido de algunas familias y que empobrece al resto del barrio. Nadie se atreve a crear otro tipo de comercio…”. Dice que a ello se debió que Pajarillos Altos se viese como una zona de marginalidad. Indica la gran labor llevada a cabo por los salesianos que intentaron siempre paliar la marginalidad “dando oportunidades a través de la educación a aquellas personas que deseasen mejorar sus posibilidades de inserción en la sociedad”. Aclara que actualmente existen otras asociaciones que trabajan con colectivos desfavorecidos pero que fue esta congregación la primera en actuar “creando actividades para la juventud”. Las viviendas que se construyeron después fueron de mejor calidad tanto en los materiales como en el diseño y, sobre todo, de menor densidad. (…) En el ámbito político, considera que las actuaciones de mejora del barrio han sido acertadas y llevadas acabo por alcaldías de diferente color pero denuncia “errores en el apartado salud” y cita la venta ambulante del aceite de colza desnaturalizado que hizo que ”el barrio de Pajarillos, junto alguno de los barrios periféricos de Madrid, fuesen de los mas afectados por aquel problema… Muchos murieron y muchas personas resultaron gravemente perjudicadas, quedando imposibilitadas para llevar una vida normal”. Propietaria de un establecimiento en Pajarillos Bajos (noviembre de 2008)

Sus padres vivían en la Plaza de la Circular y ella tuvo relación con el barrio desde niña. Recuerda que, cuando era pequeña, su familia iba a coger agua a la Fuente de la Salud, en el “páramo de San Isidro”. Reconoce que hoy le parece un desplazamiento pequeño pero, por aquel entonces, todo era muy distinto. El barrio de Pajarillos era “principalmente huertas” y algún edificio muy precario, y “cruzar la vía y atravesar el barrio” le parecía entonces una “gran aventura” que recuerda con gran cariño. Vecina de Pajarillos Bajos (noviembre de 2008)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Pajarillos / Pilarica

“Del barrio Belén no tenemos mucha relación y no conocemos a mucha gente. Pero en el barrio Pilarica sí que conocemos a mucha gente y nos relacionamos con ellos, en cosas como, por ejemplo, la coral Río Esgueva. Además, como el centro de mayores de la Pilarica está mejor, vamos allí, y hacemos excursiones juntos. La gente que acude a las actividades es maja. El barrio de la Pilarica también quiere el soterramiento y para el nuevo barrio también sería muy bueno. Estos son tres barrios muy olvidados de Valladolid, parece que ‘no son hijos de Valladolid’”. Dos mujeres, vecinas de Pajarillos Bajos desde sus inicios (noviembre 2008)

“La Pilarica tiene muchos de los problemas que tiene Pajarillos. Hay un sentimiento de conjunto, de cercanía. A nivel asociativo se han llevado muy bien siempre. La población es muy parecida, incluso más mayor. Con las Delicias tenemos menos relación. La relación con el otro lado de la vía es más lejana. Más allá no hay sentimiento de barrio como en Pajarillos”. Vecina de Pajarillos Bajos (noviembre de 2008).

 

 

 

 

Ambiente(s) en el barrio

“Algo de droga sí que se vende pero no es nada en comparación con la cantidad que se vendía en el poblado. Además, el tipo de drogadicto que hay hoy no está tan degradado como los que iban al poblado y recorrían el barrio. Los túneles, por las noches, son un nido de drogadictos que acuden a comprar. Pero lo que hay ahora es un 1% de lo de antes. […] Hay gente a la que no les gusta que haya variedad en el barrio porque llevan mucho tiempo viviendo con la situación de la droga y no quieren que se vuelva a formar. Por eso están muy alerta.” Vecina de Pajarillos Bajos (noviembre de 2008).

 “El barrio tiene mala fama pero buena gente. Desde fuera sólo se ven los problemas y no se ven las cosas buenas. Las manifestaciones de los martes dan a conocer lo malo del barrio […] Los pisos de Pajarillos valen muy poco porque la gente no quiere venirse a vivir aquí, y cuando dejan un piso libre en el mismo bloque que vivimos, pues tenemos el miedo de qué desconocido entrará a vivir allí, porque la gente que los compra son normalmente personas que tiene una economía muy escasa, inmigrantes y gitanos. Nosotras somos viudas y vivimos solas porque los hijos ya se han ido del barrio y no queremos jaleos. […] Pero cuando alguno muere o vende el piso, no sabemos quién se va a ir a vivir allí. No es cuestión de racismo, sino de respeto entre la gente, gente normal”. Dos mujeres, vecinas de Pajarillos Bajos desde sus inicios (noviembre 2008)

“En el barrio hay dos mezquitas: la primera está en una perpendicular a la calle Gallo, hacia el 29 de octubre; la otra está nada más cruzar el túnel [de Casasola]. Se ve los viernes un mogollón de gente yendo a la mezquita”. Trabajadora en Pajarillos y ex-vecina del barrio (otoño 2008)

“Es un barrio normal, tranquilo, a veces pasan cosas, como en todos los barrios. No hay problemas. Hay mucho inmigrante”. Adolescente, vecino de El Pato (otoño 2008).

“Hay bancos para encuentros de jóvenes, ancianos e inmigrantes. Otros sitios de encuentro son los bares y al hacer la compra.” Vecina de Pajarillos Bajos (noviembre de 2008).

“Hay una especie de leyenda, sobre todo hace un tiempo, como unos 15 años, aunque todavía también, sobre Pajarillos, como si fuera el Bronx. Las cosas son como son, no son en tu contra. La gente tiene miedo de Pajarillos; yo no tengo miedo ¿A qué voy a tener miedo?¿A mí?” (…) “La droga es un problema, pero lo único que te puede pasar es que te pidan dinero. Los toxicómanos son enfermos, nada más.” (…) “La acogida de tanta inmigración es algo muy importante, algo muy positivo para el barrio”. (…) Sabe que “el miedo crea el problema”. “El miedo a la inmigración hace a muchos padres sacar a los niños del barrio. En realidad, lo que pasa es que a los padres les gustaría irse y están fomentando el gueto. Se sienten extraños en su barrio, tienen miedo…”. Ella trabaja “con la gente que se ha querido quedar” aunque ve “riadas de gente que se va fuera”. Trabajadora en Pajarillos y ex-vecina del barrio (otoño 2008)

“Pajarillos es un barrio tranquilo con buena gente… y últimamente mucho inmigrante, sobre todo marroquíes, que son los que más abundan o, al menos, los que yo más veo”. Vecino mayor de Pajarillos Altos (diciembre 2008)

Colabora en las asociaciones de padres [de los colegios del barrio] para “organizar y sacar adelante actividades”. Considera que ésta es una labor necesaria para mejorar el barrio. Sin embargo, nota que hay nuevos residentes en el barrio no llevan a sus hijos a los colegios próximos y que, entre los que lo hacen, no es fácil encontrar voluntarios que organicen las actividades. “Es una pena porque así se va perdiendo el espíritu de barrio”. Vecina de Pajarillos Bajos y miembro de la Red Pajarillos (noviembre de 2008)

Empieza la entrevista calificando al barrio como “muy tranquilo, con muy mala fama”. Vecino mayor de Pajarillos Altos (diciembre 2008)

En lo relativo a la droga, “ahora mismo está más presente en Parquesol y en El Cuadro que aquí”. Eso sí, “todavía se ve venir algún indigente”. Vecino de Campo de Tiro (diciembre 2008)

Habla de “vida tranquila” en el barrio y recalca que tan sólo hacen falta veinte minutos para llegar a la Plaza Mayor. Vecino y trabajador en Pajarillos Altos (noviembre 2008)

Hace notar que, en el barrio, “todo el mundo se conoce”. (…) Le parece “importante” la integración de estos colectivos [musulmanes] en el barrio. “Al principio alquilaron un local para la realización de su culto aquí al lado” pero ella “nunca ha tenido ningún problema” y la relación “ha sido cordial”. “Después se trasladaron a un local más grande y, como es la única mezquita en todo Valladolid, se ha convertido en un punto de reunión de marroquíes”. Propietaria de un establecimiento en Pajarillos Bajos (noviembre de 2008)

Me aconsejó (…) que “no tuviera miedo” cuando llegara cerca de la vía y me topara con inmigrantes apoyados en las vallas, ya que “su cultura es otra y, para ellos, ésta es una forma de encuentro”. Vecino y trabajador en Pajarillos Altos (noviembre 2008)

Nunca he visto a nadie drogándose, excepto fumando porros, marihuana, que es una cosa más o menos normal. También he escuchado entre los compañeros del instituto hablar sobre coca… pero sólo lo oyes, no lo ves”. Él solo conoce concretamente un bar en el que se mueve mucha droga y donde suele aparecer con frecuencia la policía. Joven, vecino de San Isidro (otoño 2008).

 

 

 

Envejeciendo

“Ahora la población autóctona ha envejecido y están en la 3ª edad. Hay aun algunos de mediana edad y pocos jóvenes. Los trabajadores con un poco de nivel, como los de Fasa, venden su piso y se van. La mayoría de la gente joven se va también, sobre todo estudiantes y los que no encuentran trabajo. Otros habitantes son los inmigrantes, cada vez más, sobre todo de nacionalidades búlgara, y marroquí y latinoamericanos.” Vecina de Pajarillos Bajos (noviembre de 2008).

Echa de menos a la juventud “que se está yendo”. “Va quedando la gente mayor”. ”No hay nada que incentive la juventud”. Estaría bien que hubiese “algún ente que se viniera al barrio, como pasa en Parquesol u otras zonas de élite”. “No hay juventud quitando la zona de Campo de Tiro. Ahí ya va creciendo el número de niños y es donde actualmente están faltos de guarderías” (…) “La juventud tiende a irse”. ”En el Campo de Tiro y en El Pato sí hay juventud y justo ahí no hay guarderías”. Vecino de Campo de Tiro (diciembre 2008)

Valora que, “en los últimos 15 años”, el barrio “ha sufrido un cambio importante de población, se ha envejecido. Muchas personas que vinieron al principio han fallecido y algunos de sus hijos han abandonado el barrio y se han trasladado a otras partes de Valladolid. En algunos casos, han vendido la vivienda y, en otros, la alquilan y con ello se ha posibilitado la llegada de inmigrantes, de los cuales la mayoría son musulmanes”. Propietaria de un establecimiento en Pajarillos Bajos (noviembre de 2008)

 

Asociación

“[Las asociaciones] No sólo se ocupan de lo negativo, también de organizar actividades variadas. La gente del barrio se queja de que sólo se le conoce por la droga pero también hay mucha organización y eso no se sabe. Un tipo de actividad que se viene haciendo desde hace 20 años es la Semana Cultural”. Vecina de Pajarillos Bajos (noviembre de 2008).

Le parece “importante” la labor de la asociación de vecinos La Unión en la gestión y apoyo para “el acceso a nuevas viviendas en la Zona Residencial del Esgueva, El Pato y El Campo de Tiro”. Propietaria de un establecimiento en Pajarillos Bajos (noviembre de 2008)

 

 

 

 

 

Ir a mejor

“El centro cívico está muy bien ahora […] De comercios está muy bien, hay de todo. Dicen que van a abrir un centro comercial allí al lado de la gasolinera. Eso está bien. Todo lo que se mejore para el barrio debería ser bueno, ¿sabes lo que te digo? Pero todo para bien”. Vecino del Polígono 29 de octubre (diciembre de 2008)

 “Ha ganado mucho Pajarillos pero aún así guarda mala fama, como todos los barrios aislados”. Vecino mayor de Pajarillos Altos (diciembre 2008)

“Uhmmm,…. Bueno, qué te puedo contar. El barrio está mejorando, mejorando mucho, porque siempre ha estado mal visto ser de Pajarillos. Joven, vecino de San Isidro (otoño 2008).

”A pesar de todo, este barrio es un barrio asociativo, reivindicativo, y por eso se ha conseguido mejorar la calidad de vida. […] A día de hoy hay cambios, pero hay cosas que siguen estando tal cual estaban cuando yo llegue, como la vía del tren y los túneles […] El mercado central ahora está dedicado a dotaciones públicas y esto ha mejorado mucho el barrio. Ahora están ahí la piscina y el centro de salud. Antes, el centro de salud estaba en un bajo de la calle Tórtola y sólo había atención mínima, para lo demás había que irse hasta la Pilarica porque en nuestro barrio no había. Ahora, tenemos el centro de salud Integrado Zona Este, el de la calle Tórtola y otro en la calle Pelícano. El centro cívico también está mucho mejor, es un lugar de encuentro y un centro cultural, aunque debería de atraer a más gente de otros barrios o del centro de la ciudad, pero tienen miedo de venir aquí porque sea un barrio inseguro, aunque eso no es real. Ahora hay menos ruidos y olores [que cuando estaba el Mercado Central]. Además ha facilitado otras mejoras por los alrededores, por ejemplo, aparcamientos asociados a las actividades y se han ocupado terrenos vacíos al lado del mercado para la piscina y el centro de salud. Además, los bajos de los edificios, que antes eran almacenes y garajes para los camiones, se han convertido en grandes comercios donde acuden vecinos de alrededor. Siempre pensamos que nuestras calles eran anchas… Cuando el mercado central cerró, mejoró mucho el tráfico porque no había los camiones que pasaban continuamente. Además, la apertura de la Ronda Este quitó mucho tráfico a la circunvalación de Juan Carlos I, pesado y no pesado […] Se me había olvidado hablarte de la biblioteca, que también está muy bien. Hay una amplia oferta en la enseñanza […] Está claro que los árboles que se plantan en las calles quitan aparcamientos pero me gustan porque limpian el ambiente y dan un mejor aspecto. Las calles están bien arregladas y hay espacio para pasear”. Vecina de Pajarillos Bajos (noviembre de 2008).

Antes de llegar a él [al Esgueva] por la calle Aguanieves te topas con un “parquecito muy bueno”. La margen del río se encuentra arreglada. La parte del colegio y polideportivo Diego de Praves (…) es nueva también, pues antes había huertas. Están terminando un Mercadona en la calle Carbonero. “¡Menos mal que han hecho algo porque en Pajarillos no hay nada de nada!”. “En Pajarillos Bajos se han hecho cosas más importantes”. Vecino mayor de Pajarillos Altos (diciembre 2008)

Dice que ella está “contenta con su vivienda”. La comunidad ha realizado obras de mejora de la accesibilidad: ha construido una rampa hace muy poco tiempo e instaló ascensores hace “unos siete años, mas o menos”. Esta instalación supuso a su familia un desembolso, aproximadamente, de 1400 euros pero lo considera necesario para “subir los carritos de bebés y las personas mayores”. Vecina de San Isidro (noviembre de 2008)

El centro de salud “está muy bien”. La piscina “está muy bien”. “En general, el barrio está bien dotado de servicios, de coles, de institutos, de mercados…. Hay absolutamente de todo, está muy dotado, es envidiable. Hay negocios, centro cívico, centro de salud…”. “Antes había que ir a la Pilarica, se ha ganado mucho”. (…) El Mercado Central “está ahora muy bonito pero antes era un problema, apestaba ha pescado y era asqueroso”. Trabajadora en Pajarillos y ex-vecina del barrio (otoño 2008)

Ha habido algunos cambios recientes en el barrio: en el nudo de la Ronda han abierto un Lidl y en la calle Curruca van a abrir un Mercadona. Aún así, dice, “los supermercados siguen muy concentrados en torno al antiguo Mercado Central”. También “La urbanización El Pato es nueva y ha cambiado la fisonomía del barrio” en los últimos años. Vecino y trabajador en Pajarillos Altos (noviembre 2008)

Recuerda lo que suponía el Mercado Central cuando estaba en funcionamiento: “un punto negativo”, “tráfico, ruido y muchas molestias por las congestiones en las horas punta, de madrugada”. (…) Considera una buena actuación la sustitución del Mercado Central por el actual “Centro Cívico” e insiste en la falta de espacios de reunión y culturales, salvo los creados por los salesianos y, posteriormente, por la asociación de vecinos La Unión. Recuerda también la creación de un gran espacio para ancianos por Caja Madrid (“posiblemente como Obra Social”) en los bajos de la esquina de las calles Pelícano y Pato, con acceso desde el parque [El Pato]. Indica allí también la existencia de una biblioteca municipal pero cree que, en la actualidad, este centro para ancianos ha disminuido su tamaño y oferta de actividades. Otra actuación importante que recuerda es la transformación en un parque de una escombrera que había sobre la Av. Juan Carlos I y que llegaba hasta una barriada de chabolas cerca de la fuente de la Salud. (…) Considera una buena actuación la de los vecinos en cuanto al mantenimiento, conservación y limpieza de fachadas y edificios, así como las obras para facilitar la accesibilidad con rampas, ascensores…. “Lo vienen haciendo desde hace un par de años, aunque en algunos edificios no se puede colocar ascensor porque no hay sitio, en otros han comprado terreno a los comerciantes de los bajos o los han puesto por el exterior…”. Propietaria de un establecimiento en Pajarillos Bajos (noviembre de 2008)

 

 

 

 

…Y a peor

Percibe como un problema grave para los inmigrantes la nueva Ley que regula el derecho de trabajo y residencia en España porque permite que un cónyuge con permiso de trabajo y residencia reagrupe en España a su familia pero no reconoce el derecho de trabajo del otro cónyuge. A su juicio, esto plantea graves dificultades económicas a las familias inmigrantes y les está conduciendo a comprar “casas de gitanos”, casas que, según ella, están en zonas con problemas de droga, vandalismo y hurtos y en las que “no se puede estar a gusto”. Conoce personalmente al menos a 5 familias en esta situación y dice de ellas que se sienten totalmente a disgusto en sus viviendas y que quieren venderlas cuanto antes. Compara el precio de estas “casas de gitanos”, -aproximadamente nueve millones de pesetas- con el de su vivienda en el barrio de San Isidro, que le costó “como el doble”. Vecina de San Isidro (noviembre de 2008)

 

 

 

Vida cotidiana

Lleva una “vida normal”. Va al colegio andando y tarda “10 minutos”. (…) Tiene entrenamientos en Santa María de la Cabeza, entre los parques Patricia y Fuente de la Salud. (…) Antes también iba a una academia de inglés cerca de Vadillos. Todo lo que hace lo tiene cerca, “al lado de casa”. “Merendar, dar una vuelta….” lo hace “por el centro”. Adolescente, vecino de El Pato (otoño 2008).

Su vida cotidiana en el barrio transcurre principalmente en su tiempo libre porque es propietaria de un negocio cerca del barrio. Se desplaza habitualmente en coche y considera peligrosa la circulación en los pasos subterráneos de acceso rodado al barrio porque en ellos se concentra muchísimo tráfico. (…) Su marido trabaja en el Polígono de San Cristóbal y, por ello, no tiene que realizar grandes desplazamientos para poder acudir a su puesto de trabajo ni tampoco madrugar mucho. Esto le parece muy ventajoso. Su hijo va al colegio (…) Cuando no está en el colegio, a él y a su hermana (que no va a la guardería) los cuida su abuela materna. (…) Cuenta que la separación de hombres y mujeres también se practica [además de las mezquitas] en otro tipo de actividades, como las peluquerías, e indica que hay una peluquería marroquí masculina en la misma calle que la mezquita y que ella se debe trasladar hasta la Plaza Circular para hacer uso de este servicio, según dice, siguiendo lo que dicta su religión. En cuanto al edificio, la entrevistada refiere un problema surgido con la comunidad en torno a la colocación de antenas parabólicas. Ella las considera esenciales como medio cultural y de divulgación de las tradiciones [para los extranjeros en España]. Personalmente nunca ha tenido problemas para la instalación (cree que por ser propietaria y por el tiempo que lleva viviendo en la comunidad) pero conoce a otras personas a las que se les han puesto trabas para colocar una parabólica en su casa. Vecina de San Isidro (noviembre de 2008)

 

La vía y su soterramiento

“[La vía] es una barrera muy grande […] Pasando la vía ya parece el centro. Y si lo soterran… pues fenomenal. Estaría muy bien para todos. Pero eso no es lo que más importa.” Vecino del Polígono 29 de octubre (diciembre de 2008)

“Del soterramiento, la gente tiene muchas ganas y creen que es muy importante para la ciudad, sobre todo de aquí hacia el centro. El valor de las viviendas aumentaría mucho y también el nivel de vida. Del ruido de los trenes, la gente ahora ya no se queja. Antes sí era un poco molesto pero se han acostumbrado. Los túneles son una barrera, una incomodidad discriminatoria. Antes la gente saltaba las vías. La gente sigue prefiriendo los pasos a nivel. El paso subterráneo es degradante y desagradable. Esperemos… En ese lugar [del soterramiento] estaría bien un espacio verde de unión, no otro intento de separación. El plan de Rogers no está mal.” Vecina de Pajarillos Bajos (noviembre de 2008).

“El barrio tiene mala imagen. El soterramiento de la vía mejoraría la imagen”. Joven, vecino de San Isidro (otoño 2008).

“Es una frontera muy clara, es un peligro y sobra”. Ella estaba convencida de que el soterramiento “se iba a hacer” pero “ya no se lo cree”. El umbral del año 2020 está demasiado lejos y le parece “tercermundista” la situación del tren, especialmente el paso a nivel de la Pilarica. A este respecto, ella es “muy escéptica”, cosa “que siente”. Trabajadora en Pajarillos y ex-vecina del barrio (otoño 2008)

“Lo importante” es que “[la vía] no se vuelva una vía rápida” cuando se soterre. (…)Quiere que “no sea una vía rápida y sí una vía de servicios con jardines y carril bici”. Habla de la posibilidad de comercios ahí. “Que sea un bulevar y haya un poco de todo”. Quizás así “la frontera desaparezca”. Vecino de Campo de Tiro (diciembre 2008)

“Me parece bien [el soterramiento]. Daría espacio y quitaría la frontera. Habría menos molestias para todos los vecinos y, sobre todo, para los de esa zona [Pajarillos Bajos], por los ruidos, porque se oye el tren por todo el barrio (creo que el tren pita en el paso a nivel de la Pilarica)”. Adolescente, vecino de El Pato (otoño 2008).

Con la palabra “frontera” se refiere a la vía del tren. “Pajarillos ahí se corta. La vía es una barrera. Antes se pasaba encima. ¡Menos mal que han hecho túneles!”. Vecino mayor de Pajarillos Altos (diciembre 2008)

La vía “te bloquea mucho y sólo se puede atravesar siguiendo el río, la calle Villabáñez o por la Circular”. Vecino y trabajador en Pajarillos Altos (noviembre 2008)

Respecto a la vía, recuerda que, hasta los años 70, existió un único paso nivel con barrera, un “punto negro” donde hubo “varios incidentes graves, con muertos”. Ella lo cruzaba cuatro veces al día como mínimo. “Ahora, con el túnel, el acceso es más sencillo” pero recalca la importancia del futuro soterramiento del tren para conseguir una “mayor relación del barrio con la ciudad”. Propietaria de un establecimiento en Pajarillos Bajos (noviembre de 2008)

 

 

 

 

 

 

Túneles

“[El túnel] nos obliga a desviarnos del camino y pasar por ahí abajo da mucha inseguridad. Ese es uno de los aspectos que debería cambiar”. Vecina de Pajarillos Bajos (noviembre de 2008).

“El túnel está en malas condiciones, a veces sin luz, lleno de pintadas. El túnel de la Circular está relativamente bien y el de Vadillos está regular, pero están mejor en general que el túnel de Labradores” (…) Recuerda haber oído hablar sobre algún atraco en el túnel y piensa que eso da sensación de falta de seguridad ciudadana. Joven, vecino de San Isidro (otoño 2008).

“Luego están los túneles, y eso es otro peligro porque puede que nos esperen allí y no podamos salir. ¡Ojala sea verdad lo del soterramiento y así no tendríamos miedo de pasar el dichoso túnel y la comunicación con el centro sería más fácil! Cuando nuestros hijos eran pequeños y no había túneles, teníamos que pasar por encima de las vías y a veces hemos tenido sustos porque se nos soltaban de las manos y el tren podía atropellarlos”. Dos mujeres, vecinas de Pajarillos Bajos desde sus inicios (noviembre 2008)

Ella “siempre ha vivido a gusto, sin miedo al túnel”. Nunca le ha dado miedo. Solía cruzar el de la Circular. Trabajadora en Pajarillos y ex-vecina del barrio (otoño 2008)

En el barrio se encuentra a gusto pero posee mala fama y “encima, ¡con esos túneles…!”.Por ejemplo, “en el de la Circular, no ves lo que hay al otro lado; en los otros dos, como el de Vadillos, sí. Los taxis, por eso, hacen negocio sobre todo los fines de semana”. Vecino de Campo de Tiro (diciembre 2008)

 

 

 

 

Tráfico y transporte público

“El transporte público lo usa mucha gente para ir a trabajar. Están el 3 y los circulares, pero éstos tardan mucho. Para ir a las zonas a las que no llegan, se puede hacer trasbordo. Los fines de semana están los búhos, que lo usan muchos jóvenes y mayores que se quedan por el centro… incluso llegan a Pajarillos Altos.” Vecina de Pajarillos Bajos (noviembre de 2008).

“Hay carril bici por todo el río Esgueva, desde la desembocadura hasta Renedo e incluso más. También hay desde el parque Fuente de la Salud hasta la Cistérniga. También hay un cacho en la calle de la Salud, pero no va a ningún lado”. El bus es “suficiente” y “está bien”. La línea 3 es “para ir al centro (en la calle Santa María de la Cabeza hay dos paradas)” y “está un poco deteriorada. Podría estar mejor pero también podría estar peor…”. La línea C2 “también viene muy bien para ir al paseo Zorrilla y a Las Delicias. Adolescente, vecino de El Pato (otoño 2008).

Usa mucho el bus, “la línea 3 todos los fines de semana para ir a trabajar” […] aunque a veces, en verano, va en bici “porque tarda 30 minutos en bus”. Al Instituto va “casi siempre andando”, a veces en bus. No tiene coche. En su familia hay dos coches: el de su padre y el de su hermano. No tienen problemas para aparcar porque tienen garaje. El carril bici tiene “buena conexión” con La Cistérniga y él va mucho de paseo por allí. También va a pasear y a correr al parque de Canterac y por la carretera Soria, “por los restos de un polígono industrial”. Para hacer todo eso tiene que subir desde su casa al paseo Juan Carlos I, es decir, “de Pajarillos Bajos a los Altos”. A la pregunta de cómo, dice que hay escaleras y también rampa para subir a la calle y que es suficientemente accesible. Joven, vecino de San Isidro (otoño 2008).

El aparcamiento lo considera un problema muy difícil, pese a que hay un aparcamiento en superficie cercano a su vivienda. En él, ha sufrido robos de partes de su vehículo, hurtos oportunamente denunciados que, según sospecha, han sido cometidos por jóvenes a los que no se puede aplicar ningún tipo de sanción.. Este hecho –dice- se repite desde hace poco tiempo en ese aparcamiento, y, por ello, ella ha comenzado a aparcar en el interior de las calles existentes en su manzana. Como no hay mucho espacio disponible para ello, comenta que en algunas ocasiones ha tenido que esperar hasta dos horas para aparcar. Vecina de San Isidro (noviembre de 2008)

En Pajarillos Bajos no hay garajes en los bloques antiguos, lo que da muchos problemas ahora que cada familia dispone de uno y hasta dos o tres coches. La calle Villabáñez y la Avenida de Soria son las “entradas a Valladolid” y la primera se llena de coches y más actualmente que está cortada la avenida de Juan Carlos I por las obras de Santos Pilarica. Vecino y trabajador en Pajarillos Altos (noviembre 2008)

Indica que hay “buena comunicación” en autobús pero que hecha en falta algo que considera “muy importante”: “líneas directas a la estación del tren y de autobuses”, a las que ahora sólo se puede llegar “haciendo trasbordo”. Vecina de Pajarillos Bajos (noviembre de 2008)

 

 

 

La Esgueva

“El paseo del río está muy bien”. Vecino y trabajador en Pajarillos Altos (noviembre 2008)

Considera positivamente la “revalorización del margen del río Esgueva” porque permite salir a pasear de forma segura, “no como antes, que había que ir por la carretera de Soria hacia Cistérniga. Todavía hoy se hace, pero ya menos”. Propietaria de un establecimiento en Pajarillos Bajos (noviembre de 2008)

Hay otra barrera: la Esgueva. Antes estaba sucia y había de todo en sus orillas. Ahora está mucho más cuidada y hay muchos puentes que nos unen con la Pilarica”. Vecina de Pajarillos Bajos (noviembre de 2008).

 

 

 

 

 

Parques y jardines

“[El Parque Patricia] es un parque bastante curioso…con árboles de unos 40 años”. Por el paseo Juan Carlos I había en su día “un almorrón donde venían las mujeres a lavar” y una noria para regar. El almorrón, de un metro de ancho, circulaba por donde están hoy las casas que miran al parque en la avenida de Juan Carlos I (entonces camino de tierra). El parque no existía, “era una montaña, graveras, cascajeras…”.

Considera que el barrio dispone de bastantes y que, aunque algunos son ”pequeños”, “tienen aprovechamiento” por parte de los vecinos mas próximos. De su infancia, tiene también el recuerdo de la gente bajando a la calle con sus propias sillas para “pasar el rato con los vecinos”. Reconoce que esto ya no se hace, que es un recuerdo que le llega cuando ve a la gente los espacios ajardinados “y con suficientes bancos” que se han hecho en torno al Centro Cívico: ancianos conversando, niños jugando en el parque junto a sus padres… Vecina de Pajarillos Bajos y miembro de la Red Pajarillos (noviembre de 2008)

El Parque Patricia cuenta con dos rampas (dos subidas) “demasiado pronunciadas para sillitas de niños y carros de compras”. Vecino de Campo de Tiro (diciembre 2008)

En el parque Fuente de la Salud destaca “su célebre fuente, donde se venía por agua para beber”; también a pozas (“eran cuevas, manantiales, 10 o 12 metros tenían”). Aquí es donde estuvo asentado un poblado de gitanos de 80 chabolas, muchas de ellas de lata. Fueron llevados después al Poblado de la Esperanza. “No puedes decir que pertenezca a Pajarillos”. Este parque se ha arreglado sobre lo que eran “cascajeras, sitio donde se sacaban arena y tierra, graveras”.

La zona en la que vive le parece “bonita”: “el parque [Fuente de la Salud y parque Patricia] está bonito”. El iba a jugar allí y ahora, a veces, va a pasear con la novia. Joven, vecino de San Isidro (otoño 2008).

 

 

 

Ocio

“Como la mayoría”, el “no sale por Pajarillos”. Como mucho sale con los amigos por la zona de la Circular. En el barrio “sólo hay alguna cafetería para ir con los padres”. También “por el parque de atrás [Fuente de la Salud y parque Patricia] se puede ir a pasear sin encontrarte con problemas de drogas”. Joven, vecino de San Isidro (otoño 2008).

“En el barrio no hay muchas actividades ni locales para jóvenes, ni siquiera bares…”, aunque él es “demasiado joven para ir a bares” (…) “Bares, cafeterías… para gente joven hay pocos”. El sólo conoce dos, “uno en la calle Cigüeña y otro en la calle Tórtola”. Adolescente, vecino de El Pato (otoño 2008).

“En Vallsur, por ejemplo, hay cines pero aquí, en este barrio, nada de nada para jóvenes”. “El sotechado que se ha montado en el Mercado Central cubre dos canchas de baloncesto y, junto a ellas, hay otras dos descubiertas. El resto de espacio hasta la piscina es embaldosado y debajo se está terminando un aparcamiento subterráneo donde quedan plazas todavía sin vender. Se puede acceder desde Juan Carlos I, pero la rampa de acceso posee demasiada pendiente para las sillas de ruedas”. Vecino de Campo de Tiro (diciembre 2008)

Dice que los bares no le gustan, que sale a pasear por el barrio o al campo. Aún así, ya no callejea tanto como antes. Vecino mayor de Pajarillos Altos (diciembre 2008)

En el barrio, dice, “no hay parques, sólo el de Patricia; no hay plazas ni zonas deportivas. La residencia Don Bosco sí dispone de un campo de fútbol de hierba”. En la zona de la calle Abejaruco, donde él vive, “hay una nueva urbanización que está muy bien, pero necesitaría canchas”. Vecino y trabajador en Pajarillos Altos (noviembre 2008)

 

 

 

 

 

Comercio

“El barrio representa un mercado de pequeño tamaño, de carácter familiar, en el que se oferta una amplia cantidad de productos a precios muy asequibles”. Para ella, “lo mejor es la facilidad para tener un producto determinado en el momento necesario; bajar de casa cuando se necesita, comprarlo o incluso dejarlo a pagar para otro momento”. Considera que esto es posible porque comprador y comerciante “se conocen”, “son vecinos del mismo edificio”. Sin embargo, dice sentir añoranza por este tipo de comercio familiar cuya pérdida le parece patente “más o menos, a partir del año 2000”, con la aparición de supermercados de gran tamaño pertenecientes a cadenas. Manifiesta rechazo frente a lo que considera “dependencia del tipo de compra actual” (“comprar gran cantidad de productos en centros comerciales una vez a la semana o cada quince días”), especialmente por lo que supone de “pérdida de lazos entre los vecinos”. Propietaria de un establecimiento en Pajarillos Bajos (noviembre de 2008)

En lo referente a otros aspectos de su vida cotidiana, como la compra, menciona que únicamente encuentra productos de alimentación de su país en el supermercado Eroski, que “está muy lejos”. Estos productos también se encuentran en el barrio en tiendas de propietarios marroquíes pero son más caros porque –según afirma- proceden del supermercado y el precio está incrementado. Vecina de San Isidro (noviembre de 2008)

Para él, “la calle Cigüeña es la zona comercial del barrio. La mayor parte de los supermecados (Lupa, Gadis, Mercadona, Día…) están allí”. En el polígono 29 de Octubre “ya no hay locales” comerciales y en Pajarillos Altos no hay “ni comercio grande ni locales. Hay mucha gente mayor”. Vecino y trabajador en Pajarillos Altos (noviembre 2008)

 

 

El centro del barrio

“El centro del barrio podrían ser la calle Cigüeña, Tórtola, Pelícano y Gallo.” Vecina de Pajarillos Bajos (noviembre de 2008).

”El Mercado Central es lo único importante que queda por enseñar; el núcleo de Pajarillos es el Mercado”. Las tiendas, bancos y cajas importantes se hallan en calle Cigüeña: ”el núcleo está aquí”. Es el lugar de las compras y donde se instaló un tiempo la Asociación. “Queda parte de la estructura del Mercado, no se tiró todo ello”. Actualmente hay “una asistente social, un salón de actos… un ambulatorio, una piscina climatizada y un aparcamiento para muchos coches (600-700 plazas cree haber oído) que se está terminando y abrirán pronto”. Dentro del edificio, en su planta superior exclama: “¡Está bonito el edificio con aulas!” y repite: “La estructura en sí del Mercado ha quedado”. Vecino mayor de Pajarillos Altos (diciembre 2008)

La calle Cigüeña es el “centro del barrio”. Hace mucha vida en esa calle pero casi siempre sin pasar del mercado central hacia el Norte. Hay muchos supermercados, estancos, bancos y muchas tiendas, también de ropa, “sobre todo de estilo rapero”. La ropa y el calzado le parecen más baratos en el barrio que en el centro, pero a él le gusta más comprarse la ropa en el centro. Están los almacenes San Isidro donde te puedes comprar muy bien vaqueros y cosas así. También hay tiendas de móviles, de informática, quioscos, cibers, locutorios, etc. Los locutorios están en manos de inmigrantes y la gente “normal” del barrio no los utiliza. También hay fruterías y tiendas de pan llevadas por gitanos, que “están muy integrados”. (…). El barrio es muy tranquilo excepto la calle Cigüeña que es muy céntrica. Allí para el autobús, la línea 3, la C1 y la C2. Todos los autobuses pasan por la calle Cigüeña. Aquí está todo”. Joven, vecino de San Isidro (otoño 2008).

Vuelve por tercera vez a insistir que los comercios Lupa, Mercadona, Día, Lidl, Gadis…están “todos seguidos” en la misma calle. También en el mismo emplazamiento aparece la piscina municipal y un centro sanitario “algo pequeño”. Por tanto está “TODO AHÍ”. Se puede decir que es “una zona distinta al resto del barrio”. Vecino y trabajador en Pajarillos Altos (noviembre 2008)

 

 

 

 

 

Arriba y abajo

“Abajo aumentó la cantidad de inmigrantes y de minorías étnicas como los gitanos. En Pajarillos Altos también ha habido cambios; las molineras siguen ahí, pero hay menos. […] Al disminuir el tráfico del paseo de Juan Carlos I, parece que se unen un poco las partes alta y baja [del barrio] pero no ha desaparecido todo.” Vecina de Pajarillos Bajos (noviembre de 2008).

“Pajarillos Bajos es lo de siempre, con peor fama. Pajarillos Altos no tiene tan mala fama pero son los dos lo mismo; arriba quizás con menos problemas que abajo. De la calle Tórtola hacia San Isidro es diferente….” Aunque en general para él “el barrio es muy uniforme y eso es bueno. No hay más problemas que en otros lados.” Adolescente, vecino de El Pato (otoño 2008).

Los Salesianos “era un núcleo muy importante. La parroquia de Pajarillos Altos es la de los Salesianos. La parroquia de San Isidro y la de San Ignacio son las de Pajarillos Bajos. También el don Bosco ha sido un núcleo social muy importante para Pajarillos Altos. Abajo las parroquias no eran núcleos sociales pero sí lo eran los colegios, sobre todo el Instituto Leopoldo Cano y las asociaciones de vecinos, sobre todo Aleste que ahora sí que es un núcleo social”. Trabajadora en Pajarillos y ex-vecina del barrio (otoño 2008)

Otra de las diferencias entre Pajarillos Bajos y Altos, dice, “son los edificios altos frente a los bajos, con la excepción de la nueva urbanización del Poblado de la Esperanza, donde hay edificios de mayor número de plantas que en el resto de Pajarillos Altos”. Vecino y trabajador en Pajarillos Altos (noviembre 2008)

Se manifiesta preocupada por la droga y recuerda el tránsito por el barrio de drogodependientes, que “iban a Pajarillos Altos, donde se vendía en cantidad”. “Luego bajaban a Pajarillos Bajos a pincharse y tiraban las jeringuillas en cualquier parte, con lo cual generaban un problema para el disfrute de los parques”. Propietaria de un establecimiento en Pajarillos Bajos (noviembre de 2008)

 

 

 

 

 

 

 

Pajarillos Bajos

A su juicio, “las calles Pelícano (que es ancha) y Cigüeña son de las mejores del barrio”. Vecino y trabajador en Pajarillos Altos (noviembre 2008)

Su piso “tiene unos 85 m2”, que “esta bien distribuido” y que “disponen del espacio necesario”. ”No es un piso hoy en día” pero no se siente “a disgusto por falta de espacio”. Donde vive “no está densificado como en San Isidro”. Además tiene “un supermercado abajo, toda una ventaja para hacer la compra”. Vecina de Pajarillos Bajos (noviembre de 2008)

 

 

 

29 de Octubre

“Antes el problema de Pajarillos se localizaba en el Poblado de la Esperanza y ahora en el 29 de Octubre”. Precisa más: cuando la droga estaba en el Poblado de la Esperanza, para la gente (por ejemplo, la que estuviera en 29 de Octubre) no era exactamente un problema, ya que el Poblado estaba “fuera”. “La gente va de fuera adentro, hacia el centro”. Vecino y trabajador en Pajarillos Altos (noviembre 2008)

“Casas en malas condiciones, antiguas, mal construidas, con materiales baratos y gente problemática; en alguna de las viviendas se intenta vender droga”. Vecino y trabajador en Pajarillos Altos (noviembre 2008)

“Mira, al principio el mercado de la droga estaba en La Esperanza, allí arriba, y la gente que vendía la droga eran todos gitanos. Pero bajaron a esta gente a las casas del 29 de octubre. Puede que quisieran que estuvieran integrados con gente normal, no lo sé, pero seguían estando juntos y no cambió nada. Se fueron al 29 de octubre como su segundo mercado. Tenían que haberlos repartido por toda la cuidad, y no metérnoslos aquí, en una zona tranquila de gente trabajadora. A nosotras ahora nos da miedo pasar por allí porque hacen grupitos y a saber qué estarán tramando… Han tomado las calles como si fueran suyas […] Las casas del 29 de octubre están muy mal y tienen muchos problemas de humedad. Antes eran casas normales, pero ahora no están habitables y crean un mal efecto. Hemos oído hablar de que quieren tirar las casas y hacer otras, pero una amiga nuestra que vive allí dice que no quiere irse, que te digamos que no quiere que tiren su casa. Dentro del conjunto de las casas hay un colegio que ya no funciona y allí solo va gente a dormir y a pincharse, así que estaría bien que fuera una de las primeras cosas que se derriben, y que se empezaran a construir allí los nuevos bloques e ir realojando a la gente, y poco a poco renovar la zona. […] El 29 de octubre da una sensación muy mala para el barrio. No cuidan sus casas […] Hay también gente trabajadora que lleva muchos años allí y no quieren que se tiren las casas. Este es un barrio pobre pero digno. […] Sí, la verdad es que no todos son gente mala pero deberían repartirlos por todo Valladolid”. Dos mujeres, vecinas de Pajarillos Bajos desde sus inicios (noviembre 2008)

“Son casas antiguas de protección oficial que están descuidadas. […] Se ha seguido creando la psicosis en el barrio de que se sigue vendiendo droga. Hay miedo de haber trasladado el gueto a un lugar más cercano. Esos pisos son muy pequeños y la gente que sigue ahí son señores y señoras mayores que llevan mucho tiempo y tienen miedo por la nueva gente que se pueda mudar a vivir ahí. […] La única parte un poco complicada [de Pajarillos] es el 29 de Octubre. Hay familias marginales, pobreza heredada, incultura y enfermedad… por no haber salido nunca de ahí. Los preadolescentes son los que pueden causar algún que otro conflicto porque viven en la calle. […] La reorganización del 29 de octubre también es importante para el barrio porque las casas son muy malas y pequeñas, y algunas tienen tantos problemas que no son habitables”. Vecina de Pajarillos Bajos (noviembre de 2008).

Al atravesar el polígono público 29 de Octubre explica que “son viviendas protegidas cuyos ocupantes son gitanos… Por las colgaduras de la ropa ya se sabe”. Junto a esas casas está la iglesia de San Ignacio de Pajarillos. Vecino mayor de Pajarillos Altos (diciembre 2008)

Le resulta indiferente: no ve “nada malo ni nada bueno”. No le parece “muy deteriorado, aunque quizás las viviendas están peor que otras”. “Algunas viviendas de abajo necesitan más arreglos que las de arriba” pero el no ve que “las casas estén en estado ruinoso”. “En la zona de la calle Golondrina, Jilguero… en ese primer tramo de viviendas molineras, algunas están rehabilitadas y están muy bien, pero también las hay en ruinas”. Adolescente, vecino de El Pato (otoño 2008).

Son “casas muy antiguas y en malas condiciones”. El lugar lo califica como “insano, insalubre” y dice que hay “hasta ratas” en torno a los desagües, debajo de las viviendas. (…) Hay un proyecto. Se trata de viviendas en bloques, “viviendas sociales para gente mayor que no pueda ya pagar una hipoteca y zonas ajardinadas. Un proyecto curioso”. Vecino de Campo de Tiro (diciembre 2008)

Su opinión es muy clara y firme: “las casas del 29 de Octubre habría que derribarlas. Son enanas y muy frías. Son viviendas muy cutres sin espacio ni para las puertas. No cumplen nada, nadie se merece vivir en una vivienda tan pequeña y tan cutre. El portal estaba abierto y aquello era muy frío. El bajo es medio sótano: subes un poco y vuelves a bajar para entrar al bajo. Las condiciones son muy malas. Son irrecuperables.” Trabajadora en Pajarillos y ex-vecina del barrio (otoño 2008)

 

 

 

 

 

San Isidro

“Por la zona de San Isidro quedan algunos callejones que dan un poco de miedo, sobre todo si no los conoces, pero cuando entras ves que está todo arreglado”. Joven, vecino de San Isidro (otoño 2008).

Anteriormente vivía de alquiler y con el nacimiento [de su hijo] decidieron trasladarse a una vivienda en propiedad que compraron en San Isidro [casas de Ibáñez Olea]. Actualmente reside con su marido, sus dos hijos (…) y sus padres (…) en una vivienda de 78 m2. Considera que es “una buena vivienda”, con “dos galerías y mucha luz”. Observa que en el mismo edificio reside población de avanzada edad, la mayoría de ellos jubilados, pero declara sentirse muy a gusto en la comunidad de vecinos. Vecina de San Isidro (noviembre de 2008)

En San Isidro “hay unas calles muy estrechas”. “Desde Juan Carlos I, ves bloques de casas de mal efecto”. “Son tipo cárcel”, apunta otro hombre que pasa por la sala. “Dan mala sensación allí, al lado de las canchas de baloncesto del Mercado Central… Están en un hondo”. [calles Oriol, Estornino y Ánade]. “Esta zona y la del 29 de Octubre es la parte más fea de Pajarillos…. Los balcones dan unos contra otros”. Vecino de Campo de Tiro (diciembre 2008)

Las casas de Ibáñez Olea “le parecen bien”. Tienen ocho viviendas por planta, son edificios de baja más cuatro y conforman un área muy densa pero “él está a gusto”. En su caso, su casa “tiene patio” y eso le gusta. Joven, vecino de San Isidro (otoño 2008).

Las casas de Ibáñez Olea le parece una zona “horrorosa y deprimente. Están como enterradas respecto a Juan Carlos I. Los habitantes de esa zona suelen decir que no son de Pajarillos, sino de San Isidro. Se dan aires de ser de San Isidro para no identificarse con Pajarillos”. Trabajadora en Pajarillos y ex-vecina del barrio (otoño 2008)

 

 

 

Juan Carlos I

El paseo de Juan Carlos I “ahora tiene algo menos de tráfico”. “Es la calle que hay que usar siempre para ir al parque Patricia o a Villabánez, para subir a Pajarillos Altos”. La ve como una “calle normal”: “no es como la Avenida Salamanca, sino más bien como la Avenida Palencia”. Trabajadora en Pajarillos y ex-vecina del barrio (otoño 2008)

 

 

 

 

 

 

Pajarillos Altos

“Pajarillos Altos es otra cosa”. (…). “Es otro rollo, más de pueblo”. La diferencia está en “las casas y las parroquias”. Pero no lo ve “realmente como otra cosa, sino que todo es Pajarillos”. Trabajadora en Pajarillos y ex-vecina del barrio (otoño 2008)

Destaca la presencia de casas molineras. “No veas algunas, qué casas más majas” (…) “Se vive muy bien”. Vecino de Campo de Tiro (diciembre 2008)

Insiste en que Pajarillos Altos se encuentran “abandonados”, ya que el centro de salud y la biblioteca del barrio se sitúan donde antes estaba el Mercado Central, “no centrados, justo donde también está el comercio pero al otro lado de la acera”. “¡Con Santos Pilarica, a ver si se potencia la zona!”. Vecino y trabajador en Pajarillos Altos (noviembre 2008)

La residencia Don Bosco y el instituto Galileo (…) son un punto de referencia en Pajarillos Altos. Cerca de allí está la “Casa de Juventud” (“quitando las del antiguo Mercado Central no hay muchas más salas de juegos; anteriormente a éstas era usada la sala Don Bosco”). Otra de las edificaciones importantes en esta manzana es la parroquia. Con la llegada de inmigrantes han surgido distintas iglesias: las evangelistas, la de gitanos del local bajo de la calle Villabáñez, la de cerca de la calle Cisne (“tipo mezquita”) y la de la calle Salud; cuatro iglesias en total. La de gitanos situada “más allá del Galileo es muy grande”. Vecino y trabajador en Pajarillos Altos (noviembre 2008)

 

 

 

 

 

El Pato

“En Santa María de la Cabeza las casas también son nuevas. Acaban de tirar algunas y hacer nuevas, casi pegando a la ronda. Es casi todo nuevo”. Calcula que “tiene todo menos de cinco años”. Se mudó “arriba” hace un año y medio. Antes vivía “abajo” en la calle Cigüeña. “Arriba, en el Campo de Tiro” es donde está su campo de fútbol. “Allí están ahora poniendo tiendas y está muy bien.” Adolescente, vecino de El Pato (otoño 2008).

 

 

 

 

Campo de Tiro

“Al Campo de Tiro es donde se ha ido a vivir mucha gente de esta zona y gente joven con hijos. La separación de la cuidad se nota mucho más y los viven allí están concienciados de que viven en una ciudad dormitorio; muchos ni se plantean ir andando hasta el centro de la ciudad, directamente cogen el coche. Además, arriba no hay muchos colegios, ni comercios. Los colegios están centrados abajo. Sería lógico que los niños fueran a estos colegios, pero los mandan afuera. Incluso en el colegio concertado que hay, Lestonnac, no hay mucha gente de arriba. […] Parte de los que viven en Campo de Tiro no conocían el barrio y no se sienten seguros; meten a los niños en autobuses y los llevan a colegios fuera de la zona, como al San José. Para comprar bajan a las grandes superficies y pocos al Centro Cívico o a la piscina.” Vecina de Pajarillos Bajos (noviembre de 2008).

“Para acceder existe la posibilidad de ir entre las piscinas militares y el parque Patricia, por un camino de tierra que debería arreglarse”. “En la calle Sta. María la Cabeza existen bloques nuevos y, en su entorno, tal como ya se había comentado anteriormente, en la calle Escancianos debería cambiarse el sentido de circulación”. Hace un dibujo de la solución que considera adecuada teniendo en cuenta la situación de los garajes de la calle Escancianos y de la calle Cofradía y la necesidad de llegar en autocar al centro de minusválidos psíquicos que limita en uno de sus lados por la calle Fragua (“que también debería cambiar de sentido de circulación”). De este modo se “cambia el entorno para el mejor acceso de los autocares… y del camión de basura” (…). En su esquema, la calle Cofradía se circularía hacia el Este y la calle Escancianos hacia el Paseo de Juan Carlos I. Vecino de Campo de Tiro (diciembre 2008)

[Plaza del templete, en el Campo de Tiro] “No hay facilidades para usar el templete, pues no tiene ni enganche de corriente ni cubierta”. Sin embargo, ”sería adecuado para actividades culturales”. Dice que en esta zona el tráfico rodado también presenta problemas. Según explica, a una de las calles (…) se entra por el sentido contrario al que sería, a su juicio, recomendable. De hecho, “el camión de la basura accede por dirección contraria”. Miembro de la AVV “La Unión” (diciembre 2008)

 

 

 

 

La sombra de la Esperanza

Para finalizar la entrevista dimos una vuelta (…) Me comentó que en esa zona, conocida aún como Poblado de la Esperanza, existen nuevos bloques con piscina. Vecino y trabajador en Pajarillos Altos (noviembre 2008)

Vive cerca de donde estuvo el Poblado de la Esperanza y, aunque conoce le nombre, el “no lo ha visto nunca. Ahora allí hay canchas y mesas de ping-pong” donde van en verano a jugar. No recuerda la época de la existencia del poblado. “El barrio está ahora tranquilo pero siempre queda la fama y los rumores de inseguridad.” Adolescente, vecino de El Pato (otoño 2008).

“Lo conocía hace unos 15 años (…). Los yonquis no me han dado miedo nunca; el poblado no daba miedo, lo que era, era indignante. Había gente viviendo en la calle, se consumía heroína, cocaína, una mezcla, tanto fumada como inyectada. Pero nunca en las calles se ha visto pinchar a nadie porque había picaderos. Tenías que ir a los picaderos a propósito para verlo. En el parque Patricia y en el parque del Pato sí podías encontrarte jeringas. En Pajarillos Bajos nunca se ha visto nada, salvo alguna persona dormida en el portal. Había gente drogadicta del barrio, sí, pero la gente que iba normalmente iba a comprar era gente de toda España y Portugal porque aquí la droga estaba muy barata y venía gente de todas partes y venían a dormir aquí, casi siempre al centro, en la calle o en los cajeros.” Trabajadora en Pajarillos y ex-vecina del barrio (otoño 2008)

El realojo [tras la demolición del Poblado de la Esperanza] lo vivió ya desde fuera, “como una mera espectadora, no como vecina”. Dice que la mayor parte del realojo se hizo en el 29 de Octubre (Pajarillos Bajos) y en las Viudas (Las Delicias). “Fue muy duro para el barrio meter a esa gente en Pajarillos Bajos. Eso ha hecho cambiar el barrio. Comenzaron los enfrentamientos y fue una cosa muy negativa pero ahora la vida del barrio y su ambiente se van suavizando.” El poblado “era supuestamente transitorio pero se quedó allí y se convirtió en un problema”. Trabajadora en Pajarillos y ex-vecina del barrio (otoño 2008)

 

 

 

 

¿Un conflicto ligado al urbanismo?

“La coordinadora contra el narcotráfico se organizó en Pajarillos cuando se cerró el poblado de La Esperanza y los gitanos se fueron a vivir a la parte baja. A algunos vecinos les entró una sensación de pánico y crearon una asociación en contra de la droga que se opuso al resto de asociaciones del barrio. Querían controlar el tema de la droga y el realojo en el barrio de los habitantes de La Esperanza… pero estaban controlados desde fuera del barrio […] Se juntaban 1000 o 2000 personas. No querían negociar, ni se preocupaban de buscar alojamientos. Se enfrentaban también con los demás vecinos, con la policía y con los gitanos, aunque no fueran narcotraficantes. Les metían a todos en el mismo saco”. Vecina de Pajarillos Bajos (noviembre de 2008).

Entiende que esto [la drogodependencia] es un problema de salud pero también “un problema de desentendimiento por parte de las autoridades locales”.Indica que “este problema se ha paliado en gran medida en el barrio con la reubicación de la familia de los Monchines en diversas partes de Valladolid, pero algunos todavía están aquí y por eso mucha gente ha decidido crear un grupo de acción directa y hacen manifestaciones todos los martes del año”. Aclara, no obstante, que se trata de una acción radical y que no está de acuerdo, que considera que provoca más problemas de los que soluciona y que el asunto se debería resolver por “cauces legales”. Propietaria de un establecimiento en Pajarillos Bajos (noviembre de 2008)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Inundaciones

Otro problema que tiene el barrio son “las inundaciones por mala evacuación de aguas pluviales”. (Él vive en un piso bajo de las casas de Ibánez Olea, que están bajo la rasante de la carretera de Soria). Joven, vecino de San Isidro (otoño 2008).

 

 

 

 

 

Necesidades y aspiraciones

“[El centro de salud] Está muy lejos”, “en San Isidro”. “Debería estar en Pajarillos Altos”. “En esta parte del barrio es donde vive más gente mayor y donde más se necesita”. Miembro de la AVV “La Unión” (diciembre 2008)

“Falta policía por aquí. Tiene que haber más policías para que haya más orden, pero no policías de paseo, sino policías legales [sic], que hagan bien su trabajo y que cumplan con su trabajo […] Lo que hace falta no son los cambios, […] queremos gente buena. […] Hace falta cambio, ¡cambio! En este barrio antes había gente buena y conocida. Ahora, allí arriba [Pajarillos Altos] les ha tocado la lotería.” Vecino del Polígono 29 de octubre (diciembre de 2008)

“Hay pocas zonas verdes en el barrio, dentro del barrio. El barrio es muy denso, hay pocas zonas de juego”. Trabajadora en Pajarillos y ex-vecina del barrio (otoño 2008)

“Hay problemas de aparcamiento. A determinadas horas del día es imposible aparcar, incluso en doble fila. […] Las tiendas especializadas no existen, no como en Delicias, así que para comprar cosas como algún regalo hay que irse fuera. Tampoco hay médicos especializados, ni dentistas, ni abogados. En la calle Cigüeña están concentrados los bancos. La gente de arriba siempre tiene que bajar a alguna cuestión.” Vecina de Pajarillos Bajos (noviembre de 2008).

“Mal no puedo hablar [del barrio]. Vivo bien. No es tan conflictivo como la gente piensa, aunque sí hacen falta cosas. La gente sigue yendo al centro a comprar”. “Se necesitan guarderías también. Está la de la Junta [de Castilla y León] al lado del río [Esgueva] pero donde se necesitan ahora mismo es en el [plan parcial] Campo de Tiro”. Vecino de Campo de Tiro (diciembre 2008)

“Queremos un Centro de Mayores, que ya estaba proyectado entre la piscina y el Centro Cívico, pero aún no nos lo han hecho. Nosotras vivimos solas y nos gusta estar por el día entretenidas y con más gente. También queremos más plazas, ajardinadas. Comercios tampoco tenemos. De comida hay muchos pero no de otras cosas. Ahora nos tenemos que desplazar al centro. ¡En las Delicias sí hay otros comercios! […] Está muy claro lo que le falta al barrio: un centro para mayores (como nos han prometido), que entierren la vía, y que las calles estén más limpias. […] Otra cosa que le falta al barrio son guarderías. Ahora hay dos privadas y una del Ayuntamiento, pero de la Junta de Castilla y León no hay ninguna. Por las calles hacen falta muchos más policías y vigilancia, aunque hay pocos robos, pero estaría bien que deshicieran los grupitos. […] Queremos más iluminación, que las zonas verdes estén mejor conservadas y que las calles sean más anchas, que las viviendas estén más humanizadas, un centro comercial, zonas de ocio, una administración de lotería, más aparcamientos, autobuses, instalaciones deportivas, una residencia de ancianos y el centro de mayores que estaba programado para el 2008. Un aparcamiento subterráneo también estaría bien. Ya han hecho uno, pero sigue habiendo muchos coches y poco aparcamiento. No es que a nosotras nos moleste, pero todo lo que sea mejor para el barrio, también será mejor para todos. Hay un polideportivo en San Isidro, pero deberían de hacer otro abajo, porque la gente lo usaría más. El centro cívico está muy bien planteado, pero hay mucha gente y se está haciendo pequeño. La línea del bus que hay, la número 3, pasa cada 15 minutos, pero debería pasar más a menudo, cada 10 minutos. No hay mucho acceso a la ciudad sólo con esta línea. También está el C1, pero va por fuera de la cuidad y son insuficientes. Por ejemplo, para subir a la Residencia, o sea, al Hospital Río Ortega, que está muy lejos, no hay líneas que nos lleven. El ayuntamiento nos tiene abandonados: […] el centro cívico tardaron mucho en hacerlo, y no se molestan en hacer ya más cosas.” Dos mujeres, vecinas de Pajarillos Bajos desde sus inicios (noviembre 2008)

“Una zona deportiva o de encuentro para muchachos se necesita”, como canchas de baloncesto. “Pusieron alguna al lado del Mercado Central” y “a las del parque Patricia la gente no va, aunque las haya”. Vecino y trabajador en Pajarillos Altos (noviembre 2008)

Alude a la necesidad de que “haya una plaza que represente Pajarillos, un sitio bueno”. Propone ubicarla en el lugar ocupado actualmente por el instituto Leopoldo Cano. “Fue en su día prefabricado para salir del paso” ya que “había mucha demanda”. En lo referido al tráfico, “hacen falta aparcamientos”. En el Mercado Central “han hecho uno pero no todo lo grande posible, por lo visto. Aparte, no es asequible por el precio”. Los equipamientos del barrio “son muy poquitos“ y, para las compras no cotidianas, “hay que acudir a centros comerciales o al centro”. “Los pequeños negocios abiertos no han dado buenos resultados”, no suelen funcionar bien. “Para ir a comprar ropa debes ir al centro. Sin embargo de alimentación estamos bien servidos, aunque todas las tiendas están en el mismo sitio”. “Me tengo que bajar a comprar desde arriba, donde vivo”, añade. Propone la explanada de los militares como un lugar idóneo, “una alternativa”, “para hacer algo grande, un Palacio de Congresos quizás”. Vecino de Campo de Tiro (diciembre 2008)

Declara que desearía un control más habitual de la policía como solución al problema de la falta de seguridad y vandalismo. (…) Le gustaría que hubiese mas actividades infantiles para el rango de edades de sus hijos y hace referencia a que no ha podido inscribirlo a la piscina cubierta del barrio. Puntualiza que también desearía unos horarios de guardería más amplios para facilitar el acceso al trabajo a las personas de su colectivo. Respecto a instalaciones en el barrio, menciona la existencia de una mezquita en la calle Villabañez. Dice que antes estaba en la calle Faisán, pero que la trasladaron para tener una local de mayores dimensiones. Esta mezquita es la única existente en Valladolid y, debido a ello, recibe una gran cantidad de fieles. Se trata de una mezquita para hombres y dice que, por ello, ella no puede acudir al culto como desearía. (…) Dice que, en su tiempo libre, los fines de semana, pasa mucho tiempo con sus hijos en el parque cercano a su vivienda [Fuente de la Salud]. Considera que éste está bien dotado de instalaciones pero echan en falta un campo de fútbol. (…) Realiza algunas labores de voluntariado dentro de la asociación de vecinos y colabora con los servicios sanitarios como mediadora. Señala que ésta última es una función necesaria, fundamental para los marroquíes que acuden a los servicios médicos y que no hablan el castellano, y que debería de existir continuamente una persona capacitada para realizarla. Ella encuentra mucha dificultad en compaginar su trabajo con esta actividad. Vecina de San Isidro (noviembre de 2008)

Destacan “la carencia de un centro de día para personas mayores en el Mercado Central. Hay naves adjudicadas para ello pero está parado”. También piden un solárium para la piscina cubierta. Varios miembros de la AVV “La Unión” (diciembre 2008)

El colegio Pío de Río Hortega no funciona como tal desde hace tres o cuatro años. “Parece que una parte se dedica ahora a chicos autistas”. “Es aquí donde se podría hacer una guardería”. Miembro de la AVV “La Unión” (diciembre 2008)

En cuanto a los equipamientos sanitarios, le parece que el barrio no ha estado bien cubierto: “no había un ambulatorio y para el hospital había que irse hasta Enésimo Redondo, el que ahora se llama Pío del Río Hortega. Hasta los años 80 no construyeron el ambulatorio de la Pilarica y los vecinos tenían que optar por consultas privadas de pediatría que había en pisos del barrio y que se pagaban por cuotas semanales”. Propietaria de un establecimiento en Pajarillos Bajos (noviembre de 2008)

Han pedido [al Ayuntamiento] otro aparcamiento “al lado del colegio Miguel Hernández, en el solar donde ahora se juega a la petanca”. Insiste además en que quieren “una plaza de Pajarillos”, “que quiten el Leopoldo Cano y pongan ahí una plaza bonita”. En cuanto a la circulación en coche, comentan que “es necesario modificar el semáforo de la calle Cigüeña en el cruce con la calle Pelícano” porque “viniendo del Mercado Central por la calle Cigüeña, se abre el semáforo para atravesar el cruce con la calle Pelícano y, a la vez, se pone en verde el del sentido contrario, así que si quieres girar hacia la izquierda (para ir hacia la vía) debes esperar a que dejen de pasar coches en el sentido contrario al tuyo y haces que se formen atascos grandes en este punto tras el semáforo”. Para evitar este problema consideran como opciones “modificar los semáforos” y, si no, “prohibir el giro”.Miembro de la AVV “La Unión” (diciembre 2008)

La localización del “instituto prefabricado [Leopoldo Cano]” –insiste- “es idónea para una plaza y aparcamientos”, más “ahora que sobran colegios e institutos en Pajarillos”. Dice que el paseo Juan Carlos I, en el tramo comprendido entre la carretera Soria y la calle Villabáñez, sería recomendable que “se quede en un sólo un carril por sentido porque los coches corren mucho”. De cuatro carriles se debería pasar a dos: “en vez de dos y dos, uno y uno”. Además “falta un carril bici” pues ya en la parte nueva de Pilarica está presente. Las aceras no estaría de más que fueran más anchas. “Quedaría el paseo elegante”. Vecino de Campo de Tiro (diciembre 2008)

No ve en el barrio un espacio identificativo. “Quizás ahora el centro cívico en el Mercado Central. Antes se jugaba mucho en el parque Patricia, aunque con la droga se perdió un poco. Quizás la plaza del centro cívico ahora sea el centro”. Pero ella “no ha vivido un centro” y “quizá ese centro fuera necesario”. Trabajadora en Pajarillos y ex-vecina del barrio (otoño 2008)

Para él, a su edad, ve necesario “algo para ancianos”. Vecino mayor de Pajarillos Altos (diciembre 2008)

 

Extractos de entrevistas realizadas a vecinos del barrio de la Pilarica. Marzo de 2009

30 abril 2009

 

 

Entrevistas y trascripciones: María Aldama, Juncal Cuesta, Adriana Cutitaru y Clara Fernández.

Revisión y edición: María Castrillo

 

 

 

 

 

 

 

 

 

  

La Pilarica en Valladolid

“Es un barrio en el que estoy trabajando muy a gusto. La gente que no pertenece a él, cuando nombran a la Pilarica, suelen hablar de que es un barrio peligroso y no hay muy buena imagen de él”. Añade: “yo he estado trabajando en sitios como la plaza de Juan de Austria, en el barrio de Las Delicias y otros. Cuando me ofrecieron venir a la Pilarica, mis compañeros de trabajo me decían que cómo me atrevía a ir a ese barrio, que era muy peligroso y había muchos problemas”. Seis años después está convencido que es “el mejor lugar en el que ha trabajado nunca”. “La gente es muy familiar, muy cercana”. Ahora mismo no querría irse porque “se siente muy cómodo”. “Aquí” –asegura- “la gente te dice las cosas tal y como son, sin hipocresía y eso es una de las diferencias con respecto otras zonas”. ”No es cierta la mala imagen que se pueda tener en la ciudad sobre Pilarica”. Trabajador en La Pilarica (otoño 2008)

“Aunque parece un barrio periférico, se sitúa muy cercano al centro… Se puede ir caminando”. Esto último, para ella, es algo “muy positivo”. Mujer, vecina de la Pilarica (otoño 2008)

“El barrio es diferente al resto de la ciudad, pero yo lo prefiero; es más tranquilo. Aún así, hay quien se ha ido del barrio. Mis hijos medio en bromas decían que no se querían ir del barrio, que nos iríamos nosotros antes que ellos, pero nosotros nos quedamos. Ellos que hagan lo que quieran. El barrio es muy formativo (se enorgullecen de ello)” […] El barrio estaba aislado totalmente del resto de los barrios, inclusive de Pajarillos, porque no había más que un puente; luego hicieron más. El puente lleva 12-14 años… no, no, más, unos 20 años”. […] “El barrio estaba marginado”. “Al principio no teníamos ninguna ayuda; el río lo limpiaban los vecinos a mano. Las calles tenían baches y grandes charcos; eran de tierra; el coche se aparcaba en la acera de tierra hasta que llegó la pavimentación, pagada en parte por los vecinos. La primera en pavimentarse fue Puente de la Reina, la principal del barrio”. […] “Todos tenemos los mismos derechos, pero han contado demasiado los intereses…y al final, va todo para los mismos sitios” e insinúa que se refiere a Parquesol y a la zona Sur en general. […] “Todos los barrios tenemos los mismos derechos y deberes, deberían inclinarse más por los ‘extramuros’…”. […] ”Mis hijos se fueron a vivir a otros barrios y luego se trasladaron a un pueblo del extrarradio [sic] -yo no me habría ido- y al Barrio España -porque quería una casa molinera arreglada, no quería piso… Es más cómodo porque lo acondicionas a tu gusto, son viviendas más amplias, permiten tener mascotas y no son tan caras como los chalets”. […] Se sienten orgullosos de “no haber admitido la construcción de moles como en la Rondilla o en Delicias”, aunque reconoce que la Rondilla “tiene un parque extraordinario” y se quejan de que en el barrio también había espacios “donde se podían haber hecho cosas así”. Pareja de “pioneros” de la Pilarica (diciembre 2008).

“El centro está muy cerca andando, en unos 15-20 minutos puedes llegar a la Plaza Mayor. El carril bici está bien pero no se usa tanto porque no se han trazado recorridos completos, sino en pequeños tramos”. Hombre, trabajador en su propio negocio en La Pilarica (otoño 2008).

“Es un barrio céntrico en cuanto a que tiene cerca el hospital, la Rondilla… un poco de todo cerca. Cuando trabajaba, quedaba con los vecinos que trabajaban en el mismo sitio para ir en coche al trabajo. De otro modo, no tenía sentido ni merecía la pena porque aparcar en el centro es difícil y se puede llegar fácilmente andando en 15-20 minutos”. A menudo usaba el autobús para ir, pero lo considera un trayecto corto y fácil a pie. Mujer, vecina de La Pilarica (noviembre 2008)

 

 

 

 

 “Place attachment”

Después de un rato callado se interesa por saber si la entrevistadora ha jugado alguna vez a los Sims: “Lo digo porque yo tiraría el barrio y haría uno nuevo”. Adolescente, vecino de La Pilarica (noviembre 2008).

“No me gusta el barrio”, dice para comenzar, aunque añade: “bueno… sí que tiene cosas… pero yo no me muevo mucho por él… no estoy, sólo el tiempo que estoy en casa”. Joven, vecina de La Pilarica (noviembre 2008).

Las viviendas “no son muy grandes” pero se siente “muy bien en este barrio”. “No lo cambiaría por muchos otros lugares que me han ofrecido”. Percibe es que “es un barrio en el que están muy unidos. Es como un pequeño pueblo en la ciudad”. “Eso me gusta mucho, me siento muy cómoda cuando cada día salgo a la calle y siempre me encuentro con alguien conocido. Es un barrio muy acogedor” […] “Estoy muy contenta de vivir en el barrio de la Pilarica y no querría cambiarme”. Mujer, vecina de la Pilarica (otoño 2008)

“Lo bueno de Pilarica es que, a pesar de la falta de equipamientos y zonas verdes, la gente joven quiere vivir aquí. Hasta hay gente que se fue a vivir a Pajarillos y sigue viniendo a Pilarica”. Mujer, miembro activo de la Asociación de vecinos de la Pilarica (otoño 2008).

Dice que la Pilarica “es un barrio sencillo y seguro” y que “sí se identifica con él”. Pero si, por ejemplo, fuera de Pajarillos, cuando le preguntaran dónde vive, evitaría decirlo directamente, se lo pensaría dos veces. Lo que sí le gusta mucho es la ciudad de Valladolid, tanto en comparación con su país natal como con otras ciudades españolas más grandes, como Madrid. Hombre, extranjero, vecino reciente de La Pilarica (otoño 2008).

Fueron pioneros del barrio en los pisos. El suyo fue el primer bloque que se construyó en el barrio, en Puente de la Reina; el resto eran huertas y molineras. “Me trajo al destierro”, comenta ella. “Llevamos 43 años en el barrio, desde el 9 de mayo de 1965, y ya hemos criado raíces en el aquí”. Ella antes vivía en el centro de Valladolid. “Traerme aquí fue lo peor que me podía hacer” pero decidieron ir allí porque necesitaban el piso a corto plazo y allí era posible. “No me pesa para nada haberlo hecho”, dice ella. […] “A mí me regalan un piso en el centro –dice él- y no me voy ¡si allí no conozco a nadie…! Aquí preguntas por la gente y en seguida te dicen… El barrio funciona por la posibilidad de ayuda, no la económica…”. Pareja de “pioneros” de la Pilarica (diciembre 2008).

Le gusta el barrio pero antes vivía en la Circular y también le gustaba mucho. “De no haberme tenido que mudar por motivos económicos, no lo habría hecho”. Mujer, vecina del Paseo del Cauce (otoño 2008).

Lo primero que dice sobre el barrio: “Estoy encantada con la gente. Voy a muchas actividades al centro cívico y a algunas al hogar”. “Si me dicen ahora que me dan un piso en la calle Santiago o en la Plaza España, no me iría… Y me dirán que si soy boba, ¿cómo va a vivir Vd. mejor en un barrio?” Explica que una amiga suya tuvo que irse a un piso al centro porque su casa no tenía ascensor y que echa mucho de menos el barrio, que si no fuera por la falta del ascensor, que le hacía imposible llegar a su casa, “no se le habría ni ocurrido irse”. Mujer mayor, vecina de Nueva del Carmen (noviembre 2008)

 

 

 

 

 

Barrio

“[Llega hasta] la universidad (la iglesia ya pertenece a Belén); Nueva del Carmen, que pertenece mitad a Pilarica mitad a Belén; pasando el río se considera Pajarillos o Vadillos. Desde 12 de octubre es Belén”. Mujer, vecina de La Pilarica (noviembre 2008)

“A este lado de la vía [Este], el barrio está mucho más unido, posiblemente porque tienen mayor problemática. La gente que cruza hacia este lado, lo hace porque vivió aquí antes. Si algo define al barrio es la gente, la relación que se establece entre ellos y, físicamente, lo que más sienten como su barrio es lo que hay a este lado [Este], la iglesia y la plaza”. Hombre, trabajador en su propio negocio en La Pilarica (otoño 2008).

“El barrio es pequeño. Con Belén, parece algo más pero a partir del nº 8-10 de la calle Nueva del Carmen ya pertenece al barrio de Belén”. Para él, “Pilarica comprende del ambulatorio hacia acá, más el sector Este (en torno a Puente de la Reina), la calle Zaragoza… Del río para allá ya es Pajarillos”. Pareja de “pioneros” de la Pilarica (diciembre 2008).

 

 

 

Pajarillos / Pilarica

“¿Pero no es el mismo barrio todo? (…) Yo pensaba que esto era Pajarillos… De hecho, siempre he creído que la Pilarica se refería a la plaza y ya”. Cuenta que, a la plaza de la Pilarica, sólo ha ido un par de veces, cuando era más pequeño. Adolescente, vecino de La Pilarica (noviembre 2008).

“Sí, se me mezcla con Pajarillos… yo, a veces, no sé hasta donde llega uno y otro… Pajarillos creo que empieza por la calle Cigüeña y por ahí que ya todas las calles llevan nombre de pájaro… ¿no?” y se ríe. Joven, vecina de La Pilarica (noviembre 2008).

 

 

 

Pilarica / Belén

“Al principio fueron un solo barrio pero, al ir creciendo, con el tiempo, los barrios se separaron aunque mantienen la relación. Y ahora está la plataforma Pi-Bel. Las asociaciones de vecinos de los dos barrios cooperan mucho, e incluso en fiestas salen de un barrio y acaban en el otro: los carnavales empiezan en la Campa y acaban en Rafael Cano, los niños de los dos barrios se suelen reunir en la Glorieta del Descubrimiento y en la plaza del aviador [Gómez del Barco] también se suelen llevar a cabo actividades conjuntas, también en los espacios de la universidad. Lo que pasa es que se confunde religión con geografía, es decir, que la gente de Pilarica que está en la parroquia de Belén se confunde y cree que son de Belén, cuando realmente son de Pilarica”. Mujer, miembro activo de la Asociación de vecinos de la Pilarica (otoño 2008).

 

 

 

 

 

Ambiente(s) en el barrio

Aunque “el barrio está muy unido”, hay “una clara diferencia entre las dos partes”. “A este lado [zona Este de Pilarica] se hace una vida de calle, es decir la gente, en concreto los gitanos, pasan el tiempo sentados o reunidos en la calle, algo más parecido a un pueblo, mientras que al otro lado de la vía [zona Oeste del barrio] no hay prácticamente gitanos y la vida de sus residentes es más acelerada, es decir, salen de casa prácticamente para ir al trabajo y no se involucran tanto en la vida del barrio”. Trabajador en La Pilarica (otoño 2008).

Ella vive en una zona “bastante nueva” del barrio, donde viven “muchas personas que han venido de otras partes de la ciudad”, y nota que “esta gente que lleva tan poco tiempo en la Pilarica no se integra ni se involucra. Suelen ser personas que no pasean por las calles del barrio, tan sólo se limitan a ir de casa al trabajo y del trabajo a casa. Yo noto que la relación es mucho más fría con ellos que con la gente que lleva en la Pilarica mucho tiempo y que está acostumbrada a una manera de vida más familiar donde todos conocen a todos y se saludan por la calle”. Mujer, vecina de la Pilarica (otoño 2008)

“Antes eran todo viviendas molineras mal acondicionadas y después se comenzaron a hacer bloques de cuatro plantas, pero esto no significó que se perdiese el modo de vida de los vecinos”. “Es un barrio muy unido y agradable, sin estar masificado”. Cree que “esa sensación de barrio familiar” se debe a que, cuando se formó el barrio, “la mayoría de sus vecinos venían de los pueblos y, al llegar a la ciudad, siguieron llevando el mismo tipo de vida donde toda la gente se conoce”. […] Vive en otro barrio y sólo va a la Pilarica a trabajar pero asegura que “es el mejor barrio de Valladolid. Siempre ha tenido mala fama, pero no es así. La gente piensa que es una zona conflictiva pero no es verdad, no hay inseguridad entre los vecinos”. Hombre, trabajador en su propio negocio en La Pilarica (otoño 2008).

“Al ser personas con el mismo nivel económico, las relaciones entre los vecinos son mejores que en otros sitios, ya que nadie envidia lo que tiene el otro”. No obstante, ella no tiene demasiada relación con los vecinos. “Yo voy a mi casa y lo que hagan los demás…” Mujer, vecina del Paseo del Cauce (otoño 2008).

“El barrio es un lugar tranquilo, aunque de vez en cuando se monta jaleo con las fiestas universitarias. No me parece mal porque es una cosa puntual pero me da pena ver a chavalitos tirados por los jardines… Pero el barrio no es problemático. Hace años (como unos 15… ya habían construido las universidades) hubo bastantes problemas de droga: encontraban jeringuillas… Por lo demás, ha habido y, todavía de vez en cuando, hay manifestaciones, pero son por el bien del barrio… inevitables”. […] Repite que se trata de un barrio tranquilo y cuenta las excepciones: “hace años se hizo una recogida de firmas contra la droga y también, hace unos 18 años, se hizo otra con respecto a la fábrica de sebos Antonio Peláez, que generaba muchos olores desagradables para los vecinos”, “también hubo un suicidio de una vecina de la 3ª torre hace unos 11 años… todo eso fue muy duro pero yo no veo violencia o problemas de esos que hay tanto ahora… o por lo menos no son significativos en el barrio. Tampoco Belén me parece un barrio problemático”. Mujer, vecina de La Pilarica (noviembre 2008)

“Un día leí en el periódico algo así como que la gente de Pilarica era un cultivo de algo…de no sé qué…no me acuerdo lo que decían, pero como que quería decir que éramos mala gente. Yo me cabreé muchísimo… ¿Cómo nos llama mala gente? ¡Mala gente el que escribió eso!… De verdad, me enfade muchísimo… Yo quiero saber quién escribió eso… Sí somos muy buena gente. Es un buen barrio. La gente muy bien, de verdad que si, eh… ¿Quién habrá escrito eso?”. Mujer, vecina del Paseo del Cauce (otoño 2008).

El barrio le recuerda a la vida del pueblo: “te conoces más… en otros sitios nos morimos y, si no vemos la esquela, no nos enteramos; al revés que en el pueblo, que se entera uno de todo”. Mujer mayor, vecina de La Pilarica (noviembre 2008)

Lo que más valora del barrio es “que sea como un pueblo, que se mantenga el ámbito familiar, a pesar de la falta de equipamientos… Ir por la calle y saludar al vecino, aunque luego no tenemos parques agradables”. Mujer, miembro activo de la Asociación de vecinos de la Pilarica (otoño 2008).

 

 

Asociación

De la asociación de vecinos dice que “me parece una asociación bien”, aunque del resto de la gente del barrio dice que “está como muy cerrada”. Hombre, extranjero, vecino reciente de La Pilarica (otoño 2008).

“El hecho de haber concentrado en el barrio instituciones como la ACLA, la casa de los niños de los cayucos… todo eso supone una gran carga social. Es una problemática muy fuerte en poco espacio. No se pueden concentrar tantas cosas en un barrio tan pequeño sin que surjan problemas, aunque haya mucha gente de voluntariado realizando mejoras sociales y ayudando un poco a compensar las cosas. Hay mucha gente en la asociación que se implica mucho y consigue muchas cosas… Admiro el trabajo y el empeño que pone esta gente”. Mujer, miembro activo de la Asociación de vecinos de la Pilarica (otoño 2008).

“Esta plataforma [PiBel] mantiene a los dos barrios muy unidos en torno a dos problemas comunes: la vía y el río”. No obstante, ”Pilarica y Belén siempre han estado muy unidos, ya que en un principio fueron un único barrio”. Hombre, trabajador en su propio negocio en La Pilarica (otoño 2008).

“La Pilarica ha sido una zona donde se ha luchado mucho por lo que se quería y esto ha formado un espíritu de unión entre todos los vecinos. Y aunque ahora ya no hay tantos motivos, o al menos no tan graves, por los que luchar, esa unión de los vecinos se ha ido transmitiendo de padres a hijos y nietos”. Mujer, vecina de la Pilarica (otoño 2008)

Considera que el barrio “tiene el mayor movimiento social de la ciudad; el primero o de los primeros junto con la Rondilla y Delicias. Hay mucha participación”. “Cuando llegamos ni siquiera había parroquia, aunque sí estaba la iglesia como edificio. Íbamos a misa a la Magdalena. Cuando hicieron la parroquia, empezó el movimiento en el barrio, en 1968. A partir de entonces también surgió la asociación, a través de la que hemos ido luchando por el desarrollo del barrio, estableciendo condiciones: respeto de la altura contenida (no queríamos grandes promociones de vivienda; quizá frene el desarrollo, pero es más saludable…) Claro que las grandes promociones tienen sus ascensores y sus cosas, y nosotros no” […] “La facilidad para el desarrollo fue gracias a los jesuitas, que proporcionaron los locales donde reunirse a los vecinos; los grupos siguen teniendo mucho peso en el barrio”. […] “Se ha luchado mucho en el barrio por reivindicaciones sociales. Al principio no había colegios, se luchó mucho por el Antonio Machado; ahora en desuso… ahora sobran ¡qué pena!. Nos manifestamos incluso haciendo sentadas en la vía del tren; todo lo que se ha logrado en el barrio ha sido gracias a la lucha de los vecinos. Ahora llevamos una época un poco “dejados”; los jóvenes ya no son tan inquietos, no tienen necesidad; hay más dejadez, y se nota en la sociedad. La gente joven no se mueve, incluso aunque tenga necesidades laborales, que ahora hay más. Quizá porque los padres les han proporcionado una situación más cómoda, los han protegido más”. […] “El barrio ha crecido muy unido, gracias a grupos de gente con inquietudes y ganas de ayudar, que reconocían el barrio como un campo de trabajo: grupos de monjas, los jesuitas, aportación de todos los vecinos… así nació la guardería, que tuvieron que improvisar con lo que había: los locales bajo su vivienda vendidos más baratos por el dueño a la asociación, colaboración profesores por poco dinero… Consiguieron cubrir las necesidades del barrio. Los locales parroquiales eran de un particular. La profesora era una monja que educaba a los niños en el todo es de todos y nada es de nadie. Todas las aportaciones eran para todos: valores del compartir, la participación… No como antes, cuando era joven, el sistema era diferente; cada uno tenía sus cosas”. […] “Los jesuitas vivían en una molinera viejísima adosada a la iglesia, allí fue donde nació la asociación de vecinos, luego la trasladaron a la calle Calatrava (cuando las reuniones de más de 4 personas se consideraban subversivas y teníamos que tener mucho cuidado) hasta conseguir locales propios (de la asociación, no de un particular) en los bajos de nuestra casa, pagados por los socios. […] Puntualiza que los locales son propiedad de la asociación, no una cesión municipal (“como sucede en el resto de asociaciones”) y los señala como un punto de reuniones de todo tipo […] “El padre Ventura se preocupaba de los niños: actividades, relación con la naturaleza, campamentos… y daban posibilidad a todos porque todo el personal era voluntario, por cariño. Es porque era un sector pobre, obrero… no había ninguna familia con grandes posibilidades económicas. Los barrios es lo que tiene. En sitios más desarrollados igual no hay de eso”. Pareja de “pioneros” de la Pilarica (diciembre 2008).

 

Ir a mejor

“El barrio estaba muy bien antes pero con el tiempo se fue deteriorando”. Mujer, vecina del Paseo del Cauce (otoño 2008).

A juicio de él, “el barrio se ha desarrollado poco: hay pocos servicios, carencia de espacios verdes…. el acondicionamiento de la ribera del río… al menos en eso se ha hecho algo. Han dejado un paseo muy bonito y va mucha gente en el tiempo bueno”. Pareja de “pioneros” de la Pilarica (diciembre 2008).

“El barrio ha mejorado mucho. Están haciendo muchos pisos y las casas molineras van desapareciendo y haciendo otras nuevas. Hasta ahora estaba muy dejado” pero “aun nos queda mucho para alcanzar a otros barrios… bueno, aunque ahora dicen que van a poner un Alimerka ahí donde los pisos nuevos”. Mujer mayor, vecina de Nueva del Carmen (noviembre 2008)

“Lo mejor que se ha hecho en el barrio como desarrollo ha sido el acondicionamiento de la orilla del río, consigue comunicación de la gente diariamente, la gente va más por allí, incluso de otros barrios vienen paseando… sino estarían más aislados, ha dado mucha vida al barrio. La situación del país antes no lo permitía”. Asimismo, añaden que el centro cívico también ha facilitado mucho la interacción con otros barrios. Pareja de “pioneros” de la Pilarica (diciembre 2008).

Su primera frase sobre el barrio es “ha mejorado mucho”. […] La mejora del barrio se debe “a los nuevos servicios que han ido apareciendo, como el Centro Cívico, los jardines que se han arreglado y que se han hecho nuevos parques y el río, que ahora está mejor” y recuerda que, cuando él llegó al barrio, el Esgueva “era un basurero”. […] Las actividades dedicadas a las personas más mayores también han mejorado y cita como ejemplos “unas pistas de petanca del otro lado de la vía, cerca de la plaza Rafael Cano, donde van los jubilados y es una manera de reunirse entre ellos y pasar el rato entretenidos”, “el centro del jubilado [sic]” en la plaza Encuentro de los Pueblos y el Centro Cívico, “donde dedican muchas actividades a las personas mayores y han tenido buena acogida entre los vecinos del barrio”. […] “Una de las grandes mejoras en cuanto a las comunicaciones fue la creación del puente de la calle los Templarios hará como unos 15 años. Es un nuevo punto de unión entre Pilarica y Pajarillos, ya que este puente une directamente con la calle la Cigüeña”.  Hombre, trabajador en su propio negocio en La Pilarica (otoño 2008).

 

 

 

 

Vida cotidiana

Al principio cuenta que “no se mueve del barrio”. Compra siempre cerca de su casa o en las supermercados cercanos. Repite que apenas sale y menos en invierno y vuelve sobre la idea de que es un barrio triste: “Al menos si hubiera gente en la calle…”. Pero, poco a poco, viene a contar que ha ido conociendo gran parte de Valladolid y que es su hijo el motivo principal de estos desplazamientos, ya que sufre una sordera bastante fuerte: “Lo llevo a la logopeda en la Rondilla y al pediatra de Circunvalación. También vamos bastante a la calle Santiago para la revisión de los aparatos”. El otro motivo por el que conoce otros barrios son las visitas a familiares. Habla del barrio de la Victoria, del de las Delicias, del barrio Belén. También va a San Isidro y a “lo que está cerca de Plaza España” cuando salen de fiesta, de bares […] Su rutina de mañana viene a resumirse en llevar a su hijo a la guardería, comprar, hacer la comida y, a veces, ir al barrio Belén a las clases que dan en el centro cívico de allí. “Es lo que me toca por el cobro de ayuda familiar, pero a mí no me importa, no tengo otra cosa mejor que hacer y lo pasamos bien, nos ponen películas, las comentamos, tomamos pastas…”. Vecina reciente del “casco histórico” de Pilarica (noviembre 2008).

“Mi vida la he hecho siempre fuera [del barrio] […] Puede que la apertura del centro comercial que dicen esté bien pero…” y hace un gesto que deja entender que cree será algo insuficiente para el barrio y la relación que tiene ella con el mismo. Joven, vecina de La Pilarica (noviembre 2008).

”Seguro que [el barrio] necesita muchas cosas, pero a mí no me hacen falta, tengo lo que necesito”. Para sus compras diarias va “al supermercado que está cerca de su casa, frente a la iglesia de la Pilarica”, y a la frutería “que hay en su misma acera”. Va poco al centro: “uy, no… Me sacas del barrio, de la calle Julián Humanes, Nueva del Carmen (…) y como si no he vivido aquí èn Valladolid] nunca”. Sólo va al centro para lo imprescindible, “para lo que sólo puede conseguir allí, que son pocas cosas”. “Aquí tienes todo a la puerta de casa, no te hace falta ir al centro…a comprar, nunca”. Mujer mayor, vecina de Nueva del Carmen (noviembre 2008)

Va a la piscina a Pajarillos y viene comprando por el camino. “en el Mercadona, el Lupa… pero están en Pajarillos, en el barrio no hay”. Sin embargo apuntan que la cercanía de supermercados como Mercadona les da mucha comodidad. Pareja de “pioneros” de la Pilarica (diciembre 2008).

 

 

 

 

La vía y su soterramiento

“Aquí además está la vía… eso es muy peligroso, sobre todo con los niños. A mí éste [su hijo de tres años, que la acompaña] se me escapó una vez. Salió detrás de mí sin darme cuenta…” Vecina reciente del “casco histórico” de Pilarica (noviembre 2008).

Dice no notar el ruido pero reconoce que se forman colas de coches en el paso a nivel de la vía. A él, el paso a nivel no le parece para nada incómodo o peligroso. Sin embargo, asegura: “Mi padre se queja mucho. Lleva pidiendo el soterramiento del tren mucho tiempo”. Y pregunta con gesto intranquilo: “¿Para cuándo el soterramiento? Mi padre está convencido de que se morirá sin verlo… yo quitaría el tren, sí…”. Adolescente, vecino de La Pilarica (noviembre 2008).

“No me gusta, me parece un atraso total (…) Si a cualquiera le dices que vives en Pilarica, pasado el tren, te miran con cara rara… Es como si vivieras allí perdido, en Burgos como poco (…) Es un atraso el tener que estar esperando con el coche a que pase el tren… sobre todo si es un Alvia: ¡te puedes tirar años…! (…) Además, con las obras de la vía para que pudiera pasar el Alvia, armaron mucho ruido… por lo del cambio de vías [sic]” […]Termina hablando de los atropellos en el paso a nivel: “Sobre todo es atropellada gente que va andando… pero muchos se tiran, o se quedan en medio no sé sabe muy bien por qué…”. “Aquí es la manera que tiene la gente de suicidarse”, dice riéndose. [¿Ella alguna vez ha pasado por el paso a nivel con la silla de ruedas?] “Sí. Antes pasaba alguna vez, pero es un poco incómodo con la silla… Antes estaba más penoso el paso, sin maderas ni nada. Ahora está mejor”. Joven discapacitada, vecina de La Pilarica (noviembre 2008)

Los vecinos “se sienten muy unidos, ya que años atrás tuvieron mucho por lo que luchar y ahora tienen un deseo común que es el de su unión definitiva tras tantos años divididos y que se podrá conseguir cuando llegue el soterramiento de las vías del tren”. “Sin embargo” -dice- “esa dependencia del paso a nivel como vínculo de unión entre las dos partes del barrio y con el resto de la ciudad no les supone un gran problema… quizá porque están acostumbrados”. Mujer, vecina de la Pilarica (otoño 2008)

“Hace dos años se corrió la voz de que [el tren] sería subterráneo… ¡Menos mal que estamos esperando sentados!”, añade con guasa. Ante la pregunta de qué le gustaría que pusieran al soterrarlo, ella se decanta por espacios verdes, “para los niños”, pero confiesa: “Seguro que hacen carreteras”. Vecina reciente del “casco histórico” de Pilarica (noviembre 2008).

“[El soterramiento] lo veo bien, pero no creo que vaya a pasar en la vida”. Joven, vecina de La Pilarica (noviembre 2008).

“El barrio está aislado de la ciudad por la vía pero… esto del soterramiento… yo no creo que llegue a hacerse [puntualiza que no es que no lo crea, sino que son tantas las ganas de que se produzca, que parece mentira que llegue a hacerse]. Yo recuerdo, cuando era joven, el temor a pasar la vía. Era un barrio con mala reputación”. […] “Va pasando el tiempo y [el soterramiento] no se ha desarrollado. Hace 30 años que se lucha; hay muchas buenas palabritas, pero los hechos son diferentes”. Pareja de “pioneros” de la Pilarica (diciembre 2008).

Vivió un tiempo junto a las vías y que hay grandes problemas de ruido, “aunque al final uno acaba acostumbrándose a los pitidos del tren”. También influye en el trafico: “cada vez que salgo hay una fila de coches del carajo”, y también destaca la cantidad de suicidios en las vías. Como posibles consecuencias del soterramiento del ferrocarril cuenta que “daría más vida al barrio y se cotizarían los pisos”. Hombre, extranjero, vecino reciente de La Pilarica (otoño 2008).

“Antes tampoco había paso subterráneo; ha caído mucha gente ahí, por despistes, porque se ponían… Ahora también está mejor respecto a los coches, los espacios están delimitados. El autobús 7 cruzaba la vía e iba hasta la gasolinera, creaba situaciones de peligro; ahora ya no.” Pareja de “pioneros” de la Pilarica (diciembre 2008).

“El problema de la vía, que desde siempre ha generado mucho tráfico [congestión] cada vez que un tren se acerca, y muchos accidentes por atropello, algunos voluntarios y otros no. Es lo peor del barrio”. […] No obstante, le parece que el problema que supone en la Pilarica es menor que en otros barrios, como Pajarillos, porque su frente a la vía es más corto. “Hubo un tiempo en el que se planteó cerrar el paso a nivel y eso lo hubiera aislado, pero afortunadamente, además de haberlo mantenido, se ha hecho otro paso peatonal subterráneo bastante cerca”. Hombre, trabajador en su propio negocio en La Pilarica (otoño 2008).

“Lo primero que hago todos los días: cruzar la vía.. Para ir a comprar hay que cruzarla, para coger el bus hay que cruzarla. Y el tren es bastante peligroso: hubo mucha gente que se suicidó y otros a los que atropelló el tren por accidente” (cuenta el caso de un niño sordomudo que no oyó el tren). “Antes no había túneles para cruzar las vías, solo había uno, luego hicieron los demás”. [¿Qué supondría el soterramiento del ferrocarril?:] “comodidad y rapidez. El tren tarda 20 minutos en pasar…”. Mujer, vecina del Paseo del Cauce (otoño 2008).

“Me gustaría que la quitaran, ¡como a todos!. Pero creo que eso yo ya no lo veo…” [¿Le da problemas en su vida diaria?] “Sí, porque como que son dos barrios separados (…) aunque ahora lo han puesto bien para pasar, sigue habiendo peligro (…) se quejaron mucho para que hicieran el paso subterráneo, pero se usa poco. Yo no lo usa nunca porque no me acostumbro. Me pilla mejor el paso a nivel… pero reconozco que, a veces, paso despistada, sin mirar…”. Mujer mayor, vecina de Nueva del Carmen (noviembre 2008)

“Un gran problema es la vía. Yo la paso casi a diario. Es sobre todo un problema con los niños: el tiempo de espera, lo desagradable de los suicidios y accidentes… Me gustaría que el cambio fuese para un paseo, un centro comercial…o algo que pudieran disfrutar todos”. Los pasos subterráneos del ferrocarril no los usa: “desvían mucho el camino”. […]Repite: “Lo que quiero es que quiten la vía lo más pronto posible porque es un incordio y porque pasan muchos trenes (…) El paso a nivel está señalizado, pero se cometen imprudencias… y eso, más los suicidios, es un problema. Además, hay mucho tráfico por ahí, en el centro. Pasa mucha gente… ”. Mujer, vecina de La Pilarica (noviembre 2008)

“Uno de los problemas más importantes que tiene el barrio es la vía del tren que lo atraviesa. ¡Cuando quiten el ferrocarril que hagan espacios lúdicos como dicen!”. Uno de los principales problemas con que se encuentra la gente es el aislamiento: “El ferrocarril genera ruido y no todos se pueden permitir un buen aislamiento acústico, así que, a lo mejor, en este punto, el Estado podría ayudarles de alguna manera… Además, al atravesar el barrio, el tren lo separa en dos, y como en el lado que da hacia el centro hay más comercios, más vida que en el otro lado, la gente suele decir en broma que del lado de la vía para dentro es Manhattan y de la vía para fuera es el Bronx, comparación que resulta divertida y que refleja bastante bien hasta que punto un elemento como el ferrocarril puede influir…”. Mujer, miembro activo de la Asociación de vecinos de la Pilarica (otoño 2008).

 

 

 

 

Tráfico y transporte público

El vive fuera del barrio y sólo se desplaza allí para trabajar, “suele ir andando o en bicicleta” y, aunque no haya carriles habilitados para ello, “no le supone ningún problema”. Trabajador en La Pilarica (otoño 2008)

Una de las pocas cosas que hace en el barrio siempre es cortarse el pelo. Para lo demás, dice, se van fuera… y cogiendo el coche muchas veces: “Sobre todo mi padre para trabajar, aunque lo del carril bici está bien… Pero es corto. Sólo llega hasta el túnel… y además es el que se inunda”. Adolescente, vecino de La Pilarica (noviembre 2008).

Al hablar del tráfico que pasa por su calle dice que “pasa de todo: camiones, coches, furgonetas… también es porque hay un señor aquí cerca que vende aceite refinado en contenedores…”. Vecina reciente del “casco histórico” de Pilarica (noviembre 2008).

“A mi me llevan –dice refiriéndose a su marido- pero si tengo que salir y no está él, cojo el 3 para ir al centro… aunque tampoco sé si hay más autobuses”. Vecina reciente del “casco histórico” de Pilarica (noviembre 2008).

Se levanta a las 7h30 para llegar al instituto las 8h30 en el autobús, línea C1: “Lo cojo en Vadillos. Doy bastante vuelta… También podría coger el 3 pero casi dan la misma vuelta y van muy llenos los dos (…) Llego a casa sobre las 3… Es tarde, pero bueno…” añade encogiéndose de hombros. Adolescente, vecino de La Pilarica (noviembre 2008).

Pocas veces sale a pasear por el barrio. Sólo transita sus calles para ir a otras zonas de la ciudad: “Para ir a estudiar voy en coche y el autobús no lo cojo nunca… No me gusta… pienso que no voy a poder entrar… y tengo miedo de que la gente se me eche encima”. Joven discapacitada, vecina de La Pilarica (noviembre 2008).

“[De autobuses] estamos surtidos, pero vendría bien alguno más. A pesar del transfer, los recorridos se hacen muy largos, se tarda mucho. Para ir hasta el cementerio de Las Contiendas pasan cada 30 minutos; para la Rondilla los hay cada 15-20 minutos y el de Belén, cada 10 minutos”. Mujer, vecina de La Pilarica (noviembre 2008)

No suelen ir mucho al centro de la ciudad, “sólo para lo elemental, a pesar de que está cerca”. Con los autobuses 3 y 7 se desplazan con facilidad “Pasan cada cuarto de hora; pero es cómodo desplazarse al centro andando, se llega en media hora”. Antes iban dos días por semana al centro, ahora les da más pereza y están más ocupados en el barrio en sus actividades; te acostumbras a un sector y luego te cuesta desplazarte. Pareja de “pioneros” de la Pilarica (diciembre 2008).

”No es necesario el coche para ir al centro. Llegamos a todos los sitios andando. Pero es cierto que la gente compra coches, las familias tienen 2 o 3 coches por familia, casi un coche por persona, lo que genera un problema en el tráfico. Son necesarios más aparcamientos. Para eso, a lo mejor se podrían construir edificios de aparcamientos exclusivamente” (hace referencia al ejemplo de Venecia donde, al entrar, hay que dejar el coche en un edificio de aparcamientos y luego seguir con la visita a pie. “Incluso sería interesante que los locales comerciales que no se usen sean comprados y convertidos en aparcamientos”. Explica que ella hizo esto con unos cuantos vecinos “y funciona”. “Por lo demás, el principal problema del tráfico es la pérdida de tiempo en el transporte público, ya que se tarda tres veces más en ir en bus que en coche”. Mujer, miembro activo de la Asociación de vecinos de la Pilarica (otoño 2008).

“Como no cojo el coche, tampoco puedo decir si hay muchos problemas, aunque sí que hay bastante tráfico […] Sí que faltan aparcamientos, pero nosotros no tenemos ese problema porque tenemos cochera. Aunque sí que hay bastantes robos en las cocheras… están un poco chungas”. Mujer, vecina del Paseo del Cauce (otoño 2008).

En cuanto a los autobuses, comenta que sólo pasan el 7 y el 3 [no cita el C1 es porque, cuando habla del barrio, se refiere siempre al Este de la vía] pero “con cualquiera de los dos se tarda más que yendo en coche. Si yo quisiese ir en bus al trabajo tardaría unos 45 minutos y en coche sólo tardo 15”. No obstante, le parece que los buses “conectan bien con el resto de la ciudad”. Hombre, trabajador en su propio negocio en La Pilarica (otoño 2008).

 

La Esgueva

Al preguntarle por el río, dice: “¿Qué río?… ¡ah! si, el río… Es bonito. Llega a todos lados, te pones a andar y ya te puedes cansar. Es bonito para los niños… a mi hijo le gusta mucho por los patos. Le gusta mucho la naturaleza”. Vecina reciente del “casco histórico” de Pilarica (noviembre 2008).

”En el río hay muchas ratas por el empedrado que pusieron (antes era de cemento) y como, encima, se echa comida a los patos… Aquella piedra que pusieron, además, provocó inundaciones en los garajes y tuvieron que sacar las tuberías al exterior (y lo tuvo que pagar la comunidad) porque los garajes quedaban por debajo del río. Hubo muchos bloques afectados por el mismo problema”. No obstante, “la reforma del río me resulta bonita. Hay un buen paseo que permite pasear sin peligro y sin tener que ir esquivando coches”. Mujer, vecina de La Pilarica (noviembre 2008)

“El paseo del río ha hecho bien a mucha gente, especialmente en verano”, aunque ellos en verano se van al pueblo. “Está bien pero tiene un pequeño aislamiento: la vía, hay que pasar por el subterráneo; con el tiempo estará mejor, más comunicado”. Pareja de “pioneros” de la Pilarica (diciembre 2008).

 

 

 

Parques y jardines

“El lugar donde los niños van a jugar es en la Plaza Rafael Cano, enfrente de la Iglesia de la Pilarica, aunque no está en buenas condiciones y haya otros parques nuevos”. Otro parque “que suele tener mucha afluencia de gente de todas las edades es el de la Glorieta del Descubrimiento”. Trabajador en La Pilarica (otoño 2008)

Los parques y jardines no los conocía mucho “hasta hace poco”, que ha empezado a llevar a su hijo. Cuenta que “todos los que hay, exceptuando el de la Glorieta del Descubrimiento, carecen de un buen equipamiento”. Donde ella vive, detrás del colegio Reinado del Sagrado Corazón, hay un parque muy reciente y muy grande que podría dársele mucho uso pero que, sin embargo, “la falta de un correcto equipamiento hace que siempre esté vacío”. Por el contrario, “el parque de la Plaza Rafael Cano, aunque tampoco está bien equipado y está muy sucio y peligroso para los niños, es donde suelen acudir a jugar, quizá por tradición”. Al otro “parque” que queda, el de la plaza Encuentro de los pueblos, “tan sólo acuden drogadictos y es una zona peligrosa”. Mujer, vecina de la Pilarica (otoño 2008)

“Para los niños, hay bastantes parques: Vadillos, Batallas, Glorieta del Descubrimiento…”. Mujer, vecina de La Pilarica (noviembre 2008)

“Pues para mí, con lo que hay, tengo bastante porque no tengo críos ni nada”. Mujer mayor, vecina de Nueva del Carmen (noviembre 2008)

 

 

 

Ocio

Los fines de semana “todo el barrio se concentra en el otro lado de la vía [Oeste], donde los vecinos se reúnen por los bares de esa zona para tomar el vermouth por dos razones: una, porque es ahí donde se encuentra el mayor número de bares (aunque no bares de fiesta nocturna) y, la otra, por la iglesia de la Pilarica. A la salida de misa, la gente prefiere quedarse tomando algo a ese lado. Esta iglesia es la única en todo el barrio y significa además el punto de unión entre ambos lados. Junto con el Centro Cívico son los dos lugares de reunión de ambas partes del barrio, aunque en la Iglesia esto está desapareciendo, ya que cada vez acude menos gente”. Mujer, vecina de la Pilarica (otoño 2008)

 

 

Comercio

Echa en falta un kiosco: “Yo, al kiosco que hay en la esquina, no voy. Eso no es kiosco ni es nada”. En general, le parece que faltan tiendas cercanas y variadas: “Para cualquier cosa te tienes que ir hasta Mantería… Allí tienen de todo… Además, las tiendas de aquí son más caras… Mi madre, para comprar lo demás, se va a Vadillos con la vecina”. Adolescente, vecino de La Pilarica (noviembre 2008).

“Continuamente los vecinos pasan de un lado a otro por el paso a nivel, más bien pasando los del lado derecho de las vías [Este] hacia el izquierdo [Oeste]. Esto es porque dicen que un problema de la Pilarica es que hay pocos locales comerciales”. “Prácticamente todo el comercio está pasando la vía del tren [Oeste] y en torno a la calle Nueva del Carmen, donde generalmente los vecinos de ambos lados van a hacer las compras más inmediatas. Hay supermercados, tiendas de ultramarinos… Sin embargo, al otro lado de las vías, los locales comerciales prácticamente no existen. Sólo hay tres tiendas: una frutería, una carnicería y un kiosco y las tres están en la calle Puente la Reina”. Mujer, vecina de la Pilarica (otoño 2008) 

“A ambos lados de la vía había pequeños locales pero, en este lado [Este], poco a poco se van cerrando: librerías, droguerías, una academia de estudios (donde está actualmente la asociación de vecinos)… negocios que aún estando en la calle La Salud o Puente la Reina y cercanos al paso a nivel han cerrado porque la gente del otro lado no pasa y los de este lado suelen ir a comprar cruzando la vía, quizá porque es una zona de paso para ir al centro y el comercio queda muy perjudicado en este lado”. Su negocio antes se encontraba en la misma zona, pero más alejado de las vías. Hace unos años se trasladó a la calle la Salud, junto al paso a nivel, y esto ha hecho que su negocio “mejore mucho”. “Hay más vida… y yo vivo de la vida del barrio”. Hombre, trabajador en su propio negocio en La Pilarica (otoño 2008).

“Por aquel entonces [década de 1960] sólo había una tienda, la de la señora Flora, por donde los apartamentos compartidos; luego se abrió alguna más, pero pocas. Hay una carnicería, una pescadería y 2 ó 3 fruterías y no hay más… bueno, en la calle Nueva del Carmen, sí …De la vía para acá es lo que era Pilarica entonces, cuando vinimos… Bueno, ahora acaban de abrir un Mercadona justo aquí al lado…”. Pareja de “pioneros” de la Pilarica (diciembre 2008).

“Sólo hay del otro lado, hacia el centro. Aquí no hay nada”. “La gente tiende a ir a comprar a tiendas más grandes y por eso fallan los pequeños negocios, porque están muy chapados a la antigua, se estacan. Tendrían que innovar, poner luces, hacerlos atractivos para atraer a la gente joven. En las tiendas de los chinos, por ejemplo, como tienen tantas lucecitas y cosas tan curiosas, cuando pasas por su lado, quieres entrar a ver que hay”. Hombre, extranjero, vecino reciente de La Pilarica (otoño 2008).

“Tendrían que poner más tiendas pequeñas porque, yo, la tienda de pan y leche la veía desde casa pero, al estar del otro lado de la vía, antes, cuando solo había un túnel, aunque pareciera que estaba cerca, tenía que rodear muchísimo para cruzar la vía y si se me olvidaba comprar alguna cosa, al tener que caminar tanto, no volvía a ir”. Dice que el centro cívico supuso una gran mejora y que le gustaría que se construyeran edificios en manzana abierta para dejar sitio a espacios verdes. Mujer, vecina del Paseo del Cauce (otoño 2008).

“Tenemos todo tipo de supermercados: Eroski, Alimerka, Gadis…”. ”Hay mercadillo de los martes y los sábados…¡hasta de eso estamos surtidas!”. “Pero no hay cines. Para ir al cine hay que ir a Mantería o la calle Cervantes”. Mujer, vecina de La Pilarica (noviembre 2008)

Ha vivido en la Pilarica tanto de un lado como del otro de la vía, por lo que “puede ofrecer una visión de conjunto sobre el barrio”. El comercio supone una diferencia entre los dos lados del barrio. “En este lado sienten que no tienen comercio mientras que, en el otro [Oeste],, el comercio está más desarrollado… aunque a lo mejor no hay comercio de vestir y para comprar ropa la gente tiene que irse al centro”. Mujer, miembro activo de la Asociación de vecinos de la Pilarica (otoño 2008).

 

 

 

Molineras

“Son viviendas de 50 m2 con poca privacidad, autoconstruidas, y muchas de mala calidad, lo que las hace incómodas”. Como alternativa propondría “la construcción de pequeños bloques a modo de torres de 2 o 3 alturas con espacios verdes entre ellos para conseguir un espacio más descongestionado. Además, se podrían ampliar las aceras, ya que en las actuales en algunos tramos apenas puede ir una persona”. [¿No son las viviendas molineras las que dan al barrio ese carácter de pueblo, de familiaridad?] Al revés: “en las viviendas unifamiliares, cada uno va por su lado mientras que, en el bloque” –como en el que vivía ella- “los vecinos salen al pasillo de las escaleras a hablar, algunas veces incluso en pijama”. Mujer, miembro activo de la Asociación de vecinos de la Pilarica (otoño 2008).

Le gustan las casas molineras “porque tienen patio bonito” y dice que le gustaría vivir en una. […] También le gustaría vivir en Girón: le gustan las casas y “tienen buen precio”. En los pisos, dice, “hay menos vida en común que en las casas unifamiliares, pero tampoco hay que llevar las cosas al límite… Por ejemplo, las urbanizaciones están peor; se tiene que coger el coche para todo, no tienen equipamientos y son anti-ecológicas. Sin embargo, las casas molineras sí le gustan porque es como estar en el pueblo, pero tienen el centro cerca”. Mujer, vecina del Paseo del Cauce (otoño 2008).

 

 

 

Accesibilidad de los espacios públicos

“Lo bueno es que cada bloque [donde llegó a vivir] estaba provisto de un piso para minusválidos […] De todas formas, fueron los vecinos los que me hicieron la rampa del portal” […] “La accesibilidad del barrio ya es más complicada… Es mala, y más si la gente aparca donde quiere. Además, los pasos de peatones están mal dispuestos. No hay policía que esté pendiente y si me aparcan un coche en el cruce del túnel no veo nada y me tengo que ir a cruzar lejos, dando una vuelta enorme (…) En ese momento, sí que hay siempre un policía de barrio y cuando me quejo me dice que no se puede poner un cruce a menos de 50 m del anterior ¡pero, sin embargo, al otro lado del túnel, hay dos pasos de peatones a menos de 20 m el uno del otro!”. Para ella también hay otros problemas “como la ausencia de rebajes en las aceras y la mala situación de los existentes; el pavimento en mal estado y levantado; y la pendiente del túnel por el que pasa el carril bici” (por el otro no puede pasar porque tiene escalones). Joven discapacitada, vecina de La Pilarica (noviembre 2008).

 

 

 

Averías

“[El túnel] huele muy mal, aunque estos problemas con el túnel son recientes. No sé que pasará. Supongo que alguna tubería… [en el barrio] siempre están arreglándolas… aunque, a nivel de cortes de agua, a nosotros no nos suele tocar”. Joven, vecina de La Pilarica (noviembre 2008).

 

 

 

 

El centro del barrio

La calle principal a “este lado de la vía” [zona Este del barrio] es Puente la Reina. “El poco comercio que hay se encuentra allí, ya que el resto de calles son tan sólo residenciales”. Pero “la zona comercial más importante está al otro lado de la vía, en la C/ Nueva del Carmen, donde la gente cruza para hacer las compras más inmediatas”. Trabajador en La Pilarica (otoño 2008)

“[El centro del barrio] es la plaza Rafael Cano. Está junto al cruce de las vías del tren y es un punto de paso casi obligado”. Mujer, vecina de la Pilarica (otoño 2008)

“[La parroquia de La Pilarica] la llevaban unos jesuitas que acogieron a mucha gente tras la Guerra Civil. Ahora, por cuestiones de política y prejuicios, hay gente que ha dejado de ir a la iglesia pero esa importancia de la iglesia de la Pilarica ha hecho que la plaza Rafael Cano se convierta en el centro del barrio, ya que, además, se sitúa junto a las vías tren, entre las dos partes en que el barrio está dividido”. Hombre, trabajador en su propio negocio en La Pilarica (otoño 2008).

“La iglesia de Pilarica es un símbolo del barrio. Aunque fue rehabilitada recientemente, la reforma no sirvió y a cada poco aparecen humedades. También hay que mencionar que la iglesia mantiene una buena relación con el movimiento social”. Menciona al padre Ventura y cuenta que fue el primer párroco que se implicó socialmente y logró mejoras urbanísticas. Mujer, miembro activo de la Asociación de vecinos de la Pilarica (otoño 2008).

De la iglesia afirma que es un hito en el barrio, que es un “punto de referencia” y cuenta que asiste siempre a misa: “vamos todos los domingos”. Hombre, extranjero, vecino reciente de La Pilarica (otoño 2008).

“La plaza de la Pilarica sí se ha desarrollado, antes era de tierra, ahora tiene sus baldosas, sus bancos, sus columpios…; fue de las primeras cosas que se urbanizaron en el barrio”. “La iglesia ha sido adecentada hace unos años, era una edificación muy antigua, con problemas de humedades; cumplió 100 años el año pasado; cuando se hizo era como una ermita a las afueras de la ciudad… de hecho sigue con los mismos problemas…”. Pareja de “pioneros” de la Pilarica (diciembre 2008).

 

 

Plaza del encuentro de los pueblos

“[Un problema del barrio son] las drogas en la Plaza del Encuentro de los Pueblos. Es una plaza que tiene pocos años y podría dársele muy buen uso si se fomentase y se equipase correctamente, pero ahora mismo es una zona peligrosa debido a que los drogadictos van allí”. Trabajador en La Pilarica (otoño 2008).

Dice que los columpios están bastante mal y que además allí “los jóvenes suelen hacer botellones. Por un lado los entiendo porque son jóvenes y se quieren divertir, pero una cosa es que lo hagan los fines de semana y otra que lo hagan todos los días. Se apoderan del parque. Hay unas pistas de baloncesto pero también están abandonadas y los columpios resultan peligrosos. Hay una falta grande de servicios”. Hombre, extranjero, vecino reciente de La Pilarica (otoño 2008).

 

 

Glorieta del Descubrimiento

“Muchos de los pisos [de las cinco torres de Glorieta del Descubrimiento] están en alquiler a estudiantes y eso ha dado mucha vida”. “La plaza entre las torres era de la comunidad y fue cedida al ayuntamiento. Se han colocado jardineras para que no se juegue al fútbol (porque daban balonazos a los vecinos) y para que no se haga el loco con las bicicletas”. Mujer, vecina de La Pilarica (noviembre 2008)

 

Calles del “casco histórico” de La Pilarica

“[El barrio] no es nada alegre. Las calles están solas. Sales a la puerta y no hay nadie… Además es peligroso: están todo el rato pasando coches ¡y mira que las calles son estrechas!… pues pasan un montón durante todo el día y las aceras son muy pequeñas. Son dos baldosas mal puestas y ya”. Vecina reciente del “casco histórico” de Pilarica (noviembre 2008).

”Unas compañeras mías que viven en Ángel García se quejan de que no tienen contenedores en la calle. Dicen que el camión de la basura, con los contenedores nuevos, no puede pasar por la calle”. Mujer mayor, vecina de Nueva del Carmen (noviembre 2008)

 

 

 

Apartamentos de C/ Julián Humanes

“Con este edificio los vecinos, en general, están muy contentos, ya que lo ven como el proyecto que más connotación ha tenido en el barrio en estos últimos años”. No sabe describir con precisión en qué consiste pero explica que es un edificio de pequeños apartamentos que tiene la finalidad de que gente joven y ancianos convivan en una misma comunidad. Lo nombra en bastantes ocasiones durante la entrevista. Trabajador en La Pilarica (otoño 2008)

“El edificio más moderno que ahora existe en la Pilarica” es un “conjunto de apartamentos donde ancianos y jóvenes comparten una misma comunidad”. Dice que es “uno de los proyectos más interesantes de los que se han realizado en los últimos años en esta zona”. Mujer, vecina de la Pilarica (otoño 2008)

”La nueva Residencia Julián Humanes es un conjunto de apartamentos que ha hecho el ayuntamiento en los que conviven jóvenes estudiantes y ancianos. Cada uno vive en su piso pero los jóvenes se ocupan de los mayores y tienen espacios comunes como sala de estar, biblioteca… además tiene ascensor (lo cual no tienen en los bloques cercanos) y rampas para acceder… Funciona, la gente está feliz”. Hombre, trabajador en su propio negocio en La Pilarica (otoño 2008).

 

 

 

El centro cívico y su “plaza”

“Allí va mucha gente. Yo voy porque allí no hay que pagar por las actividades; en el hogar sí, y por eso voy menos. [En el centro cívico] conozco gente y paso un buen rato”. Mujer mayor, vecina de Nueva del Carmen (noviembre 2008)

“El Centro Cívico eran vaquerías; cuando vino la democracia se edificó. La llaman la casa del barco por su forma. La plaza del Padre Ventura (un cura jesuita que hizo mucho por el barrio) era una plaza de ganado”. Pareja de “pioneros” de la Pilarica (diciembre 2008).

De la biblioteca dice que está “muy bien situada”, y que sus niños la usan mucho. También usan bastante la plaza de la iglesia y cuenta que hace poco se ha inaugurado una plaza en honor al padre Ventura, y que “está bien que se hagan este tipo de cosas”, aunque reconoce que la plaza no la utiliza nadie porque “no tiene nada, ni un columpio ni nada, solo tres muelles…si pusieran algo mas a lo mejor la gente la usaría…no sé…un columpio o una caja de arena para los niños…o ponerle más vistosidad…o ponerle alguna verja o algo…” Hombre, extranjero, vecino reciente de La Pilarica (otoño 2008).

 

 

 

 

Centro de salud

El centro de Salud antes era el de la calle Doce de Octubre y le parece que estaba muy bien ubicado porque estaba “muy céntrico dentro del barrio”. “Pero hace unos años, trasladaron las consultas médicas del barrio al nuevo centro de salud de la calle la Cigüeña, en el antiguo mercado, y dejaron allí sólo las especialidades. Eso ha supuesto uno de los mayores problemas del barrio porque la gente que acude más habitualmente son los ancianos y ahora está muy lejos de sus casas y eso significa que en muchas ocasiones hay que recurrir a coger un taxi o el [autobús] 3… ¡y menos mal que han puesto el 3 y va hacia allí!”. No entiende cómo, con todos los problemas de accesibilidad que esto ocasiona, han puesto el centro de salud del barrio fuera del barrio. Hombre, trabajador en su propio negocio en La Pilarica (otoño 2008).

 

 

 

Plan Parcial Santos-Pilarica

Cuando habla sobre la expansión que va a sufrir el barrio con el Plan Santos-Pilarica confiesa: “yo no estoy seguro de que eso vaya a ser del todo positivo”. Trabajador en La Pilarica (otoño 2008)

“[Las obras de urbanización del Plan Parcial:] Un horror… No había forma de lavar la furgoneta con todo el polvo que se levantaba. Además ahora no tenemos donde aparcar. Antes la gente podía aparcar ahí. Ahora con los que somos y lo pequeñas que son las calles ¡llevamos 500 multas!” y se ríe. Añade que le parece “bonito” que abran calles y hagan casas y parques pero cree que pasarán aun más coches. Vecina reciente del “casco histórico” de Pilarica (noviembre 2008).

Quiere que el Plan Parcial Santos-Pilarica se lleve a cabo, ya que el barrio “hasta ahora es tan sólo una zona residencial” y cree que el nuevo plan parcial “es una manera de que generar más negocio en el barrio”. Para ella, “todo lo que signifique expansión” es “algo positivo”. Por eso, ella es una de los tantos vecinos que está luchando para que “se construya un edificio público junto al barrio, como hubo el planteamiento que se hizo junto al futuro centro comercial”. Dice que “sería una manera de que la gente de otras zonas de la ciudad conociese el barrio y así, además, tener un edificio público cercano”. Se queja de que “esos lugares, como el auditorio, las Cortes… están muy lejos del barrio” y les hacen “depender del coche continuamente”. Mujer, vecina de la Pilarica (otoño 2008)

“[Hay que] dar una salida para que no invada el territorio como si fuera una zona periférica, un agregado a la ciudad. Tendría que hacerse un plan que logre cohesionar todo el barrio: las zonas nuevas, las viviendas molineras, uno y otro lado de la vía, de manera que la zona más antigua del barrio no quede en el olvido, apartada”. Mujer, miembro activo de la Asociación de vecinos de la Pilarica (otoño 2008).

“Los Santos está dando problemas en la adquisición de viviendas de protección oficial: les exigen comprar una segunda plaza de garaje a los compradores, que se han movilizado a través del defensor del común. Ya son bastante caras para ser VPOs y ahora están aumentando las condiciones de compra”. Cree que “la zona terminará no desarrollándose por este tipo de cosas, por los inconvenientes”. “No sé como terminará eso. Ya hay una asociación de la gente que ha adquirido vivienda ahí… Se tenían que juntar con los de la Pilarica, con los de la asociación, porque eso es dividir al barrio; luchando en común hay más logros. Además, los de la asociación también tienen inquietud con respecto a lo nuevo y les han planteado juntarse”. Pareja de “pioneros” de la Pilarica (diciembre 2008).

”Lo de Los Santos-Pilarica lo veo bien pero lo conozco poco. Cuando lo ví por última vez, hace unos tres años, me asusté: ¡qué cambio! Antes aquello era todo campo y ahora estará todo edificado…. También han ido edificando del otro lado de la vía del barrio de Belén, entre la circunvalación y el ferrocarril, que también eran huertas. Ahora está muy masificado”. Mujer, vecina de La Pilarica (noviembre 2008)

 

La Universidad

“La universidad ha revalorizado la zona, que antes era campo. Ahora hay bares, hay ambiente… en el club social de la comunidad ahora va mucha gente a comer e incluso hay que reservar. Los estudiantes dan mucha vida al barrio”. Mujer, vecina de La Pilarica (noviembre 2008)

 

 

 

Urbanismo

”Para mí, el urbanismo tiene un papel determinante tanto en el barrio como en la vida de la gente. El urbanismo nos interfiere en cómo ser personas de tal manera que, si uno va por la calle y ve espacios bonitos, zonas verdes… también se siente más amable, mientras que si lo que ve es un ambiente menos cuidado, aceras pequeñas, edificios de mala calidad, le genera desconfianza, por lo que su actitud cambia, se vuelve más tensa.” Mujer, miembro activo de la Asociación de vecinos de la Pilarica (otoño 2008).

 

 

 

Necesidades y aspiraciones

Le parece que “hay bastantes problemas de aparcamiento y que, tal vez, un parking subterráneo publico podría servir, o incluso si tuviera una cuota aceptable, la gente del barrio compraría alguna plaza”. También dice que el médico “está un poco lejos y que cuando tuvo que ir con el hijo a urgencias fue al médico que hay en el barrio y tardaron 2 horas en atenderle en urgencias”. Deberían cuidar más la limpieza: “hay veces que los contenedores rebosan” y “estaría bien que el río lo cuidaran un poco más”, pero que no tendrían que quitarle la vegetación por los patos. Le parece que el jardín de la universidad debería servir para interactuar con los universitarios, pero que no se permita la entrada a los perros. Hombre, extranjero, vecino reciente de La Pilarica (otoño 2008).

“El Centro Cívico se queda pequeño para toda la gente que va”. “Continuamente tienen que estar moviendo unos paneles para ampliar el salón de actos y por ello se lleva proponiendo desde hace mucho tiempo una ampliación del lugar tomando parte o toda la plaza que hay junto al Centro Cívico, ya que la gente no suele darla mucho uso”. Trabajador en La Pilarica (otoño 2008)

“El local [de la asociación de vecinos] se quemó -¿intencionadamente?- hace siete años –14 enero 2002- (el incendio fue algo horroroso) y ahora lo están arreglando, después de mucho tiempo sin hacer nada por los impedimentos del seguro”. […] “Ahora estamos a ver si le damos uso para actividades. El Centro Cívico se ha quedado pequeño. Todos se reúnen allí: Colectivo, los de Belén, la Asociación… Esto permitiría descargarlo”. Pareja de “pioneros” de la Pilarica (diciembre 2008).

Apenas presentados, lo primero que me dice es que no hay cancha para jugar al fútbol: “Me voy a jugar a la Rondilla… además en las pistas de allí no hay que pagar”, añade. Y es que, a pesar de vivir en una casa colindante con una pequeña pista de juegos, “en este barrio no ponen porterías y ésa sólo tiene cestas de baloncesto… y es pequeña”. Más avanzada la conversación aclara que a esa pequeña pista bajaba a jugar con otro vecino cuando era pequeño. “Bueno, también está el Miriam Blasco [polideportivo cercano a la Facultad de Filosofía y Letras] pero ése es cerrado… y, bueno, supongo que habrá que pagar”. Adolescente, vecino de La Pilarica (noviembre 2008).

Considera “muy necesaria” una zona de deportes, ya que “además de practicar deporte, es una manera de que los niños del barrio jueguen y se conozcan entre sí”. Mujer, vecina de la Pilarica (otoño 2008)

“A veces nos quedamos [los amigos] en los bancos del paseo [del Cauce], en los que hay al salir del túnel, pero podían poner más árboles… por la sombra en verano… y poner estatuas o algo, y arreglar las piedras de la ribera del río, que eso ya empieza a estar…(…) Si lo arreglan estaría bien que pusieran aparatos para hacer gimnasia como los que hay en la playa de las Moreras”. Hace una pausa y dice riéndose: “¡además en el barrio hay pocas chicas de nuestra edad!”. Añade que el túnel donde están los bancos, donde se reúne con sus amigos, muchas veces huele mal: “Últimamente no para de inundarse… En este barrio las tuberías no tienen otra cosa mejor que hacer que reventarse… Se inunda y no puedes pasar, tienes que ir al otro [a unos 50m]. Casi siempre las obras que hay son por tuberías que explotan”. Al tiempo de esta entrevista, una obra ocupa parte de la calle de la Salud por este motivo. Adolescente, vecino de La Pilarica (noviembre 2008).

A su parecer, falta una sala de juegos: “Me tengo que ir hasta los de la calle Esgueva. Tampoco estaría mal un videoclub… Aunque bueno, ¡tenemos un cine!” (se refiere a los cines Manhattan, en la calle Cervantes). Adolescente, vecino de La Pilarica (noviembre 2008).

“El barrio está servido, pero faltan cosas”. […] Le gustaría “que hubiera cines en lo nuevo de la vía”. Mujer, vecina de La Pilarica (noviembre 2008)

“Estamos pensando en poner ascensor en el edificio, pero somos pocos vecinos y hay pocas posibilidades económicas. Además, el edificio va teniendo sus problemas y necesita inversiones. La altura en los pisos es más alta de lo normal (2,80 m) y con el plumero no se alcanza para limpiar”. […]“Ahora la calidad de la vivienda es diferente; éstas son simples, sin ascensor… el ascensor cuesta mucho a pesar de que tengan el hueco de la escalera disponible, y a pesar de la subvención”. Consideran el ascensor una necesidad importante para la vivienda; recuerdan que antes se hacían bloques de hasta 5 alturas sin ascensor. Pareja de “pioneros” de la Pilarica (diciembre 2008).

“No tenemos ambulatorio. El de Pilarica ahora es de especialidades; los vecinos del otro lado de la vía van a Vadillos y nosotros a Pajarillos (al antiguo mercado central)”. Pareja de “pioneros” de la Pilarica (diciembre 2008).

“No veo bien la gasolinera. El barrio se ha alargado hacia allí, antes no estaba tan cerca de las casas pero ahora ha quedado demasiado próxima, debería estar más aislada aunque cueste más ir. La hicieron en unos años en que no se podía decir nada, con el sistema antiguo”. Pareja de “pioneros” de la Pilarica (diciembre 2008).

“Que pongan más espacios para los niños, que para las personas mayores hacen un montón de cosas…pero para los niños no… yo, cuando tenía a las niñas pequeñas, tenía que ir con ellas al centro, al Campo Grande para que jugaran y, en verano, a la Rondilla, a las piscinas, y claro, con el calor que hacía, con la bolsa de las niñas y con una niña en cada mano, cuando llegaba allí se me quitaban las ganas de todo… ¡Que pongan más animación para los niños!”. “También tendrían que poner el centro de salud más cerca”. […] “Tienen que poner más colegios e institutos… sólo está cerca el de monjas”. Mujer, vecina del Paseo del Cauce (otoño 2008).

”Tal vez se necesitarían más espacios públicos para los niños”. Hombre, trabajador en su propio negocio en La Pilarica (otoño 2008).

Empieza por contar que el barrio “está bien en todos los aspectos”, aunque enseguida dice que echa en falta “un parque”, que hay muchas plazas en mal estado y no tiene “donde llevar los niños” […] “Hay mucha gente que va con el perro por la calle y no recogen lo que ensucian… Hay gente que parece que quiere más al perro que a los hijos… Eso se debería regular, de manera que no puedan ir con el perro donde llevan los niños y lo ensucien”. “Debería aumentar la seguridad en los parques para que este sea un barrio más seguro”. Hombre, extranjero, vecino reciente de La Pilarica (otoño 2008).

Menciona la “falta de espacios deportivos”, que “el médico de familia está lejos, hay que ir hasta Pajarillos… ¡y eso para la gente mayor…!”, y que se tendrían que “habilitar más espacios para niños, para que tengan más actividades (la biblioteca y la ludoteca están bien pero no son suficientes), y un centro de día para mayores”. Refiriéndose al paseo del Esgueva dice: “ponen cosas, pero luego no las mantienen…”. “[La construcción de un gran edificio público en el barrio] eso le daría más vida” y cuenta que “la asociación de vecinos intentó por todos los medios traer la Ciudad de la Justicia”, aunque finalmente no lo consiguieron. “Ese tipo de cosas, un edificio institucional, un gran comercio, además de reanimar la zona darían categoría al barrio. La gente tiene mal concepto de Pilarica porque no hay nada”. […] Vuelve a mencionar la necesidad de incorporación de más espacios verdes y poner el médico de familia dentro del barrio (propone donde está ahora la gasolinera “ya que es un buen sitio, entre Pilarica y Los Santos-Pilarica”), limitar la velocidad para moderar el trafico en Puente La Reina y buscar alguna solución al transporte público (cuyo mayor inconveniente, dice, es que “tarda mucho”): habilitar un carril bus o incorporar un tranvía, ya que es un medio de transporte ecológico (aunque reconoce que a la gente le daría miedo que el tranvía pase a ser igual de problemático que el tren), o habilitar microbuses “a modo de maxi-taxis” con unos precios razonables para que la gente se anime a utilizarlos”. Mujer, miembro activo de la Asociación de vecinos de la Pilarica (otoño 2008).

Extractos de entrevistas realizadas a vecinos del barrio Belén. Marzo de 2009

30 abril 2009

 

Entrevistas y trascripciones: Diego Blanco, Aída García, Carmen Martín y Ana Ma. Pérez

Revisión y edición: María Castrillo

 

 

 

 

 

 

 

El ejercicio de planeamiento

“Te voy a contar algo que, aunque no sea lo que buscas de la entrevista, me ha venido a la cabeza al saber en qué trabajabais. ¿Sabes la anécdota de los Campos Elíseos? (…) Pues bien, cuentan que cuando el jefe de la obra miró los planos vio que el arquitecto no había proyectado caminos. –No puede ser- se decía. Y no paraba de dar vueltas a la cabeza pensando en cómo era posible que se hubiera cometido ese fallo tan grave. Por eso decidió hablar con el proyectista y éste le dijo: espere un mes y al cabo del mismo verá cómo los propios habitantes han hecho los caminos.¿Verdad que es justo lo que queréis hacer vosotros? Je, je…”. Mayor, vecina del Barrio Belén desde hace más de 30 años (noviembre 2008)

 

 

 

Belén en Valladolid

Cuando ella era joven, “el barrio eran sólo unas cuantas viviendas y, aunque formaban parte oficial de Valladolid, nadie los consideraba como tal” y que “cuando se arregló el Esgueva y la Universidad construyó el campus” quedaron “más integrados en la ciudad”, aunque tuvieron que “luchar para conseguir que las puertas del recinto [universitario] no se cerraran” y aún hoy siguen “luchando para eliminar la valla que causa una sensación como de cárcel que hay que bordear”. […] Culpa de la discriminación que han sufrido al “estilo de barrio” y “al vacío que existía entre ellos y la ciudad”. Reconoce, no obstante, que, como el crecimiento de Valladolid ha tendido hacia el Oeste y el Sur, es en cierto modo lógico que se olvidaran de ellos, “porque, claro, como tenemos ahí mismo el ferrocarril…”. Vecina “de toda la vida” del Barrio Belén (noviembre 2008).

Se mudó desde la calle Niña Guapa, al lado de la plaza Circular, a la calle Nueva del Carmen, a los “pisos nuevos” y compara: en la Plaza Circular “no tenía apenas comercio para las compras diarias”, mientras que en su nueva calle “tiene todo lo que necesita cada día” [y da muestras de sentirse satisfecha, incluso orgullosa, “de lo que hay” en “su calle”]; antes vivía en un edificio muy antiguo y, en cambio, su vivienda actual es nueva, “como todas las de la calle”; ahora está “a 10 minutos del Clínico y a 15 de la Plaza España” (“andando”, aclara) y considera que está “muy bien comunicada con la ciudad”. Vecina de Nueva del Carmen y colaboradora de la AVV “24 de diciembre” (noviembre de 2008).

Su historia “es como la de tantos otros que llegaron en los comienzos del barrio: llegar de fuera y auto-construirse un hogar en una zona separada de la ciudad… pero de la ciudad”. Vecina del Barrio Belén (noviembre 2008)

“Pero esto no tiene porqué ser malo… La mezcla, las diferencias con el resto de la ciudad… La gente de fuera tiene un concepto muy malo del barrio, pero en el fondo es porque no lo entienden, no lo ven, no saben qué hay realmente. A mí una vez llegaron a preguntarme si aquí vivíamos en chabolas. ¿Te lo puedes creer? ¡En chabolas! La gente no sabe lo que dice… A mis amigas alguna vez les he invitado a venir, especialmente en las fiestas del barrio, que son muy divertidas y todo el mundo participa. Tenemos actividades, verbena, chocolatada… Pero, cómo van a venir ellas aquí, por favor, no, no, no… Del centro no las sacas. En cambio, en los botellones de los universitarios, a la gente joven no le importa venir a nuestras calles ¿sabes? Fundamentalmente para mear. Que no digo que esté mal lo de las fiestas porque, oye, da vida… pero la Universidad podía organizarlo mejor, poner urinarios, mandar policía… esas cosas. Y ya no es sólo la fiesta. Es que después la basura está dos días ahí por lo menos. Hasta que se abren las facultades y mandan al servicio de limpieza”. Joven, vecina del Barrio Belén (noviembre 2008)

“Es un barrio muy pequeño y con posibilidades de expansión muy limitadas, debido a las barreras que conforman el campus de la Universidad y la vía del ferrocarril. Este hecho hace que sea muy difícil poder reivindicar nada, ya que las autoridades acostumbran a dejarnos caer en el olvido”. Se queja de que, quizá, una causa de ese olvido sea el color del partido en la alcaldía y el hecho de que el Barrio Belén “no sea uno de sus feudos electorales, sino todo lo contrario”. Vecino de las viviendas sociales del Bº Belén (noviembre 2008)

 

 

Barrio

“¡Como estamos encerrados por la Universidad y el tren…!”. Vecina del Barrio Belén (noviembre 2008)

Ella considera que el Barrio Belén “son las casas molineras”, aunque dice que “sabe que, a nivel estricto [sic], el barrio también incluye la zona de la universidad y los nuevos bloques de pisos”. Vecina del Barrio Belén (otoño 2008)

Habla de la calle Nueva del Carmen como parte de su barrio, sobre todo el principio de la calle, pero le parece que el tramo más cercano a la iglesia de la Pilarica “ya está muy lejos” y no lo considera “su barrio”. Tampoco considera “su barrio” el otro lado del campus, es decir, las manzanas que rodean las instalaciones deportivas de la Junta de Castilla y León. Dice que “en teoría, son parte del barrio pero que no acuden a la asociación para nada. No necesitan nuestra ayuda”. Un juicio similar la merecían “los de los bloques nuevos” porque “no intentaban integrarse, no participaban de las actividades”. “El local que tenía antes la asociación era un cuchitril con cucarachas… pero era nuestra asociación y lo único que teníamos. Ahora los locales nuevos están mucho mejor y los de los bloques nuevos ya se van acercando a ella”. Vecina “de toda la vida” del Barrio Belén (noviembre 2008).

 

 

 

 

 

 

Memoria del barrio

“Me mudé aquí en el año 75 y el barrio se había fundado hacia el 72 [sic], así que aún pillé la gestación, por así decirlo. Cuando llegué no había agua corriente ni gas, así que te puedes imaginar a dónde iban las aguas sucias: pozos negros o directamente la calle. Por aquel entonces había en la calle Epifanía una vaquería. Las vacas estaban allí, convivían con nosotros, vaya, y todas las mañanas los vecinos íbamos allí por la leche. La gente ajena al barrio no venía por aquí, sólo los camiones y coches que cruzaban al otro lado [de la vía]. Claro, era un punto de conexión entre la ciudad y la industria, así que todos pasaban por aquí. Fíjate cómo sería que las calles amanecían sembradas de remolachas… de los camiones que iban para la azucarera, claro. Era curioso de ver. […] Te voy a contar otra anécdota que es curiosa. Verás, ¿tú sabes porqué se llama el barrio Belén? No, ¿eh? Pues yo te lo voy a contar. Dicen que hace muchos años vino por aquí el alcalde con sus colaboradores para ver el área donde iban a construir el barrio. Y resulta que esa noche había estado lloviendo mucho, así que estaba todo lleno de charcos, barro… Y cuando preguntó cómo iban a llamar a esa zona uno le contestó: ‘No sé cómo se va a llamar pero construir aquí va a ser un belén…’ ¡Esto es verdad, ¿eh?! ¿Qué te parece? ¡Un belén! Y un belén ha sido. Mayor, vecina del Barrio Belén desde hace más de 30 años (noviembre 2008)

Él fue quien construyó la casa de su madre “en el año 1957, aproximadamente, que es cuando este barrio empezó a formarse. Si la policía te veía, te ponía una multa de 500 pts. y te paraban la obra, pero nadie interrumpía la obra” […] “Dicen que el nombre del barrio viene de cuando se llenaba de barro, que la gente decía: ¡vaya belén se ha preparado!”. Mayor que frecuenta el Barrio Belén (diciembre 2008)

Sus padres no son de Valladolid pero vinieron a vivir a una casa molinera: “antes todo eran casas molineras, todos los bloques de pisos que se ven en Nueva del Carmen eran también casas bajas, todo eran casa bajas y campo”. Propietaria de un negocio y vecina del Barrio Belén (octubre 2008)

 

Belén / Pilarica

La parece que “todo el barrio, así, en términos generales, usa la iglesia de Belén, menos alguno que otro que se va a la de Pilarica”. Propietaria de un negocio y vecina del Barrio Belén (octubre 2008)

Se considera “vecina del barrio Belén”, aunque reconoce que está a caballo entre este barrio y La Pilarica y que “en el buzón siempre tiene los programas de ambas asociaciones” por lo que, aunque trata de pasar más tiempo y participar más activamente en la de Belén, también participa en las de La Pilarica. Vecina de Nueva del Carmen y colaboradora de la AVV “24 de diciembre” (noviembre de 2008).

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 “Place attachment”

“El barrio me gusta mucho y no cambiaría nada de él”. Adolescente, vecina del barrio Belén (noviembre de 2008)

“Es un barrio que está cerca del centro y tienen una casa con patio, sin vecinos arriba ni abajo y con buena convivencia con los vecinos”. “Se conocen todos desde hace varias generaciones… Son como una familia grande. Los vecinos se preocupan si saben que algún familiar está enfermo…”. Sus hijos han ido a “colegios del barrio” y van con amigos “que también son del barrio”. Vecina del Barrio Belén (otoño 2008)

“Yo es que no me iría del barrio aunque me dieran el dinero necesario para comprar un piso en un barrio mejor”. Y es que aquí “se conocen todos”. Lo que ella “ve mal” es “la gente chismosa que siempre está hablando de lo que hiciste o de lo que no hiciste […] Pero, bueno, también cuando cierro la tienda, de camino a casa, de 15 que me encuentro saludo a 14 porque me suelo llevar bien con casi todos” […] Se declara “muy contenta con su barrio, tanto que, aunque le dieran el dinero que cuesta otro piso en un barrio más caro, no se cambiaria”. Propietaria de un negocio y vecina del Barrio Belén (octubre 2008)

“Yo, a decir verdad, creo que este es el mejor sitio de la ciudad donde podría vivir. Y no es porque esté aquí de toda la vida casi, ¿eh? Es porque lo veo así, objetivamente.” Mayor, vecina del Barrio Belén desde hace más de 30 años (noviembre 2008)

En general, se muestra “encantada con su barrio, con el ambiente que se vive en él” […] “no cambiaría su vida allí por nada del mundo”. Vecina del Barrio Belén (noviembre 2008)

La casa de al lado de sus padres quedó vacía y volvieron al barrio. “Estaba deseando volver a Belén. Me encanta vivir aquí y no volvimos antes porque no hubo ninguna oportunidad… no quedan tantas casas libres”. Vecina “de toda la vida” del Barrio Belén (noviembre 2008).

 

 

 

Ambiente(s) del barrio

Cuando ella era pequeña “los niños jugaban en la calle y la gente salía a la calle a la fresca pero ahora la calle es exclusivamente para los coches”. Piensa que “es por lo que se está perdiendo un poco el alma, por lo que antes no se necesitaban parques, porque la gente y los niños se relacionaban en cualquier lado… pero ahora la única manera de relacionarse con los vecinos nuevos es, si tienen algún niño, en el parque de La Campa”. Vecina del Barrio Belén (otoño 2008)

“Hay gente que lleva en el barrio toda la vida” y, “al igual que las amistades perduran desde pequeños, también perduran las viejas rencillas […] En el barrio “se lleva una vida muy de pueblo”, aunque esto cada vez está más en desuso. “Antes se sacaban las sillas a la calle y nos tirábamos horas charlando, y ahora eso se hace menos. Aunque la inmensa mayoría de los vecinos nos seguimos conociendo perfectamente”. Miembro activo de la AVV del Barrio Belén (noviembre de 2008)

“Llegué aquí hace cuatro años y la verdad es que es un barrio muy tranquilo. Pero muy, muy tranquilo. Demasiado. Está como dormido. La gente que lleve viviendo aquí toda su vida seguramente no lo note, pero yo pasé toda mi vida en pleno centro [de Valladolid] y me costó mucho adaptarme a esta nueva forma de relación con la ciudad […] Aparte de pequeñas cosas que pueden resultar molestas, yo vivo a gusto aquí. Aburrida y esas cosas, sí, pero tranquila dentro de lo que cabe. Una cosa sí es cierta. Yo, cuando me mudé, tenía la idea idílica de que me mudaba a un pueblecito dentro de la ciudad, con sus molineras, mi jardincito, todo muy bonito… Y lo que me he encontrado realmente es una zona rodeada de barreras por todas partes y con cierto ambiente de marginalidad. Entre el tren, el campus, el río… somos como un área aislada en la urbe y vacía de las cosas necesarias para el día a día. Las vecinas bajan en zapatillas a comprar, la carnicera les llama por su nombre, todos se saludan por la calle… sí. Pero yo, desde que llegué hace 4 años, no he logrado integrarme en ese ambiente casi rural que se traen entre manos. En conclusión, los que llegamos de fuera siempre parecemos extraños, ajenos a su mundo.” Vecina reciente del Barrio Belén (noviembre 2008)

“Ahora las personas no son tan rurales, son mas de capital “pero “éstos son barrios con muy buena gente” […] En el barrio, la gente mayor se relaciona yendo a los bares (hay 3), en el hogar (83 asociados), “si hace bueno, en el parque de La Campa y, los que van a misa, en la iglesia”. Mayor que frecuenta el Barrio Belén (diciembre 2008)

“El barrio hay extranjeros, pero pocos. Viven en pisos nuevos y la comunicación con ellos es poca. Hay chinos con una tienda, búlgaros, rusos y algún gitano. Como es un barrio en el que la mayoría de los pisos son de V.P.O., quizá solo puedan tenerlas gente con papeles”. Vecina del Barrio Belén (otoño 2008)

Describe su relación con sus vecinos gitanos, la cual califica de buena. De hecho, dice que, cuando “hay jaleo por los botellones de la Universidad”, sus vecinas gitanas son las primeras que defienden a la gente del Barrio Belén “porque aunque sean razas diferentes, son vecinos”. Como en todos los sitios, “hay gente que no ha sabido adaptarse” y “hay portales de la Plaza de las Nieves que no se puede ni entrar. No se puede meter el coche en las cocheras porque te lo deshacen…” pero describe las viviendas sociales y afirma que una de sus amigas “de toda la vida del barrio” vive en una y “está encantada”. Vecina del Barrio Belén (noviembre 2008)

“A nosotros no nos importaba que vinieran [los habitantes de las viviendas sociales], pero tenían que entender que hay que vivir en comunidad”. Sus recelos parecieron ser justificados cuando comprobaron que “algunos individuos no se adaptaban a la forma de vida y no eran capaces de integrarse”. Tras varias reuniones con el patriarca gitano, al final consiguieron “que los que no encajaban en el barrio aceptaran las nuevas normas de convivencia. Y ahora ya no hay ningún tipo de problema”. También aclara que hubo gente que “desde el primer instante trataron de integrarse y lo lograron”. Vecina “de toda la vida” del Barrio Belén (noviembre 2008).

 “Si ahora vas a la plaza, los ves. Y a sus sucesores, que ya empiezan también y desde más pequeños. Se pasan ahí todo el día armando alguna. Hombre, en general no hay mal ambiente. Tampoco es que molesten a nadie. Pero sí que se nota que, cada vez que el Ayuntamiento pone algo nuevo en el barrio, aparece roto a los dos días. Por otra parte, se nota bastante que hay gitanos en este barrio… no es por nada, sólo que tienen otra cultura. En el día a día no lo notamos pero, por ejemplo, cuando hay alguna boda se revoluciona todo el barrio. Pasan varios días de fiesta y nos enteramos todos. Es muy divertido y curioso de ver, la verdad, y además dan algo de vidilla a las calles.” Joven, vecina del Barrio Belén (noviembre 2008)

“Se podría resumir el apartado ’gente en la calle y comercios‘ en que no había ni lo uno ni lo otro. Es normal que en un barrio de casitas unifamiliares no se vea mucha gente, ya que la densidad de población no es la misma que cuando hay pisos, y además, es un barrio apartado, que no comunica nada, por lo que la gente no tiene que pasar por allí. Nosotros teníamos atrás un parquecillo con una cancha de futbito, donde bajábamos de vez en cuando a hacer el canelo. No es que estuviera llenísima, pero de vez en cuando sí que había allí algunos chavales echando partidillos, sobretodo en fines de semana, lo que le daba algo de vidilla al barrio, aunque fueran algunos un poco quinquis. […] De yonkis y así, la verdad es que algunos se veían por esa zona pero a nosotros nunca nos dieron problemas y parecía que no molestaban. Aun así, yo entiendo que no daban buena imagen”. Estudiante joven, vecino del Barrio Belén durante unos meses (noviembre 2008)

 

 

Vida cotidiana

“Antes [cuando vivía en el centro de Valladolid], si quería comprar el pan bajaba a la calle y a la vuelta de la esquina lo tenía. Si me apetecía tomar algo, llamaba a mis amigas, que vivían al lado de mi casa, y nos íbamos a alguna cafetería cercana. En las típicas tardes de fin de semana siempre había algún lugar apetecible al que ir. Pero es que aquí… aquí no hay nada. Es imposible salir a dar una vuelta por aquí. ¡Es que no hay nada! Y claro, yo que tengo niños… te puedes imaginar. Cada vez que queremos dar un paseo vamos hasta el lago a ver los patos y poco más… porque, si quieres ir al centro, a mitad de camino ya se han cansado, así que no nos sale rentable intentarlo.” Vecina reciente del Barrio Belén (noviembre 2008)

“Había un colegio que tuvieron que cerrar por falta de niños y ahora la gente lleva a sus hijos a otros dos colegios que son religiosos y que pillan un poco más lejos”. Miembro activo de la AVV del Barrio Belén (noviembre de 2008)

Del comercio, dice que “hay poco, pero tampoco puede haber más”. Cotidianamente compran en el supermercado de la calle Nueva del Carmen y para compras mayores se van más lejos. Piensa que no hay posibilidad de establecer más comercios “porque no hay demanda”. Miembro activo de la AVV del Barrio Belén (noviembre de 2008)

 “Nunca me fui del barrio. He podido comprarme mi propia casa unifamiliar aquí, en el barrio”. “Así estoy cerca de mis padres y les puedo echar una manilla… y ellos a mi, ¡no te creas! ¡Que me viene muy bien!”. Vecina del Barrio Belén (noviembre 2008)

“Yo tengo una agenda muy apretada pero organizada. Unos días concretos a la semana voy con mis amigas hasta la otra punta de la ciudad para hacer ejercicio y a la vuelta nos pasamos siempre por Rondilla a hacer la compra. ¡Está todo controlado! Y si lo hacemos nosotras que somos mayores, ¡cómo no lo van a hacer los jóvenes! Aparte que tenemos el Carrefour aquí al lado.” Mayor, vecina del Barrio Belén desde hace más de 30 años (noviembre 2008)

“No hay ni que decir que no pasaba ni dios por allí fuera de las épocas de ajetreo del aulario, cuando se petaba nuestra calle de coches (aunque nunca fue difícil aparcar) y que la densidad de tiendas -hablo de tiendas de alimentación, porque para ferreterías, kioskos,…. te tenías que salir del barrio a la calle ésa que acababa en la vía- era como de una por kilómetro cuadrado. Los bares más cercanos eran el Caribe -uno que tenía dibujados comics en la pared-y algún otro por ahí… pero, vamos, que en el ’núcleo duro‘ del barrio (la zona de nuestra calle y las casitas molineras) no había ninguno… si acaso, alguna tasquilla que no abría casi nunca. Las compras un poco grandes o de cosas algo raras se podían hacer o bien en el Carrefour (que no pilla muy lejos en coche) o en un Spar (..o Lupa… No me acuerdo de lo que era…) que estaba en la calle esa que iba a dar a las vías. De todos modos, y para mi vergüenza, he de decirte que algún día fuimos en coche por el pan, por no andar 500 mts.” Estudiante joven, vecino del Barrio Belén durante unos meses (noviembre 2008)

Acude al “hogar de personas mayores”, ya que en su barrio (San Pedro Regalado) no lo hay y, como viene a menudo, aprovecha el desplazamiento. No le importa porque “como tiene familia en el barrio…”. Mayor que frecuenta el Barrio Belén (diciembre 2008)

“Si que es verdad que no hay comercios” pero no la importa desplazarse a la calle Nueva del Carmen a comprar. Además, “ese pequeño paseo se hace ameno porque siempre te cruzas con gente que conoces y hablas y nos vemos…”. Vecina del Barrio Belén (otoño 2008)

 

 

 

Ocio

En sus ratos libres, se dedica “a jugar en la Campa, que se inauguró en junio de este año”, aunque antes también jugaban allí, “aunque no estuviera acondicionado, como ahora”. “A la plaza de las Nieves no voy nunca”, sobre todo porque la Campa queda mucho más cerca de su casa, y también porque la mayoría de los niños van allí. Adolescente, vecina del barrio Belén (noviembre de 2008)

“También tenemos un campo de fútbol, que eso lo sabe poca gente. Está al otro lado de la vía, fuera del barrio, pero nos pertenece a nosotros. Y la verdad es que sí que van los jóvenes allí de vez en cuando a jugar y hacer deporte. Sí, sí. Es nuestra esa campa.” Mayor, vecina del Barrio Belén desde hace más de 30 años (noviembre 2008)

Ella siempre va de compras y sale los fines de semana por el centro, nunca “por atrás” [hacia la vía o más allá de ella], porque en el barrio “no hay ningún sitio donde ir” y porque “gusta no estar siempre en el mismo sitio”. Sus hijos juegan en el barrio porque aun son pequeños para poder “salir fuera” y porque todos sus amigos son del barrio. “Suelen jugar en el parque de La Campa”. Propietaria de un negocio y vecina del Barrio Belén (octubre 2008)

 

 

 

 

 

Asociación

“El Ayuntamiento y el resto de la ciudad” los tienen “como abandonados, apartados al final de Valladolid”, y que “todo lo que hemos conseguido ha sido a base de movernos mucho. Y, aún así, no hemos conseguido todo por lo que nos hemos movido”. Vecina de Nueva del Carmen y colaboradora de la AVV “24 de diciembre” (noviembre de 2008).

“Para serte sincera, hasta hace unos años yo vivía en el barrio, pero no con el barrio. No sé si me explico. Me quedé viuda hace 8 años y fue entonces cuando me metí en la asociación y empecé a participar, a involucrarme en las actividades… esas cosas. Desde entonces, eso sí, estoy en todas. Es que éste es un barrio muy activo. Se lucha mucho para conseguir las cosas porque, si no se hace así, ya sabes lo que pasa siempre […] Lo de los grupos sí que es una cosa fantástica porque, mira, tenemos el hogar del jubilado, el grupo de jóvenes, el grupo de mujeres las CEAS, la asociación de vecinos… y seguro que me dejo más de uno. Hay siempre mucha vida y mucha actividad. Una peculiaridad, por ejemplo, de nuestro hogar del jubilado es que es independiente (al contrario que la mayoría). Está subvencionado por el Ayuntamiento pero no pertenece a él […] Las infraestructuras que tenemos también están muy bien, sobre todo ahora. Porque antes… bueno, la asociación estaba en un local privado y el mantenimiento… pues ya sabes lo que pasa, que lo teníamos todo un poco descuidado. Pero luego nos cedieron el gimnasio del colegio Jacinto Benavente y desde entonces estamos mucho mejor”. Mayor, vecina del Barrio Belén desde hace más de 30 años (noviembre 2008)

Ella da mucha importancia a las actividades de la asociación de vecinos y del grupo de mujeres, tanto por actividades de ocio y culturales como por las movilizaciones que se llevan a cabo para conseguir “las cosas que el barrio necesita”. Se muestra muy orgullosa de cómo los vecinos han conseguido “que el barrio sea lo que es hoy en día”, aunque confiesa que “todavía hay algunos proyectos que nos gustaría realizar, pero nosotros solos no podemos…” Vecina “de toda la vida” del Barrio Belén (noviembre 2008).

Realiza actividades en la Asociación (“ya las realizaba antes de tener el local nuevo”), sus hijos también (“porque tienen que conocer a la gente de su barrio”) e incluso sus padres. […] Dice que “el alcalde nos tiene olvidados” y que “lo que consiguen es porque luchamos por ello desde la asociación de vecinos”. Vecina del Barrio Belén (noviembre 2008)

 

Ir a mejor… aunque aun falta…

“Al principio de todo, las calles eran de arena y no teníamos agua pero si luz”. Después de muchas movilizaciones, consiguieron “que pareciera más ciudad… porque antes era como las chabolas que hay a las afueras de la ciudad ahora”. Vecina “de toda la vida” del Barrio Belén (noviembre 2008).

Insiste mucho en el cambio que ha dado el barrio desde que ella llegó, que “ahora está mucho mejor”. “Hasta la Asociación tiene un local nuevo”. El barrio es “un sitio muy tranquilo” que “ha mejorado mucho”. Vecina de Nueva del Carmen y colaboradora de la AVV “24 de diciembre” (noviembre de 2008).

“La plaza de las Nieves, por ejemplo, tiene 2 años [sic]. Luchamos muchííísimo por ella. Y ahora mira qué bien: las personas mayores se pasan allí todo el día prácticamente… cuando hace bueno, claro. También van los niños a jugar, los padres… Los jóvenes en cambio no pisan por allí. Bueno, para hacer el gamberro de vez en cuando… ya sabes cómo sois los chicos, ¿eh? Je, je…”. Mayor, vecina del Barrio Belén desde hace más de 30 años (noviembre 2008)

Se dice “muy contenta con su barrio” y remarca “cuánto ha cambiado” a lo largo del tiempo, desde cuando “no tenían ni asfalto ni agua” hasta ahora, con “las viviendas reformadas” y los nuevos espacios públicos y redes urbanas… aunque a continuación comenta que, en días muy lluviosos, determinadas zonas del barrio se inundan porque las redes de saneamiento son las primitivas y ya no dan abasto. Vecina del Barrio Belén (noviembre 2008)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La Esgueva

En tema de mejoras del barrio, “es mucho más importante el cambio del Esgueva” [que la llegada de la Universidad]. “Antes era un riachuelo, que se desbordaba y el agua llegaba hasta el barrio… ¡a quién se le cuente que nos bañábamos allí…!”. “Ahora está muy bien, con los puentes nuevos”. Vecina del Barrio Belén (noviembre 2008)

La mayor mejora del barrio fue, a su juicio, la “adaptación del río [Esgueva]” porque “antes sólo había dos puentes en cada extremo del barrio y ahora no les supone ninguna barrera. Sí que, hace poco, hubo alerta de desbordamiento pero se solucionó cortándolo mucho más arriba, inundando tierras antes de entrar en Valladolid… pero estaban preparadas las maquinas para tirar algún puente…”. Vecina del Barrio Belén (otoño 2008)

 

 

 

Valla, Universidad… y botellón

“Por el otro lado tenemos el campus. Que no molesta, no, pero tiene las vallas. Esas vallas que no tienen mucha función, más allá de marcar el límite. Pero digo yo que habrá otras formas de marcarlo ¿no? Sin hacernos dar la vuelta cada vez que queremos ir a “la ciudad de verdad”. Y si no la quieren quitar, al menos que abran más puertas, vaya. Es que la verdad, se han lucido”. Joven, vecina del Barrio Belén (noviembre 2008)

“El campus [universitario de ingeniería y económicas] tiene cosas buenas y cosas malas. Y es que evita que el barrio sea sólo una esquina en el mapa general de la ciudad. Nos trae vida. Pero las vallas que hay son contraproducentes porque lo que hacen precisamente es bloquear ese flujo teórico entre el barrio y la ciudad. La verdad es que están muy mal puestas. Deberían pensar en quitarlas o poner alguna otra cosa… Es que, además, debajo tienen un muro de ladrillo a media altura y a veces los niños pasan rozando con la mano o lo que sean y se acaban cortando. Mi hijo, de hecho, ya se ha cortado más de una vez, porque se rompen los ladrillos y claro, pasa lo que pasa. Además están las fiestas, que a mí no me molestan ¿eh? Lo que sí me molesta es que, cuando están borrachos, los chicos se meten a mear en las macetas de los viejos que, como quien dice, salen al jardín de su propia casa y se los encuentran ahí con el culo al aire. ¡Por favor…! Y, dentro de lo malo, eso son necesidades fisiológicas. Que, oye, yo no me voy a meter con ellos… Si el rector les cierra los baños, a algún sitio tienen que ir, eso está claro, pero es que hay más…” Vecina reciente del Barrio Belén (noviembre 2008)

“[Las escuelas de ingeniería y económicas y el barrio] podrían compenetrarse mucho mejor”, ya que actualmente el campus parece “estar dando la espalda al barrio”. Le parece “denigrante” la colocación de las vallas que cierran el recinto, que ”separan más que unen” y que “no tienen ningún sentido actualmente”. Sobre las fiestas universitarias que allí se celebran cada cierto tiempo, dice: “me parece estupendo; pero el problema grave es el de la gente que hace sus necesidades fuera del recinto vallado, es decir, en pleno barrio, incluyendo portales de viviendas”. Vecino de las viviendas sociales del Bº Belén (noviembre 2008).

“[En el campus Miguel Delibes] hay un espacio amplísimo en el que no se está realizando ninguna actuación urbanística y en el que debería implantarse al menos un espacio verde bien organizado con bancos y caminos bien asfaltados”. Vecino de las viviendas sociales del Bº Belén (noviembre 2008).

“El punto más positivo para nosotros era que estábamos al lado del aulario… y de nuestras clases de ingeniería. La universidad se veía desde nuestra calle como un inmenso muro porque el barrio da al parking de la escuela de ingenieros y al aulario, y, por otro lado, linda con los terrenos de la uni que están desocupados. No sé que escuelas hay allí, pero creo que teleco y alguna otra… La verdad es que yo no veía mucho la ‘relación’ del barrio con la uni, si no es porque algunos estudiantes sueltos vivíamos por allí… ya que me parece que más que unir el barrio a la ciudad, lo separa un poco. […] Andando, nosotros íbamos por medio de la escuela de ingenieros, como todo el mundo, así que eso, aunque esté vallado, viene bien que ande abierto para el paso, porque si no, sí que aislarían el barrio al 100%”. Estudiante joven, vecino del Barrio Belén durante unos meses (noviembre 2008)

“El campus que tenemos aquí al lado me parece maravilloso porque ha traído vida al barrio. Vida joven, ¿sabes? Me gusta ver movimiento, caras nuevas… esas cosas, no siempre lo mismo. Además, los vecinos utilizan la zona del lago para pasear, llevar a los niños… Por otra parte, ha ayudado a conectar mejor el barrio. Sin ir más lejos, delante de mi casa han puesto una parada de autobús. Hombre, tiene sus cosas negativas también, no te lo voy a negar. Por ejemplo, yo tuve que colocar una chapa en la verja de mi jardín, porque los chicos cuando esperaban me tiraban cosas dentro y molestaban al perro. Pero eran los chicos de la universidad, eh. No eran los del barrio. […] Ah, bueno, y otra cosa. Que cuando hacen las fiestas… madre mía. A mí me parece muy bien que los chicos se diviertan, pero el rector tenía que pensar un poco más en los vecinos. Abre el campus y cierra los servicios y, claro, los chicos tienen que hacer sus necesidades y no les queda otra que meterse al barrio, que es lo que más a mano les pilla. Además, el servicio de limpieza no viene hasta 3 días después, con lo que después de la fiesta me toca salir con la manguera a limpiar mi trozo de calle.” Mayor, vecina del Barrio Belén desde hace más de 30 años (noviembre 2008)

“[La presencia de la Universidad] sólo ha hecho que el valor de los pisos aumente” pero a ella “no le da de comer. Es más cuando hay fiestas universitarias… ¡vaya gente…! Pura vergüenza… […] Sólo alguna vez ha usado el aparcamiento de la universidad pero ya no lo hace porque le robaron en el coche. Sin embargo, sí sigue “pasando por medio para atajar porque hay veces que, si no, tendrías que dar una vuelta tremenda. Antes pasaba por un agujero donde la valla estaba rota pero ahora han puesto un mallazo, para que nadie tenga un accidente”. Propietaria de un negocio y vecina del Barrio Belén (octubre 2008)

Dice no tener “mucha queja, aparte de las fiestas que se preparan… pero, por lo demás, el terreno ya no es aquel campo de barros que yo atravesaba para ir al colegio, que ahora está mejor, aunque las vallas estorben el paso”. Vecina del Barrio Belén (noviembre 2008)

Está “contenta con la Universidad, con que la colocaran donde está”. Además, “ve mucho futuro” en las nuevas facultades “que van a construirse o abrirse en un corto período de tiempo” porque, en su opinión, “dan mucha vida al barrio y no dan ningún problema (al margen de las fiestas que se montan en determinados días del año…)”. Esas fiestas, dice, “no la afectan por la calle en la que vive” y reconoce que sus hijos “son los primeros que van” aunque también es conciente que “los vecinos de las casas molineras se quejan mucho de la situación del barrio en esas fechas… pero es un hecho puntual”. Las nuevas facultades “darían oportunidad a alquilar más viviendas a estudiantes”. En su bloque, “hay dos pisos que siempre están alquilados a universitarios” pero sabe que “eso ocurre más en pisos, no tanto en las casas bajas”. Cuenta la controversia que suscitó la Universidad cuando decidió cerrar sus puertas durante el horario no lectivo pero se muestra comprensiva con la medida: “todos deberíamos entender que, aunque el barrio quizás quedará mejor sin las vallas, todos somos humanos y tenemos ese instinto de destrozar todo lo que no sea nuestro”. Por ello, entiende que la Universidad “no quiera correr con los gastos de mantenimiento añadidos que supondría abrir por completo el campus”. Me pone un ejemplo muy claro: la zona del estanque. “¿Lo has visto? Está abandonado y lo usamos tanto como la zona vallada… Quizás sean las obras, pero no está tan cuidado como lo otro…”. Vecina de Nueva del Carmen y colaboradora de la AVV “24 de diciembre” (noviembre de 2008).

 

 

 

 

 

La vía y el apeadero

“La vía es un horror. Nos quita las ganas de pasar al otro lado de la ciudad, la verdad. Muchas veces estás en casa y, si tienes que ir a algún sitio de allá, sólo por no cruzar la vía te quedas en el sofá. Y, dentro de lo malo, a mí tampoco me cuesta tanto. Al menos, físicamente. Pero para la gente mayor está fatal porque no es lo más cómodo del mundo, la verdad. Entre las esperas si te toca tren, las vías, ya sabes, esas cosas… todo son pegas.” Joven, vecina del Barrio Belén (noviembre 2008)

Se muestra muy prudente en sus opiniones y comenta que él no está “a disgusto en este momento” porque piensa que la vía actúa como una barrera contra “lo que nos pueda venir desde el exterior” [¿]. Sin embargo, acto seguido, señala que el soterramiento será una “gran ventaja” para el barrio, ya que permitirá que se abra hacia todo el Este. Vecino de las viviendas sociales del Bº Belén (noviembre 2008)

“Con el tren tampoco tenemos problemas. La verdad es que está muy bien porque el apeadero nos ahorra el viaje hasta la estación, así que es muy cómodo. La única pega es el paso subterráneo… Yo sólo paso por ahí cuando voy con más gente, porque en ocasiones entran, ya sabes, los que se pinchan. Pero vamos, que por lo demás está muy bien. Estamos todos muy contentos.” Mayor, vecina del Barrio Belén desde hace más de 30 años (noviembre 2008)

No necesita cruzar la vía. Para ella “no es una barrera” porque “de aquel lado no hay nada. “Antes, cuando era niña, sí que ibamos en bici al Tomillo a pasar el fin de semana….” […] “El apeadero es un punto en que se intercambia droga, la policía lo sabe, lo tiene controlado, pero tampoco le interesara coger al último de la cadena”. “Antes estaba sucio. Dicen que ahora está limpio pero la gente sigue con recelo… aún así no se usa porque no es necesario ir al otro lado.”. Vecina del Barrio Belén (otoño 2008)

“[El apeadero] Por allí es mejor no pasar. Yo, si tengo que ir al otro lado, paso por Pilarica y, en el peor de los casos, por encima de las vías, pero nunca por el paso subterráneo: te puedes encontrar cualquier cosa”. Nunca ha usado el apeadero porque “nunca se sabe si el tren que quieres coger será el que para o el que no. Así que, si tengo que ir a algún sitio, voy a la estación del centro. Incluso mi hijo, cuando iba a estudiar a Palencia, usaba el autocar porque el tren era más incómodo y más caro… La verdad es que no tengo muy claro para que lo hicieron. Casi nadie lo usa”. Vecina “de toda la vida” del Barrio Belén (noviembre 2008).

No va al apeadero “porque le da miedo”. “Está sin vigilar, no hay edificios y la gente va hacer cosas…” Propietaria de un negocio y vecina del Barrio Belén (octubre 2008).

Para ella, “[la vía] no es ningún problema”, que “cruza habitualmente al otro lado para ir a visitar a un familiar y para ir a la Asociación de La Pilarica” y que “siempre había cruzado por el paso subterráneo (que siempre han andado arreglándolo cuando ya no estaba tan bien), pero ahora cruzo por encima de las vías, desde que han puesto el semáforo”. Esto le ha parecido “un gasto innecesario si de verdad van a soterrar el tren” pero bromea: “Ya sabes, el ayuntamiento gasta el dinero como quiere…”. Cuenta que cuando su hijo era pequeño, tenía que ir a las instalaciones deportivas de “El Tomillo”. Ella le acompañaba “para pasar por debajo del Apeadero porque te puedes encontrar a la vuelta de la esquina a alguien que no quieres…”. No da más detalles […] Sobre el apeadero, no sabe “si la gente lo usa o no”, ni siquiera sabe “cómo habría que hacer para montar en el tren allí. No hay donde comprar el billete…”. Cuando va a Madrid, prefiere irse hasta la Estación porque cree que “esos trenes no van en esa dirección”. Tampoco tiene muy claro “de quién es la responsabilidad del mantenimiento de esa zona pero alguien debería hacerlo, que hace falta” porque ”¡con lo limpito que esta siempre el barrio…!” Vecina de Nueva del Carmen y colaboradora de la AVV “24 de diciembre” (noviembre de 2008).

Ella utiliza todos los días el paso a nivel de Pilarica pero el túnel del apeadero de la Universidad lo ha cruzado una sola vez en su vida y “porque íbamos muchos juntos”. Insinúa brevemente las razones de su recelo del túnel: parece que fueran conocidas de todos… Vecina del Barrio Belén (noviembre 2008)

 

 

Soterramiento

No sabe “si al final llegaría a construirse [el soterramiento]”, “¡va tan lento…!”. No se plantea cómo será su barrio cuando eso ocurra porque no tiene mucha seguridad en que al final se haga, aunque me confiesa que “ya hay vecinos que tienen pensado abrir una segunda puerta de su casa a esa zona [futuro bulevar], incluso alguno ya la tiene”. “[Si no hubiese soterramiento] los futuros vecinos de Los Santos-Pilarica tendrían que usar también el único paso a nivel de la zona, el de la Iglesia de La Pilarica. Antes había otro en Belén pero, como lo quitaron… Aún no sé porque…” Vecina “de toda la vida” del Barrio Belén (noviembre 2008).

Sabe que “van a soterrar el tren”. “Pero no me parece algo que a mi, personalmente, me vaya a venir bien, aunque sí me parece bien para destinar ese espacio a una gran avenida, para pasear o ir en bici y quitar el peligro que supone el tren, ya que hay muchos suicidios y atropellos por distracciones”. Mayor que frecuenta el Barrio Belén (diciembre 2008)

Sobre el ferrocarril, confiesa que ella “ya ni lo oye”, que “está tan acostumbrada que ni se entera”. Ante la perspectiva del soterramiento se muestra desconfiada pero espera “que al menos sus dos hijos lo vean algún día…”. Aunque el soterramiento “pudiera dar algo más de vida al barrio, creo que no puede ser algo real que pueda ocurrir a corto o medio plazo”. Vecina del Barrio Belén (noviembre 2008)

Se muestra dubitativa sobre si [el soterramiento] se llevará a cabo y sobre lo que se va a construir en superficie. Ella sabe que “es un paseo-jardín y dos carriles de tráfico, uno de ida y otro de vuelta” pero “seguro que al final ponen dos para cada sentido y, si sobra sitio, un poquito de parque, pero no mucho tampoco… Pero mientras nos pongan bastantes pasos no habrá mucho problema…”.Vecina de Nueva del Carmen y colaboradora de la AVV “24 de diciembre” (noviembre de 2008).

 

 

 

Tráfico

“Luego está el problema del tráfico, que este barrio, en ese aspecto, parece la ciudad sin ley, en serio. Es un caos total. Nadie respeta las señales, se meten en direcciones contrarias, hacen giros en lugares en que no se puede, aparcan en doble fila en calles imposibles, etc. Es terrible. Si llamas a la policía sí que vienen, eso es cierto, pero tampoco vamos a estar nosotros patrullando por aquí para ver cuándo hay que llamar y cuándo no… Yo, por eso, sobre todo, no suelto la mano a los niños cuando vamos por aquí. Me parece muy peligroso porque, a la mínima que se crucen sin mirar o echen a correr, tienen casi más peligro que en otras partes de la ciudad. Como parece que no hay mucho tráfico se confían en seguida… por eso considero que hay más riesgos incluso que en el centro.” Vecina reciente del Barrio Belén (noviembre 2008)

“El acceso al barrio desde la ronda Norte está tirado, aparte que tienes el Carrefour al lado, pero luego [hace gesto de disgusto] para acceder a la ciudad tienes na’más dos ó tres calles para salir con el coche y luego al otro lado está la vía.” Estudiante joven, vecino del Barrio Belén durante unos meses (noviembre 2008)

“El barrio está limitado 30km/h, aunque si que es verdad que hay muchos jóvenes que no lo respetan. El único inconveniente es que las calles son de un único sentido y hay que dar una vuelta para llegar a casa. Y los camiones de basura tienen dificultad para entrar, así que solo hay dos puntos de recogida en Nueva del Carmen y en Navidad. Las ambulancias y los bomberos pasan sin problemas. Hay pocas papeleras porque la acera es estrecha. Las han colocado en postes de luz que también se usan para poner carteles…”. Vecina del Barrio Belén (otoño 2008)

“En el barrio hay muchas personas mayores que llevan viviendo aquí desde sus orígenes, pero poco a poco también va llegando gente joven, que vuelve al barrio para vivir en él”. Como anécdota, dice que los fines de semana “hay problemas de aparcamiento porque todos los nietos e hijos vienen a ver a los abuelos, que viven solos” pero que “durante la semana, no hay problemas de tráfico, ni siquiera con la universidad tan cerca. Eso sólo molesta cuando hay fiesta”. Vecina “de toda la vida” del Barrio Belén (noviembre 2008).

 

Molineras

“Yo siempre he vivido en una molinera y no sabes lo a gusto que estamos. Cuando voy a casa de mi novio, que vive en el centro, no sé cómo sobrevive. Me vuelvo loca con los ruidos de los vecinos. Y es que allí nunca hay silencio. Siempre se oye algo de la casa de al lado. Es un horror. Además nosotros tenemos la ventaja de que no sólo no oímos al de al lado, sino que él tampoco nos oye a nosotros. Lo de poder dar tus fiestas cuando te apetezca, poner tu música a tope sin preocupaciones y demás es una ventaja enorme. Aparte, tener patio particular también es fantástico. Cuando hace calorcito salimos al sol y podemos invitar a quien queramos. También podemos tener perros con muchas menos pegas que en un piso convencional… Todas esas cosas yo no las cambio por nada.” Joven, vecina del Barrio Belén (noviembre 2008)

[Cuando su familia llegó al barrio], fueron acogidos en casa de unos familiares y vivían en total tres familias en una casa molinera de tres habitaciones, “a habitación por familia”. Narra cómo, a medida que sus padres fueron consiguiendo dinero, compraron un terreno cerca de su alojamiento inicial y comenzaron a edificar la casa. “Al principio sólo eran las paredes, el tejado y un par de estancias”, por lo que no fueron a vivir allí hasta que no pudieron “adecentarla más y hacerla habitable”. […] Su casa la ha ido modificando “desde que la auto-construyeron sus antiguos dueños” y tiene cosas a medio terminar “para cuando se pueda, o se necesite”. Su dormitorio es una habitación sin ventanas porque su marido necesitaba silencio y acostarse pronto y como, en cuanto hacía bueno, todo el mundo salía después de cenar a la calle hasta las tantas, “pues la mejor opción fue meterse para dentro”. Esta costumbre de salir por la noche a la calle “era hasta hace unos siete años. Ahora no. Muchos de los vecinos ya son muy mayores y ya no hay tanta costumbre de hacer eso”. Además, han unido la casa de sus padres a la suya con una puerta “para poder cuidarlos”. Sus padres “viven felices con la tranquilidad del barrio, la paz que se respira, el buen ambiente de vecindad… casi como una gran familia”. Comenta además que muchos miembros de la familia viven en Belén y cómo este tipo de casa les permite tener “su pequeño huerto” y “sus gallinas y conejos”, que ellos “se entretienen” y son “felices”. “En un piso no podría ser igual”. Vecina “de toda la vida” del Barrio Belén (noviembre 2008).

“De unos años a esta parte han cambiado mucho las casas, antes la gente no las arreglaba, pero no sé… como hace siete años o así empezaron, y mira como están de bien”. “Yo tuve la suerte de conseguir la casa porque su dueño ya no la usaba pero, si no, habría sido feliz en la casa de mis padres, todos juntos, porque hay espacio de sobra”. Describe su casa y cómo la consiguió (”no es fácil, hay demanda de casas en Belén”). Vecina del Barrio Belén (noviembre 2008)

“Las casitas por lo general están bien cuidadas, quitando algún núcleo… pero creo que están yendo parejas de mediana edad (35-50) a vivir a las casas que se han ido reformando, que tienen muy buena pinta.” Estudiante joven, vecino del Barrio Belén durante unos meses (noviembre 2008)

“Yo vivo en una molinera con jardín delante y patio detrás. La verdad es que estoy muy contenta… ¡Es que hago más vida de pueblo aquí que cuando me voy al pueblo! Además, mira, no pago comunidad. Que las averías me las pago yo, vale… pero compensa. Hace algunos años algunos vecinos vendieron sus molineras porque existía la idea de que eran casas de pobres y, claro, ahora se arrepienten. Han tratado de re-comprar sus casas y todo, y no han podido, con que no te digo más.” Mayor, vecina del Barrio Belén desde hace más de 30 años (noviembre 2008)

Ella lleva viviendo en el barrio “desde pequeña”. Sus padres “vinieron y se hicieron una casa molinera, una casa que cada año tenía alguna ampliación, una casa autoconstruida”. Está “tan a gusto en el barrio”. Vive en una casa molinera “que consiguió comprar… no todos los que quieren quedarse pueden porque no hay tantas casas molineras como hijos que se han querido quedar”. Tuvo que “remodelarla entera”, ya que, en general, las antiguas casas molineras “se encuentran en malas condiciones”. […] El precio de una casa molinera es más bajo [que un adosado en Parquesol, por ejemplo] aunque tienes que contar con que tienes que reformarla completamente, así que quizá económicamente sean parecidas…” […] “Las casas molineras no se alquilan, es preferible venderlas, porque para alquilarlas necesitarían rehabilitarlas y eso supone una inversión. Así, tú la vendes y el que la compra se encarga de hacer lo que quiera.” Vecina del Barrio Belén (otoño 2008)

Piensa que “el barrio tiene que prosperar mucho en cuanto a las casas molineras porque hay muchas en muy mal estado, aunque sí que es verdad que tienen libertad para construir otra planta más y la gente que las mejora ya hace una planta mas dejando la de abajo para cochera…” Mayor que frecuenta el Barrio Belén (diciembre 2008)

 

 

 

 

 

Plaza de las Nieves

“Hace unos años arreglaron la plaza y pusieron unos columpios, pero son columpios raros, muy extraños. De hecho, yo nunca había visto nada parecido. Da la sensación de que les sobraron en el Ayuntamiento de alguna obra, o que no pudieron ponerlos en algún otro lugar, y los han traído aquí. De veras, no sabría decirte porqué, pero tienen cosas extrañas. La verdad es que resultan incómodos y ni a ellos [sus hijos] les gusta jugar en ellos ni a mí me apetece que lo hagan. Así que nada, sin columpios.” Vecina reciente del Barrio Belén (noviembre 2008)

“En esa plaza tenemos ubicado el CEAS y el lugar de reunión para los mayores, así que no es una zona aislada del barrio […] Aboga por “comunicar la plaza de las Nieves con la calle Reyes Magos tirando un edificio industrial y dejando la parcela libre, como paso libre”. También reivindica “que se tire una cochera de autobuses que hay haciendo esquinazo, en esa misma zona.” Miembro activo de la AVV del Barrio Belén (noviembre de 2008)

 

 

 

 

 

Nueva del Carmen

Considera que vive en una localización “privilegiada”, en el “centro del barrio”, “con todo a un paso” y beneficiándose “de los servicios de ambos barrios” pero entiende que la contrapartida es que el gran número de comercios que hay en los bajos de su edificio y otros de la misma calle provoca “mucho ruido a primeras horas de la mañana, de camiones descargando, y más tarde, muchos coches que usan su calle como zona de paso, o que van a los comercios”. No obstante, expresa que le gusta tanto la localización como el ambiente. “No lo cambiaría”. Vecina de Nueva del Carmen y colaboradora de la AVV “24 de diciembre” (noviembre de 2008).

 

 

 

 

 

Plan Parcial Santos-Pilarica

Alaba el plan Santos-Pilarica aunque “no les afecte tan directamente” porque, dice, “toda esa zona va a generar un gran impulso para toda la ciudad”. Critica la actuación de la administración local porque, en esa nueva zona, no se vaya a reconstruir finalmente la Ciudad de la Justicia y, en su lugar, vaya a haber un gran centro comercial. Él está completamente en contra de este tipo de instalaciones y es partidario de los locales comerciales pequeños, típicos de barrio. Vecino de las viviendas sociales del Bº Belén (noviembre 2008)

 

 

Necesidades y aspiraciones

“Hay una zona de casas donde, vez en cuando, se producen inundaciones en los patios”. Pero este problema de saneamiento, cree, va a tener pronta solución: “Esto lo arreglarán mediante la construcción del nuevo colector que dicen irá hasta la playa de las Moreras y, por el paseo Zorrilla, hasta Simancas; ya que actualmente todas las aguas desembocan directamente en el Esgueva, a la altura de la residencia deportiva”. Miembro activo de la AVV del Barrio Belén (noviembre de 2008)

“Tendrían que mejorar el alcantarillado, aunque sí que es verdad que se está mejorando ya, porque hay veces que se inundan los patios”. Le gustaría que hubiera un centro de día, sobre todo por su madre “que es mayor y así estaría mejor atendida”. Mayor que frecuenta el Barrio Belén (diciembre 2008)

“Hay algunos proyectos que nos gustaría realizar, pero nosotros solos no podemos Por ejemplo, una residencia de ancianos o un centro de día, porque la mayoría de la población es muy mayor ya y así no tendrían que irse del barrio”. Avanza incluso una ubicación: “la parcela enfrente de la Inmaculada” (se refiere a ella pero no tiene “claro” si “eso ya pertenece a Belén o a partir del Camino del Cementerio ya no es Belén”). Dentro de las cosas que echa en falta en el barrio están los comercios. “Cuando yo era joven, había pocos pero eran los justos para poder hacer la compra diaria sin tener que desplazarse mucho. Pero ahora ya no queda absolutamente nada y hay que ir a la calle Nueva del Carmen con el carrito o al Carrefour 2… con el coche, claro”. “Ya ni siquiera queda el colegio. Si hay algún niño en el barrio, tiene que ir a las Batallas o a la Pilarica”. Vecina “de toda la vida” del Barrio Belén (noviembre 2008).

Con respecto a los mayores, la asociación también demanda “que se cree un centro de día para ellos con diversas actividades”. Miembro activo de la AVV del Barrio Belén (noviembre de 2008)

“El perro es un problema porque es un barrio con poco espacio libre. La mayoría pasea al perro en la parcela de la universidad, con lo que se ha intentado que quiten las vallas, pero la Universidad dice que no tiene dinero para quitarlas, que hay zonas con un gran desnivel y no bastaría con quitar las vallas, que habría que hacer más obra…”. Vecina del Barrio Belén (otoño 2008)

Comenta que antes, “cuando el colegio Jacinto Benavente estaba abierto”, “se podía llevar a los niños al colegio del barrio pero ahora ya no se puede y la gente que tiene niños pequeños tiene que llevarlos fuera”. […] Echa en falta una parada de taxis. “Antes la había, pero no debía ser un gran negocio…”.  Vecina de Nueva del Carmen y colaboradora de la AVV “24 de diciembre” (noviembre de 2008).

“Lo único que yo echo de menos en este barrio, mira lo que te digo, es el comercio. Tampoco demasiado, entiéndeme, que lo tenemos todo al lado, pero, oye, a veces para una urgencia vendría bien alguna tiendecita más o yo qué sé.” Mayor, vecina del Barrio Belén desde hace más de 30 años (noviembre 2008)

Considera que al barrio “le faltan comercios”: tienen una tienda de ultramarinos pero que “el chico se ha puesto malo y nos ha dejado sin tienda tres meses ya…”. Para ella esto no es un gran problema porque, como trabaja fuera del barrio, a la vuelta a casa pasa por la calle Nueva del Carmen y va a haciendo la compra. “Pero si que estaría bien tener aunque fuera la panadería o algo cerca”. Vecina del Barrio Belén (noviembre 2008)

Echa en falta “algunas cosas” en el barrio y cambiaría otras: “por ejemplo, La Campa debería tener más espacio para estar y menos río seco, que aún no sé para qué sirve”. Vecina del Barrio Belén (noviembre 2008)

Por sus actividades particulares del día a día (trabajo, obligaciones u ocio), se ve obligada a hacer uso permanente del coche. Indica dónde están las paradas del autobús urbano al tiempo que declara que echa en falta líneas que la permitieran llegar a otros puntos de la ciudad y también una parada de taxis distinta de “la del Ambulatorio de Pilarica”, porque en la situación actual no puede “solucionar sus viajes a determinadas horas del día”. Vecina del Barrio Belén (noviembre 2008)

 

Presentación

14 noviembre 2008

“Este Valladolid” es un blog creado fundamentalmente para servir durante el curso 2008-2009 como herramienta docente de la asignatura “Planeamiento urbano y territorial” (4º curso) de la ETS de Arquitectura de Valladolid.

Dan nombre al blog, por un lado, el ámbito del trabajo práctico propuesto a los alumnos (el Este de Valladolid) y, por otro, la intención de aproximar el planeamiento a la realidad de la ciudad tal y como la perciben los vecinos y habitantes de los barrios (de este Valladolid, éste).

La comunicación y colaboración con los vecinos está en el centro del aprendizaje de este curso y, en este sentido, el blog tiene también una función importantísima como vía de difusión y debate de nuestro trabajo.

Agradecemos a las asociaciones de vecinos de los barrios de Pilarica, Belén y Pajarillos (La Unión) su apoyo, que ha sido fundamental en esta iniciativa. También damos las gracias a todas las personas que han colaborado y colaborarán de una u otra manera con esta experiencia e invitamos a todos, involucrados o simplemente interesados en ella, a participar en la bitácora de este viaje que comienza.

Ni los profesores y alumnos de la asignatura “Planeamiento urbano y territorial” ni  el Dpto. de urbanismo y representación de la arquitectura ni la Escuela Técnica Superior de Arquitectura  ni la Universidad de Valladolid, ni las asociaciones de vecinos que han colaborado con esta iniciativa, son responsables ni comparten necesariamente las ideas y opiniones expresadas por los entrevistados.


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